30 mayo 2012

Virginia Fernández, "Vidas cotidianas"



vidas cotidianas

nos invade la soledad
en la irrealidad cotidiana
mientras hablamos
sobre lo que hicimos ayer
o sobre la lluvia

me miras con tus ojos verdes
de mundos imposibles

yo preparo el café
con el eco del mar
y relato anécdotas
sacadas de un verano en el que tú aún
no existías

preparo la mesa en la terraza
con galletas de azúcar para merendar

es terrorífico y hermoso
no me acuerdo de nada en ese momento

no quiero que el color del mar oscurezca


© Virginia Fernández, 2012

27 mayo 2012

Francisco Vargas, "Domingo irreal"



Domingo irreal

El viento y cierto matiz de la luz
hacen irreal este mediodía.
Uno esperaría místicas apariciones
entre olas de vapor celeste,
soles que danzan
al compás de una música
nacida en selvas remotas
con rallas de tigre en la penumbra.

Legiones de hipocampos
persiguiendo medusas entre las nubes
o ríos de cabelleras que fluyen
turbias hacia el poniente.
Inquietas ninfas que cantan y se burlan
corriendo hacia el límite azul de la montaña,
allá donde arquea su lomo de piedra
como un gato que se despereza.

Sirenas que sonríen con la espuma del mar,
siempre tan abstraído de sí mismo,
marineros que perdieron el rumbo
cuando sus sueños escoraron
en los restos de una botella de aguardiente,
fantasmas que habitan el lecho
de viejos navíos hundidos,
tesoros que anhelaron los poderosos
mientras estaban vivos.

Esta luz que deslumbra mis retinas
me retiene entre mundos opuestos,
me obliga a mirar las viejas cosas
con emociones nuevas,
me hace desear saber qué está diciendo
el viento
que hace tan irreal este mediodía.

© Francisco Vargas, 20.05.12

24 mayo 2012

Francisca Sánchez, "En ti..."



En ti...

En ti, nebulosa, descansa la percepción del hombre,
tu silueta impresa en el cielo, rompió el horizonte en dos.
Trazos incoloros, trazos unidos por tu esencia;
amarrados con metal ardiente, suspiran las piedras que acaricias.

Percibo, frente a frente, aquel tacto inefable,
la posición camaleónica de tus piernas,
gargantas marcando el compás del trago
y esencias de vapores primarios.

En aquel campo de esqueletos pajizos
rayé tu nombre en el crepúsculo,
para no olvidarlo en el recuerdo,
para ser, sin ser en ti, impura.

En la constelación del páramo en penumbra,
una visión anegó el espacio.
Luz insólita, luz empañada
de moléculas grises y turbios disfraces.

Luz no iluminada, insatisfecha,
escasa y emigrada.
Chispeo aquél que no anida en ti, que eres
luz única, de geografía inconstante.

© Francisca Sánchez, 2012

22 mayo 2012

Francisco Vargas, "No nos dicen la verdad"



No nos dicen la verdad

Ellos,
los que dicen saber
lo que nos conviene.

Ellos,
los que tantas palabras usan
para esconder el laberinto de la realidad.

Ellos,
los que nos empujan al precipicio
mientras jugamos confiados en una gran burbuja de niebla.

Ellos,
que cada día nos dejan más huérfanos,
más convalecientes, más ignorantes y perdidos.

Ellos,
los que no nos dicen la verdad,
¿no saben acaso que es alargada la sombra de la memoria?

© Francisco Vargas, 21.05.12

20 mayo 2012

Celia Gómez, "Nada me ata a esta ciudad de sal"


Nada me ata a esta ciudad de sal

El anhelo hunde mis sienes. Me derrota y me destroza.
Una desnudez se apodera de mí,
evidenciando tristes árboles en constante renovación;
la palidez de la jaula es infinita.

Veo huracanes rojos en la boca ajena
y esos vientos me arrastran lejos, me miran desde el ópalo radiante.
La montaña clava sus uñas duras en mi esternón.
El paisaje asciende, pues ¿qué quiere el cielo
sino brillar?

