13 junio 2012

Francisco Vargas, "Sobre un lienzo de Edward Hopper"



Sobre un lienzo de Edward Hopper

Una mujer en ropa interior
parece iluminar la soledad
tantas veces presentida
de una habitación de hotel.

La mujer se ha desnudado
del peso de las maletas,
de las pequeñas injurias cotidianas,
de los horarios de los trenes,
de las largas esperas en los arcenes
y los cigarrillos que se consumen
como los capítulos del libro de la vida.

Parece ensimismada leyendo
un mensaje tras haber llegado
de un largo viaje interior
que comenzó siendo uno de tantos,
un andar de aquí para allá,
para acabar descubriendo
que no somos los mismos que partimos,
para dejar atrás las sombras de la monotonía.
Parece descifrar en letras el código de su existencia.

“Resignación” podría ser la palabra
adecuada para tatuar en las leves líneas
de su gesto, aunque sea un concepto tremendo
que hace inclinar su frente hacia el suelo.

O tal vez “esperanza” cuando levanta
su ávido perfil y parece escrutar
las posibilidades de un nuevo amanecer,
los intersticios de una ciudad que la devora y la intimida.

Contemplarla hace crecer interrogantes
dentro de nosotros, pero llegará el momento
en que tendremos que alejarnos de ella.
Al fin y al cabo somos meros espectadores
de los demás, de esos que llamamos desconocidos.

Sin duda, es fácil llegar a quererla,
adivinar los estados de ánimo
y las palabras trituradas entre los dientes
a las que faltó el coraje de ser pronunciadas.

En cualquier caso, ¿cómo estar seguro
de que nosotros no somos también contemplados
y juzgados como una figura que un pintor
dejó atrapada en un lienzo?

© Francisco Vargas, 11.06.12

1 comentario:

  1. qué va, eso que lleva puesto es un bañador y el libraco ese un sencillo manual de natación para novatos...

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