29 agosto 2014

Francisco Vargas, "La casa amarilla"


La casa amarilla

La casa amarilla no es de mar ni es de tierra,
es una isla de manos entrelazadas.
... La tarde se retira y deja siluetas de amantes,
bosques íntimos con hojas de lava.

Uno se pregunta quién contará nuestra historia
cuando dejemos una casa vacía,
fotografías desordenadas y facturas
por revisar.
... Las pisadas se vuelven frías en la noche,
pero es necesaria la oscuridad para ver
más allá de tu estrella.

Uno se pregunta el sentido de un jardín cerrado
con balcón y el quejido meditabundo de las olas,
tan irreal como un faro en la niebla,
como un torrente de palabras que nacen y mueren
dejando unos labios encanecidos,
ancianos.
... Los dedos de sombra se alargan como frutas maduras,
una brisa eriza el talle de las palmeras.

Uno se pregunta, 
envuelto en noche,
por qué una casa amarilla
condenada al derribo y al olvido
no es
ni de mar ni de tierra.


© Francisco Vargas, 25-08-2014

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