30 marzo 2015

Antonio Carbonell Sánchez

I
Donde prenden las gotas de lluvia,
y su sucio afán de pulcritud.
Por acuerdo tácito
el salvoconducto de la luz,
eso de parecer cristal o mica.
No hacer concesiones
ni al aire ni al sonido,
solo mutismo de cuarzo divisorio.




II
Para esta eternidad, esa música
que hiere de tan bella
la desnuda excusa contenida
en el tacto del barro
constructor del cuenco efímero
la vasija o el cántaro,
para esta improbable eternidad
con la que validamos
la sonoridad del instante,
consumase preferentemente.



© Antonio Carbonell Sánchez, 2015

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