29 febrero 2012

Lena Carrilero, "Inmóviles"



Inmóviles
Inmóviles,
señales de tráfico
en una carretera
con vistas al interior,
pomos de las puertas
en las casas deshabitadas
que sirven como escaparate
de una vida a secas,
que no pudo ser inmune
al tiempo,
polvo de los relojes
que dejaron de dar la hora
en el minuto que
decidiste colgarlos
de forma perenne
en aquella habitación
que no visitas.

Inmóviles,
algas en el fondo del mar
esperando ser vistas
por un fisgón
de ecosistemas ajenos,
suicidas al borde del puente
que no se atreverán
a saltar,
aceite empeñado
en mezclarse con agua,
sal en las heridas
que escuece,
para curar.

Inmóviles,
retazos de memoria
en la memoria,
barcos de papel
con autonomía propia,
farolas que se cantan
a sí mismas
'I'm singing in the rain'
cuando empieza a llover
y se quedan solas,
pompas de jabón
que se explotan
por la gravedad,
algodón dulce
sin azúcar.

Inmóviles nos quedamos
cuando vemos
que todo lo que amamos
se va.
Así,
siento que he pasado mi vida
buscándote,
buscándote y perdiéndote
cada vez que te encontraba.
Y ahora somos los dos polos
opuestos de un imán
que jamás tendrán la suerte
de cruzarse,
y atraerse,
y amarse,
y morirse
en el intento
de separar sus extremos,
inmóviles.

© Lena Carrilero, 2012



27 febrero 2012

CIUDAD IMAGINARIA




Ciudad imaginaria

No existirá esa ciudad
construida expresamente
para nosotros,
lo sé,
no la harán nunca,
no habrá calles oblicuas
ni vistas al mar.

No existirán en esta noche
las palabras no pronunciadas,
ni las promesas
difíciles,
no importa.

Yo diré nunca más muchas veces
pero no lo cumpliré.

No habrá amenazas
ni árboles donde balancearse
mientras susurras poemas
y fumas.

No habrá ciudades imaginarias
porque no existen más allá
de las habitaciones,
más allá del color blanco
que envuelve la tarde
donde dormimos.

Sé que no la encontraremos,
nuestra ciudad no está
en ningún lugar,
pero no importa…



© Virginia Fernández, 17.02.12




Ciudad imaginada

Quisiera que los edificios se elevaran
en esta ciudad tan cotidiana
donde se asfixia la poesía,
que se convirtieran en nubes
y desaparecieran
más allá del firmamento.
En las calles flotarían ingrávidas
las historias que hay tras las paredes:
los rencores, las caricias, los silencios,
los desnudos tan humanos.

Trataría de cazar en el aire
las palabras que quedan
en suspensión,
los restos de los versos
que nunca se escribieron,
aquellos que perdieron sus alas
cuando eran crisálidas.
Iría juntando las piezas
del puzle para formar
el diálogo que nunca acabamos.

Ven,
te enseñaré esta ciudad imaginaria.

Sobre un horizonte
de líneas desnudas
aprenderemos un nuevo lenguaje,
sembraremos mil caminos
con piedras pulidas en el mar,
seremos cada día
el primer ser sobre la tierra.

Ven,
ayúdame a vestir de poesía el vacío.

Palabra,
         ingravidez,
                        desnudo.

© Francisco Vargas, 26.02.12

23 febrero 2012

Virginia Fernández, "Astronauta"


Astronauta

Muchacho que sueñas
con otros universos lejanos
y románticos,
que miras a través
de los cristales de las ventanas
de tus clases,
que contemplas caer las hojas del otoño
y sonríes sin alzar la voz,
yo también soñé una vez
con cruzar el universo
y mirar la luna muy de cerca,
dormir en una de sus dunas,
también quise cogerla
porque me gusta el color nácar
y los árboles nevados,
pero allí,
una vez que llegué,
fui tan solo una niña perdida
vestida de astronauta.

© Virginia Fernández, 2012

Imagen de Chris White

21 febrero 2012

Celia Gómez, "Romper en llanto al alba"



Romper en llanto al alba
“y sobre todo ángeles,
ángeles bellos como cuchillos
que se elevan en la noche
y devastan la esperanza.”
Alejandra PizarnikExilio

Repetir el nombre de las cosas hasta que pierda
todo sentido.
Aguja, nube, odio, esquema, cerilla, pétalo,
letargo, espejo, esternón, noche violácea.

