23 febrero 2016

Francisco Vargas, "Retrato de Poeta"


RETRATO DE POETA
“Escribo
para que el agua envenenada
pueda beberse”.
Chantal Maillard


     La poeta viste de oscuro, cabello negro azabache, piel blanquecina poco acostumbrada al sol, gafas para enfocar palabras escritas, color en la montura como contraste con el resto de su figura. Lee en un tono bajo, con ritmo monótono pero no incómodo, melodía de mar tranquilo. Lee deprisa, pasa las páginas despacio. Ojos azules que miran a un punto inconcreto. La poeta se incomoda con las fotos, arquea la espalda como el lomo erizado de un gato. La poeta esboza una sonrisa arcana, después lee un fragmento de su libro. “La mente humana es un caballo desbocado”, dice. Otras veces permanece seria mientras hojea con su mano pálida hasta encontrar las líneas adecuadas. Su cabeza inclinada a la derecha le da un toque de autoridad a sus palabras, también las viste de una sensibilidad herida. La poeta sesea y acuna, aunque de una manera sutil, su lengua materna extranjera. Mientras escucha una pregunta lejana parece una virgen transida en un descendimiento de la cruz de una tabla flamenca. La tercera parte de su libro se titula “El desierto” y pienso que es como si fuera una metáfora de ella misma.

© Francisco Vargas, 11.2.16

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