28 agosto 2012

Lena Carrilero, "Pequeña criatura"


Pequeña criatura

Habita otra criatura
dentro de mi pecho
y yo lo sé;
a veces me ahoga,
a veces me llama
pidiéndome auxilio,
y a veces me llora.

Habita otra criatura
dentro de mi pecho,
y yo lo sé;
me habla con tu acento
echando sal sobre la herida,
que bien sabemos ella y yo
que sigue abierta,
a flor de piel.

Es esa criatura
la que escribe el testamento
de mis sueños cada noche,
me mira ajena,
y se duerme
en los párpados del miedo,
dudando de si las cosas bellas
suceden sólo por primer vez.

Yo la escucho,
la riego con canciones
que le hacen renacer,
y nunca muere,
llevándome a su lecho
de despojos y ocasiones
que mienten por los codos
y me hablan de volver,
¿Volver a dónde?
¿Volver a qué?

Después de amargos tragos
e ingentes decepciones,
encuentro la manera
de calmarle aunque nos duela;
y en esta habitación
le abro la jaula de mi pecho,
dejando que respire,
curándola con rostros
que a oscuras,
se parecen a ella. 



© Elena Carrilero, 2012

24 agosto 2012

Francisco Vargas, "Luz de agosto"



Luz de agosto
Caer como un animal herido en el lugar que iba a ser de revelaciones.
Alejandra Pizarnik
De tanto enfrentarse al mar
los deseos naufragan y se hunden,
se estremecen con la música
de las mareas,
saturados de yermos plenilunios
quedan dormidos en el extrarradio
del océano.

La memoria es terca
y levanta cadáveres de espuma
que se elevan hasta la superficie
y flotan con la cara al descubierto,
revelados por una luz agónica
de aurora boreal.

Agosto embalsama el recuerdo
con conchas remotas
de espirales infinitas
que teje el insomnio sin tregua,
parece que detrás de una puerta
se abre otra y detrás otra y detrás...

Pero agosto tiene los días contados.

© Francisco Vargas, 24.08.2012

20 agosto 2012

Francisca Sánchez, "Cuerpos completos..."



Cuerpos completos...

Cuerpos completos e imbricados,
resistiendo, fallecen las embestidas.
En aquella llanura, se hizo frío el pecado
volviendo su rostro para no serlo.

Un secreto, y dos y tres…
¡qué más da el resto!
Como tus mejillas, encarnado,
para punzar el pecho ligero,
vino aquel travieso alado,
volviendo todo dulce arresto.

Reacción ante lo oculto.
Sólo el vacío turba la armonía
de su Universo.
Fundidos y apartados,
expulsados del Edén,
aguardan errando.

© Francisca Sánchez, 2012

17 agosto 2012

Virginia Fernández, "Antártida"


Antártida
“…este inútil trabajo de quererte que tú no necesitas”
Luis Cernuda
No hay noche oscura
ni ojos
que la miren,
nada es más fiero
ni hay más lunas hechas
de espuma,
Antártida,
eje de rotación de los días sin luz,
garganta desgarrada,
huérfana.

Aún no sé qué me hace escribir,
si es como ese continente,
si es como el país
en el que nunca amanece,
invierno nevado,
prolongada penumbra,
no estalla en luz sobre los ojos,
no advierte la herida,
pájaro libre,
pero la noche.

© Virginia Fernández, 2012 

13 agosto 2012

Francisco Vargas, "Haikus"


I
El primer rayo
de la mañana borda
bostezos tibios.

II
Mirando lejos
se descubren secretos
en el paisaje.


III
Aquella linde
que cierra su camino
inicia el otro.

IV
Serenas nubes
libran doradas lides
en el ocaso.


V
Las aves saben
el camino adecuado
cuando anochece.


VI
A media noche
el farol teje grietas
entre las sombras.

© Francisco Vargas, 2012



10 agosto 2012

Francisca Sánchez, "Hoy entendí..."



Hoy entendí...

Hoy entendí que un café existe
como algo más que un brebaje oscuro;
esencia es del poder milenario
que despierta el entendimiento.

Al sorbo primero, fuerte y amargo,
le siguen prestos otros más dulces.
Y, en el culmen, alcanzas el fin
(salida de un túnel o un antro)
blanco de la taza intacta e inexpresiva.

Percibes, inconsciente, los detalles implícitos
de cada una y de todas las situaciones vividas,
que, en gran parte, concebiste de la nada,
como quien mejora, con forma, flácida arcilla.

© Francisca Sánchez, 2012

06 agosto 2012

Celia Gómez, "lo ajeno"



lo ajeno
el mar llama y yo escucho
quizás la total tristeza de la noche y sus habitantes,
quizás el corazón de un extraño.
contemplo lo ajeno y lo deshojo como una flor
que vuelve a nacer de su propia ausencia.

la sed me arrastra entre ecos nocturnos
en una incesante búsqueda de las visiones lejanas,
siluetas y metamorfosis de los gatos al amanecer.
pero el corazón está vacío.

mi cuerpo se derrumba de anhelo;
me he perdido en esta soledad cotidiana,
vagando sin rumbo por páramos de incertidumbre
al igual que un animal salvaje
dispuesto a abalanzarse sobre cualquier sangre,
un animal herido, un animal abandonado de la mano de dios.

no duraré mucho en este hogar de silentes huesos,
entre paredes que me aprisionan
en el recuerdo de las caricias que escapaban de nuestras pestañas.
pero ya no sé, de tu pecho rasgado, de tu voz soñada, ya no sé.

la quietud me invade como un metal en su último bosquejo;

sí, yo soy la palabra no pronunciada, la viruta de óxido
desprendida del olvido. qué haré
con estas ansias de salir del mapa, de saltar sobre nieve virgen,
de correr bajo la sombra
de las nubes éternelles. qué haré con esto.



© Celia Gómez, aeder-julio 2012  

03 agosto 2012

Virginia Fernández, "Silencio"



silencio

al final sólo quedarán estas líneas
y la libertad de las olas
este sentimiento dentro del pecho
cuando pienso en el nombre
alojado en mi ropa
en el pensamiento
imposible explicarlo con palabras
imposible darle salida
con el poema
sólo sé que todo empezó con los ojos
y su delgadez extrema
ese cosquilleo eléctrico
el crepúsculo de acero
la lluvia de luz
los signos de que se acercaba
las mejillas ardientes
con eso bastaba
pero después
oscuridad
sombrío amanecer
silencio
adoración

© Virginia Fernández