06 marzo 2014

VIAJES EN TREN


PROPIEDAD PRIVADA


Me río ante las puertas y los puertos
que se construyen en medio de una ladera.
Usted, humano, está constantemente
poniendo puertas en mitad de algo, de la nada.
¿Para qué?

Un viaje en tren
revela la evidencia,
la tarde cae, y con ella
el sol va iluminando
cada vez más bajo el vagón
creando un clima cálido,
cotidiano,
conversaciones que se confunden
con el paisaje,
asombro de lo ajeno,
oblicuidades, un libro.

De repente un paisaje plano,
anaranjado quizás,
horizontal,
ante mis ojos asombrados
y majestuosa en su soledad,
triste,
perdida y sin finalidad aparente:
Una puerta en mitad de la nada,
dentro de ese paisaje solitario,
el paso hacia el abismo,
la puerta que se cierra,
y pone límites a lo ilimitado: el mundo.

© Virginia Fernández, 2014
 




OBLICUIDADES


Amo los viajes en tren
o el gran cuadro desplazado.
Momento álgido cuando los raíles cortan
un libro.
Efímeras miradas a todo lo que somos:
pausas de tierra y nada.
Acaso una puerta en mitad del campo,
acaso unos árboles que desesperan.
Sombras desenfocadas de vida,
líneas oblicuas que limitan el mundo.


 
© Francisco Escudero, 2014
 



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