29 noviembre 2012

Premio Cervantes 2012: Jose Manuel Caballero Bonald


La botella vacía se parece a mi alma

Solícito el silencio se desliza
por la mesa nocturna,
rebasa el irrisorio contenido del vaso.
No beberé ya más hasta tan tarde.
Otra vez soy el tiempo que me queda.
Detrás de la penumbra
yace un cuerpo desnudo
y hay un chorro de música insidiosa
disgregando las burbujas del vidrio.
Tan distante como mi juventud ,
pernocta entre los muebles el amorfo,
el tenaz y oxidado material del deseo.
Qué aviso más penúltimo
amagando en las puertas,
los grifos, las cortinas.
Qué terror de repente de los timbres.
La botella vacía se parece a mi alma.
Por las ventanas, por los ojos
de cerraduras y raíces,
por orificios y rendijas
y por debajo de las puertas,
entra la noche.


© Jose Manuel Caballero Bonald

28 noviembre 2012

Virginia Fernández, "Mañana luminosa"



Mañana luminosa

Una voz me dice
no,
no lo escribas,
no es el momento,
la cortina de luz
y la cicatriz abierta,
las azoteas llenas de antenas
y de pájaros grises.

No es el momento
a pesar de la mañana luminosa
del mes de noviembre,
a pesar de tu cuerpo desnudo
con sabor a manzanas.

© Virginia Fernández, 2012

25 noviembre 2012

Francisco Vargas, "Otra vez"



Otra vez

No quiero cansarte
con la misma historia de siempre.
Solo pretendo que el ahora sea
más y más transparente.

He venido a recuperar
el cielo marchito
de los días que no dejan rastro.

He venido
para volver a ser
el niño que todo lo deseaba.

Para ver germinar
todo ese deseo en mis manos.

En esta ciudad
es pequeño el horizonte
y las nubes pasan sin dejar arcoiris.

Yo quería ser grande y libre
como un caballo con alas,
como un campo donde se abriesen
las semillas eternamente.

Aquí me ves, otra vez.

He venido a quedarme
mirando la noche,
contando las estrellas,
pintando amaneceres nuevos
a los días que no dejan rastro.

© Francisco Vargas, 25.11.12

22 noviembre 2012

Celia Gómez, "En el segundo día"


En el segundo día


¡ahh, los sueños, los sueños!

soñé paisajes dilatados hasta su máxima expresión 
y ahora está 
mi pecho aplastado bajo el maullido incesante de la noche
los gatos verdes pulsando la herida 

las mañanas son desolados paseos en colores livianos
livianos como sus pasos como sus manos como sus labios
como su piel 
blanca como la droga y ojos oscuros
mar revuelto y nublado: tormenta
que me consume que no puede consumirme

¡ahh, los sueños, los sueños!

busco algo
el qué o a quién me pregunto
e investigo mi propia confusión


© Celia Gómez, 2012

18 noviembre 2012

Virginia Fernández, "Lovebirds"



Lovebirds

Todo ocurre como debe ocurrir,
oscuro y diáfano,
aproximándose al anochecer.
El corazón del pájaro
latiendo debajo de la piel,
desgarrando el pecho
volando debajo de las costillas.

Tengo alas debajo de mi pecho,
alas que vuelan por la noche
y se posan en las cicatrices de los niños
o en las hojas de otoño sobre el asfalto.

© Virginia Fernández, 2012

14 noviembre 2012

Francisco Vargas, "Campo de Agramante"



Campo de Agramante
"A batallas de amor campo de plumas."
Góngora

Dígame usted
por qué o por qué no
he de objetar las evidencias
de este encuentro fortuito nuestro.

Si es o no es
día de eclipse o corrupción,
eso será más allá de nuestros pequeños
bienestares cotidianos.

No apostaré jamás todo o nada
al número que me sugieren
sus pestañas, ni invocaré
nombres de dioses caídos en olvido.

Que quizás y tal vez es suficiente,
debería bastarle.
Que cada noche que pronuncie su nombre
debería ser el campo de batalla
donde recoja las plumas de nuestro amor.

© Francisco Vargas, 12.11.12

11 noviembre 2012

David del Monte, "¿Y tú?"


¿Y TÚ?


  ¿Y tú,
que recogiste el polvo que llevaba el viento
que caíste vencido allí donde se abría el cielo abierto
que sudaste, dispuesto, a continuar las fatigas que dejaron otros
que viviste por siempre pensando en el entonces, en el aquel
en el por qué, en el cómo pudo ser
en la dicha y en la desdicha del retorno de su sombra
que pudiste ser pero no fuiste, que quisiste, pero no llegaste
que lloraste y también reíste
pero se te olvidó el cómo, las huellas
que te llevaron al camino

 soñaste alguna vez
que lograrías llegar
allí donde tú quisiste,
donde esbozaste tu mirada,
donde reír hasta el fin de las carcajadas,
donde pensabas, que una vez llegado,
dejarías de andar,
establecerías un muro, y después otro,
cuatro paredes donde levantar un techo
para poder al fin decir, aquí me quedo
y dejar de buscar un más allá?