Soy el vilano sin rumbo, la ingravidez,
la sed sin caricia.
Nada me ata a esta ciudad de sal.

Una voz me llama, una voz que me renace y me besa.
La única forma de cerrar una puerta
es abriendo otra.
Pero mi hogar no está aquí, en el amor de las costumbres;
mi hogar es otro y yo lo elevo y lo persigo.
Lo elevo tanto.

Mira mis manos: se desvanecen. Desaparezco.
Este cuerpo no me pertenece.
No existo, soy sólo visión.

La herida abierta se desborda en manantiales
mientras la luna supura por los diversos poros de la piel.
Nunca he sido fuerte; ahora se acaba
la arena del reloj.
Y corro hacia los brazos del amado, pero el amado ya no me espera.

© Celia Gómez, mayo 2012 

16 mayo 2012

MICROENAMORAMIENTOS



largo olvido
“Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.”
Pablo Neruda
debe ser apenas susurrado el clamor
que no sale de la garganta
como el instante en que despunta el día

debe ser leve la condena
que me encadena a ti
y me retiene prisionero de tus olvidos

porque arrastras promesas
que son hijas del porvenir
y nunca llega la luz al túnel de tus pupilas

porque hubiera dado
mil primaveras nuevas
y hubiera besado los pies desnudos de las estatuas

porque nuestras manos se enredan
como sarmientos
y desaparecen inclementes en las noches sin tregua

porque quisiera librarme
de esta danza de porqués
y hacer que mis latidos no sonaran como un niño enfermo

porque vienes de un país extraño
llamado Amor
o tal vez vas a una tierra baldía llamada Deseo

porque cada día creces más y más
como crecen al anochecer las sombras
de ti me alejo

© Francisco Vargas, 02.05.12



este pequeño micro_amor que crece

que no escriba más
sobre la primavera y los árboles
dices
y no hago otra cosa 
sino escribir el poema
sintiéndome
pájaro libre bajo la lluvia
o grito que nace de la garganta
para rellenar la ausencia
o la desolación de una vida
la ansiedad miserable
alojada en el esternón
la mutilación de los árboles
el hueco justo por el que se cuelan
las hormigas en el muro
su cosquilleo a pesar de la hiedra
o por ella misma           
instalándose sin pedir permiso
en el corazón de la piedra
abandonándola al llegar otra estación
la inexistencia ya
inexplicable
del ser
el silencio perfecto de la noche

© Virginia Fernández. 14.05.12

Imágenes: esculturas de Ruth Bloch


15 mayo 2012

Adiós a Carlos Fuentes (1928-2012)

    
      Paul Morand, con quien compartí varias veces la piscina del Automobile Club de France en la Place de la Concorde, me decía que en su testamento había dejado dispuesto que su piel fuese utilizada como maleta a fin de seguir viajando eternamente. Venecia –o las Venecias, en plural- era una de las ciudades preferidas de este autonombrado “viudo de Europa”. Venecia, más que una ciudad, era para Morand la confidente de su alma silenciosa, el retrato de un hombre en mil Venecias diferentes. Yo, que viví medio año frente a la Chiesa de San Bastian decorada por Veronese en esa mitad de las Venecias que es el Dorsoduro, siento a la Venecia como una ciudad que requiere ausencias para conservar su gloria, que es la del asombro. Tenemos los humanos una capacidad constante para convertir la maravilla en la rutina. Cuando me di cuenta de que atravesaba San Marco sin mirar nada más que la punta de mis zapatos, me fui de la costumbre para recuperar el asombro y recordar y escribir a Venecia como la ciudad donde ninguna huella de pisadas queda sobre la piedra o el agua. En ese lugar de espejismos, no hay cabida para otro fantasma que el tiempo, y sus huellas son insensibles. La laguna desaparecería sin piedra que reflejar y la piedra sin aguas donde reflejarse. Poco pueden, he pensado, los cuerpos pasajeros de los hombres contra este encantamiento. Poco importa que seamos sólidos o espectrales. Igual da. Venecia toda es un fantasma. No expide visas de entrada a favor de otros fantasmas. Nadie los reconocería por tales aquí. Y así, dejarían de serlo. Ningún fantasma se expone a tanto. 

