20 junio 2012

SALVEMOS EL TOBLERONE



Hollín de sueños

Geometría varada entre escorias de metal,
dibujaste un tiempo de máquinas y cielos nublados.
Presente salvífico de hollín.
Leviatán herido de muerte por el hierro que le dio la vida,
amenaza de óxido de la memoria.
Hoy, testigo de la tierra roja de ayer.
Escribe en tus paredes los lamentos de mineros y reatas,
cabalgaduras al alba y vías muertas en cambiantes periferias de esparto.
Finge de nuevo ser acariciado por la sucia locomotora.
Abre tus fauces al dolor del progreso transformado ahora en cultura,
quiero que seas madre parturienta de bohemios y náufragos de la creación.
Martillos de pinceles y palas de tinta apilando la obra del creyente.
Pinta tus filamentos de vértebras con los colores del Arco Iris,
escena y frontispicio de remaches en una obra de vida y muerte.
Toblerone me llamasteis, chocolate amargo soy.

© Rafael Jiménez Torres, 2012


El hombre destruye


La inmensidad del azul
me hace daño en los ojos
me atrapa en un mundo
que es de mentira
de palabras vacías
y discursos de traje y corbata


sin embargo
existe la paz del sol


la raya del atardecer se cuela entre el pelo
los pájaros quieren volar sin ser contaminados
pero incluso los árboles mojados
son un gran espejismo


quizás soñar
con otros mundos
me podría salvar
pero los hombres destruyen
en este viejo país
y así va cayendo la tarde
así nos vamos acostumbrando


antes de crecer
quisiera creer en el hombre
antes de volver a casa
querría tener sueños


pero la imagen se desvanece
mientras los muros caen
la hiedra
el perfume
mientras todos miran impasibles
sintiendo la nostalgia de los tejados muertos


© Virginia Fernández. 18.06.12



Memoria

Aquí y allá
Almería nos muestra
viejas heridas,
retazos de los siglos
que se mantienen tambaleantes en pie
como equilibristas sobre el cable,
reliquias de otros tiempos y otros pueblos.
Memoria.

No conservamos grandes tesoros,
ni fabulosas alhambras,
ni palacios inmensos de bella factura.
La fortuna no fue generosa
con esta parte del mundo,
pero sí sus gentes.

Nuestra ciudad se ha ido hilvanando
con la fragilidad de un sueño de espuma
y de sales, se ha ido remendando
como las redes que el viejo marinero
puntea una y otra vez para sacar del mar
con arte y oficio
su sustento.

Así hemos aprendido
que no debemos derribar,
sino reconstruir para mantener vivo
el latido que alentó el sudor de aquellos
que nos precedieron.
Es nuestro homenaje.

Como una gran pirámide que se repite
a sí misma el Toblerone
nos ofrece un refugio de cultura,
y lo miramos con ojos de amigo,
no de enemigo, y lo defendemos
con versos, con pinceles, con saberes
que nos hacen mejores ciudadanos.

Queremos convivir
nivelando la balanza del presente y el pasado.
Porque una ciudad que deja morir su memoria
no merece llamarse ciudad.

© Francisco Vargas, 2012




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