Desnudar las palabras en la habitación más desolada
de un hostal de mala muerte,
como ya hicieron tantos otros antes,
como tú supiste muchas veces.

Repetirlo todo.
Combatir los signos y fronteras que intentan
acallar la voz.

Cortarse las venas como si fueran colas de lagartija.
Abrazar los ángeles, desnudarlos
de su pureza, ardientes cuerpos turbulentos.

Repetir tu nombre hasta que pierda todo sentido,
repetir tu nombre hasta que pierda todo sentido,
repetir tu nombre hasta que pierda todo sentido,
romper en llanto al alba hasta que pierda
todo sentido.

© Celia Gómez, enero, febrero 2012

20 febrero 2012

Estefanía Martín, "Salí con un suspiro y no volví"



Salí con un suspiro y no volví
Que aunque el gusto nunca más
        vuelve a ser el mismo,
en la vida los olvidos
        no suelen durar.
Jaime Gil de Biedma

Un día más el día presenta vendaval.
Los acordes del viento no dejan de sonar.
A veces el desierto se llena de agua
y la frialdad queda congelada.

Trenzada de tiempo que no frena.
Tempestad que dice: ya basta.
Conjuros que hierven y flechas desviadas.

Y no sé cómo explicar
que no es ignoro, que tampoco es olvido.
El mar no deja de abrazarte,
pero esta vez las calles no miran si pasas.

Huellas, ápice de hielo congelado,
cometas bailando por la falta de viento.
Con palabras o sin ellas. Explico:
Salí con un suspiro y no volví.


© Estefanía Martín Sebaquevas, 2012

16 febrero 2012

Lena Carrilero, "Mr. Tambourine man"




Mr. Tambourine man

Recuerdo con entusiasmo aquellas noches
en las que más que la ropa, nos sobraba la piel,
nos comíamos a besos el mañana,
por si el sudor evaporaba la pasión,
y al despertar no nos quedaba nada,
nada con lo que soñar.


Inventábamos jeroglíficos egipcios
con un sistema recíproco de pinceles en la espalda,
dibujamos la ciudad prohibida,

muy cercana a los pórticos del exilio,
por si los escombros bloqueaban el puente
que cruzaba al otro lado de tu cama.

Nos hacíamos el amor como dos fieras en celo,
callábamos a los grillos con nuestro silencio,
mordíamos la almohada explosionando el placer,
y después de algunos meses solo mordimos el polvo.


Dejamos plasmada en la pared
la silueta de la perspicacia inoportuna,
y aunque llegara el mañana,
y comernos a besos no surgiera
el efecto esperado de tal causa,

Mr Tambourine man aguarda tocando
con su armónica la canción de
las noches en vela,
que se expiran en la caja de Pandora,

y piden que la música de tu cuerpo
no cese hasta que amanezca.



© Lena Carrilero, 2012

15 febrero 2012

Francisco Vargas, "Invierno interior"



Invierno interior

Aquí encerrado
voy aclimatando besos congelados
de otro tiempo,
perspectivas,
azules deseos disidentes.

Entre paréntesis
el cielo fluye y las cosas permanecen
aquilatando los días
aparentemente,
pero ya no estoy mirando hacia afuera.

Buscaré caminos
que salgan de este invierno
parpadeando ante el poniente,
lentas caricias que despierten el deseo,
risas pasajeras, eternas despedidas.

Volveré a pisar
las líneas rectas de las aceras,
porque todavía no he encontrado
en ningún libro
el sentido de la vida.

© Francisco Vargas, 15.02.12  

12 febrero 2012

Virginia Fernández, "Estados"



Estados

¿Qué será de estos versos
sin alguien
que los mire?
Ímpetu que busca al universo,
que hace
que los deseos se cumplan,
dime,
extraña circunstancia
que nos acerca en silencio
igual que cae la lluvia en el mar,
sin miedo,
sin frío.

¿Qué será de las palabras?
De estas palabras
que se desvanecen
entre tus dedos
como ceniza y estrellas,
muchacho.