Carlos Fuentes, En esto creo (fragmento)

13 mayo 2012

Francisco Vargas, "Paradoja"



Paradoja
“El amor nunca supo de nosotros”
Luis Cernuda
En penumbra todo es más tibio,
más rico en encuentros.
Tu perfil aparece seguro, continuo,
como un río navegable para manos
en la aventura de tu piel,
para labios invitados al festín
venidos de húmedos parajes
por caminos que se borran tras la última huella.

Un roce adivina en tu cuerpo
la forma de nuestro último encuentro,
forma de noche, de furia y de sombra que cobija.
Arena eres fértil. Derramarse sobre ti
es sembrarte de amaneceres, es conocer
tus orillas más remotas, tu broche final.

El aire no se derrumbará
con una palabra, pues la promesa
que desborda tus límites en tu desnudo se encarna,
tu presencia la cumple...

Nuestros cuerpos se han eclipsado
                en uno.

¡Jamás repetirán otros labios
el instante de este beso!
Beso que parece imposible,
de tan cósmico,
que sea el solo chocar de nuestra carne.

© Francisco Vargas, 2012
Imagen: escultura de Emilio Alzamora titulada "Paradox"

11 mayo 2012

Estefanía Martín, "Silencios"



Silencios


El tráfico en la A-7 está tranquilo
esta noche. El juego de luces forman
las palabras que quieres. Palabras.
Aunque, a decir verdad, prefiero
los silencios.

Muchas son las flores que llegan
a los cementerios los domingos.
Muchos son los recuerdos
que sobreviven día a día.
Silencios.

Hemos llegado a nuestro destino.
La carretera A-7 ha terminado.
Montañas que duermen tranquilas.
Bocas que se mezclan, y mientras:
el ángel caído abre sus alas
para alejarse y no permanecer
al paraíso.

 ©  Estefanía Martín Sebaquevas

09 mayo 2012

Virginia Fernández, "Primavera y crepúsculo"



Primavera y crepúsculo


P
rimavera
que acorta su voz
mientras
el bosque retrocede,
me gustaría poder decir
azul y luz
pero está lloviendo,
querría decir
no estés triste,
pero el cielo no está igual
que aquella vez,
ni los árboles frutales
porque solo hay nubes,
solo estoy yo
y la distancia sigue ahí
en pie
a pesar del crepúsculo,
a pesar de la primavera.

© Virginia Fernández, 2012

07 mayo 2012

Francisco Vargas, "Y el mar no se llena"



Y el mar no se llena
Los ríos todos van al mar, 
y el mar no se llena;
 al lugar de donde los ríos vinieron,
 allí vuelven para correr de nuevo
                                                           Eclesiástés

"Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar".
Jorge Manrique

Sí, la vida en sucesión
Hacia el abismo del mar
Que se ignora.
Orillas imborrables
Marcan el camino,
Siempre igual, siempre distinto.
Piedras de dolor en el fondo.
La espuma es la niebla de los sueños,
Bruma que asciende hasta el cielo: el suelo
De arriba para pies celestiales.
Visión de poetas
Que agotaron su caudal
Dando tributo al mar,
Celoso señor de la vida.
El mar que nos traga
Y nos devuelve
La imagen perdida.