  ¿Y tú,
que te preguntabas cuando caía la noche
y resucitaba el alma,
que navegabas por donde las luces se perdían
del callejero del hombre y de la mujer,
del sexo y del fruto, de la maldad y del bienestar,
del éxtasis de la felicidad;

 lograste vencer al miedo
del tiempo que pasa,
de la nada que se aproxima,
del polvo del viento
que una vez recogiste
y que no llegó a germinar?

  ¿Conseguiste cerrar alguna vez alguna pregunta
cuando salías fuera buscando la solución
aún sabiendo que no se encontraba allí
pero con tal de olvidarlo todo por un rato?

¿Y tú? ¿Y yo?
  ¿Y él?
    ¿Y nosotros,
que vivimos a la sombra de la luz que proyectaste,
en la esencia que una vez trajiste al mundo;
sobreviviremos al día en que no recuerdes aquella noche
en la que te inventaste?
¿Cuándo volverá el sonido de aquella vieja canción?
¿Cuándo volverás a hacer historia
y a aparecer antes nuestros ojos
para que vuelvan los sueños
y las quimeras,
 en este mundo tan necesitado
de rostros, voz,
   espíritu,
 dudas e incertidumbre,
      luces
   como las tuyas?

Y que volvamos a construir                          
todo bajo la sospecha                          
del que no se cree ni su propio nombre.                          
Pilares que soporten una vez el peso del mundo                          


© David del Monte, septiembre 2012.

07 noviembre 2012

Mario Sampedro, "Cae la noche"



CAE LA NOCHE (Y LLEGA EL FRÍO)

Escribiré una metáfora:
sobre sus ojos, sobre el cielo, sobre la tierra,
sobre las gaviotas que pescan en alta mar,
sobre los ancianos, observadores infantiles.

Escribiré una metáfora:
sobre la lluvia que cae sobre el cristal,
sobre el amor que desprende el rocanrol,
sobre el amor que desprende su Sonrisa.

Escribiré una metáfora:
sobre la primavera que deslumbra,
sobre la belleza de todas las flores;
cuando los lirios brillan como el sol,
cuando roban su parte de protagonismo.

Escribiré una metáfora,
pero, seguramente,
resultará otra cosa diferente.

Escribiré una metáfora: sobre la vida.
Aunque quizá la vida
sea en sí misma la metáfora
que a lo largo de nuestro tiempo,
del correr de las estaciones
esquivando a la señora de la hoz,
nos toque conocer, nos toque saber
a qué se estaba refiriendo el celestial poeta
con la más compleja de sus metáforas:
la vida.

Escribiré una metáfora,
pero, seguramente,
resultará otra cosa diferente.

© Mario Sampedro, 2012

04 noviembre 2012

Estefanía Martín, "Letra de mis suspiros"



Letra de mis suspiros

Zapatos que acarician calles
colmadas de magia y de ilusión.
Secretos escondidos en los libros.
Pueden ser compartidos si quieres: Léelos si te apetece.
Léeme en mi silencio.

Quizá no te interesa,
pero ayer supe que las tortugas
fueron significativas en la Francia
del Siglo XIX.
Mi ventana deja ver un paisaje ansiado.

El jardín de Calixto y Melibea
cuida y guarda muchas madrugadas
de pensamientos a voces.
De confesiones mutuas
entre los dos.

Hay zapatos que actúan sobre los escenarios
de la vida. Algunos, caracterizados
por lo verosímil.
Siempre alguna voz te mima desde
las alturas.

Cálla(te) y bésa(me) en el silencio.

Pd: Para quien sabe leer (entre líneas) 
la letra de mis suspiros.

© Estefanía Martín, Salamanca 2012

01 noviembre 2012

Santi Gómez, "Miradas"



Miradas

Bajas de las áridas montañas,
serpenteas por el antiguo río.
Un árbol, dos árboles, edificios.
Coches, mariposas, comida basura.
Ojos verdes.
Bajas de las áridas montañas,
serpenteas por el antiguo río.
Un árbol, dos árboles, edificios.
Coches, mariposas, comida basura.
Ojos castaños.
Miradas desconocidas,
fugaces,
huidizas.
Las vías, toblerone, niños.
Una redonda, otra redonda, palmeras.
Una sirena bailando con las olas.
Otro río, el horizonte infinito.
Ojos azules.

Las vías, toblerone, niños.
Una redonda, otra redonda, palmeras.
Una sirena bailando con las olas.
Otro río, el horizonte infinito.
Ojos castaños.
Miradas.
Y piensas:
¿qué sueñan?

© Santi Gómez, 2012