¿Cuál será mi destino?
Sino yacer en la nieve
hasta morir sin más
y desear
que tú sigas ahí
aunque sólo sea
en estos versos
que se pierden
lentamente.


© Virginia Fernández, 2012

08 febrero 2012

Francisco Vargas, "Anacronismos"



Anacronismos
Hay almas que tienen
azules luceros.”
F. García Lorca (08.02.1920)

Ideal:
plenitud del deseo adolescente
de ayer
en la plena renuncia de madurez
del hoy.

* * *

¡Tantas veces
te he perseguido!
Y al llegar
solo quedan
las huellas azules
de tu pasado.

* * *

Aprender, aprender.
Saberlo todo,
llegar a la sabiduría efímera.
Desaprender.

* * *

Cuando suena el viento
con su latido unánime,
todo lo demás
parece quedar en silencio.

* * *

¿Recuerdas todavía
cuando aprendimos a conjugar
el futuro perfecto?

* * *

Eres tú, el otro,
quien me asegura
que yo existo.

© Francisco Vargas, 07.02.2012

05 febrero 2012

PAÍS BLANCO



Círculo Polar

Ella está en aquel bosque helado
y yo quisiera ser un avión de papel
con una pregunta, incógnita
escrita en su interior.
Que el viento me acogiese.
En la noche vuelvo a mi pequeño hogar
de palabras y voces que no rompen el silencio.
Sosiego.
Y la sangre en las venas más intensa.
A través de historias voy descubriendo
un lugar lejano y tan desconocido
y tan mágico
con otros ojos que han visto más que yo.
Ella está en el círculo polar.
Y son tantas las preguntas...
y es que no sabemos dejar de amar
otros mundos.
© Celia Gómez, 14.01.12 

No necesito

No necesito
relojes ni espejos
que me miren asustados,
sólo el canto del bosque,
poblado de árboles blancos
que hablan cuando hay viento
que elevan palabras al cielo
cuando hay lluvia,
palabras que nunca
dicen nunca
y sí pájaro amarillo que vuela,
sí esperanza
o atmósfera o mariposa.

No necesito
estruendos ni tormentas
porque
no existen relojes,
sólo hojas de otoño
que caen lentas
sobre mi pequeña vida,
sólo ojos
que me despiertan
y me tranquilizan
cuando empieza a amanecer
allí en las sombras.

© Virginia Fernández, 03.02.12

Imágenes: Anka Zhuravleva

02 febrero 2012

Rafael Jiménez, "Eclesiastés de un Día de Enamorados"



Eclesiastés de un Día de Enamorados

          Moría de éxtasis atravesado por hojas flamígeras salidas de su lengua ya seca. Tabla vestida con pan de oro, falsa imaginería estofada excusada por y para el orgasmo religioso. Tú, exvoto de madera y plástico con fecha de caducidad. Mirada sucia sin vida esculpida por el rencor. No es amor ya que no existe el concepto ni pulsión. Mimesis del engendro recreado por falsos recuerdos castrados por un inexistente deseo. “Y la intemporalidad machacada por un prospecto de mentiras amañadas y atadas por un lazo de ilusión y duda”. Que no hay nada porque jamás entendiste la metáfora del asco. La carne es aderezada por cuero y una malla oscura como el cosmos. Sedúceme y penetra con tu tacón de aguja en mi boca lamiendo mis heridas. Dejaste la prueba de carmín en la escena del crimen, suicidio de la silueta, de la idea envuelta en nailon llevada hacia el cielo por pájaros ya muertos y disecados. Colecciono por estas fechas los vasos abandonados en las esquinas del vómito, tu ectoplasma reverberado y al viento en la colada ahorcada dispuesta en orden de batalla en cables de la luz. La niebla es una visión cándida de lo aparente, me lleva lánguidamente por los espacios serenos del alma fluyendo como venas de agua hacia ese prado de hojas de papel y promesas rotas. Te regalo este pensamiento apócrifo que plagié a unos amantes ahogados en su propia saliva. Queda en paz viajero de las esferas. Esta es la visión en un Día de Enamorados.

© Rafael Jiménez Torres, 2012