© Francisco Vargas, 2012

05 mayo 2012

Celia Gómez, "vencejos acróbatas"



vencejos acróbatas


están robando el mar
y mientras con la tinta te sumerges por debajo de la memoria
con el eco de unas manos en los días
que no han sucedido

ellos dicen que quieren traducir la música
pero cómo el pentagrama
traducir el color
cómo la oscuridad
traducir la distancia
cómo la distancia

nada existe más allá de los párpados
pero aquí en este párpado interminable
oh tus ojos de ancla
oh tus colmillos
la caricia siempre convertida en espacio 
que la voz anula

la caricia
eterna acrobacia desprendida de una nube

las almas pequeñas de las hormigas 
ven pasar la sombra al tiempo que
en otro lugar 
no aquí aquí no
están robando el
mar


© Celia Gómez, 2012

01 mayo 2012

Rafael Jiménez, "Retrato y naturaleza muerta"



Retrato y naturaleza muerta

Eres un gusano y espiral, creas constelaciones. Desamor.
Azar de realidades fingidas en el libro de las cosas inútiles,
cristalino roto declinando miradas en la noche.
Callad a las aves después del festín de los huesos.

Temo soñar que estás despierta,
lamo el tuétano que lubrica mi culpa,
búsqueda de algo que no existió. Principio de alquimia.
Se pudren los sueños en un lecho de promesas.

Recoge el botín, despojos de mis sentimientos,
ladra a la luna mórbida de los lobos,
sangra el pecho de leche espesa y roja.
Odio y dentelladas. Expiación de la carne.

Camino entre atajos con la sombra de la duda,
Sileno eyaculando savia desde las profundidades del bosque,
alimañas en la tierra te acompañan en tu procesión.
Carro del Heno, goce de los amantes.

La existencia consistió en ahogar la vida,
locura, labra de mármoles enterrados,
poseidonia arrancada y vomitada de tu boca, oráculo.
La vigilia acerca la gaviota muerta a las olas.

Conocimiento de las horas y ciclos del silencio,
espéculo en la caverna del filósofo,
recuerdo tus ojos disecados ahora en mis bolsillos.
Hastío de la cuerda de reos.

Pessoa duerme en el café de los borrachos de sí mismos,
un gato huele las flores tiradas a la basura,
escribo mentiras para buscarte.
Deposiciones de tinta seca en esta carta de amor.

El alba se refleja en los orines de los adoquines,
las vírgenes santificaron ya la madrugada,
bolso abierto y un poema primorosamente doblado.
Amanecer envuelto y atado en periódicos.

Tiendas vacías donde venden amor,
ceniceros sucios de carmín,
saldos de verdades de ayer.
Monedas en tus ojos y boca.

Te he enclaustrado entre las hojas de un libro,
el perfume de tu sexo sigue en el índice de mi vida,
caligrafía minuciosa en renglones de saliva.
Reconoceré tus huesos en el genocidio del mañana.

Fotografía en blanco y negro sin negativo,
cámara de sueños de madera, ataúd de lamentos,
no te muevas, ya estás muerta.
Soy un loco necesario, me lo ha dicho la Sibila.

Arena modelando la Santa Faz,
sal esculpiendo tus manos de cristal,
bastidor de hilos de plata vistiendo tu cuerpo.
Ternura atrapada en la rueca.

La creación parte de cualquier dolor,
los amantes se arrojan a la pira ahora mojada,
naipes marcados por el calor de tus labios.

La Danza de la Muerte en tu tarjetero.
Abre las hoces de tus piernas,
lapiaz de dedos en tus pechos,
fotografía en blanco y negro ahora sepia.
Te has movido en la esquela.

Jardín preñado de amor,
sonidos metálicos en el pasillo de la soledad,
el trueno se acerca, humedad.
Agua que cae, resbala y entra en la sonrisa de un niño.

Se mueven los árboles cuando tu aliento los toca,
abandono del ser, formula magistral de lamentos.
Caracola sedienta de tu eco.
Llegas a la orilla cargada de mi simiente. Deseo.

¿Qué es la muerte? El recuerdo.
Existe un mañana entre los lirios y crisantemos,
descansa ahora en mis brazos.
Ya puedes moverte, te he atrapado en una película de besos.

Cierro el mar y se marchita la luz
y no estaré en la vida.
Dejé de escribir palabras en tu piel.
Silencio.

© Rafael Jiménez, 2012