03 abril 2012

Celia Gómez, "Sesión única"



Sesión única


Cuando llegué, la película ya había terminado y sonaba la música de los créditos.
Todos los que antes estaban ahí pasearían ahora
bajo las copas de los árboles nocturnos.

Ha vuelto a suceder, pensé, he vuelto a llegar en el momento equivocado
para presenciar el final, únicamente el final de la historia
cuando ya no hay nada que hacer y las palabras no sirven.

Pero yo lo sabía, sí, sabía que la película había terminado
cuando entraba al cine y veía a los demás salir
comentando lo que les había parecido
(un final precioso y concluyente; el reparto era genial;
¿y la banda sonora? era maravillosa, de verdad).

Pasé a la sala recogiendo restos de conversaciones
y de perfume, y tú estabas allí, eras el último,
el único
que se había quedado a los créditos
o quizás te quedaste por el adagio para violín que acompañaba a los nombres,
no lo sé, pero me quedé mirándote, de pie, junto a la entrada.

En mi imaginación bailábamos juntos esa sonata para piano.

Terminó, la pantalla quedó como el cielo,
te levantaste de tu butaca, cogiste la chaqueta, me miraste, sonreíste y desapareciste.
Te vi marchar
y pensé en irme contigo, pero no lo hice...

Ha vuelto a suceder, pensé,
me adentré en el cine acostumbrando mi vista a la oscuridad creciente
y esparcí mis sueños sobre las palomitas desperdigadas
en el suelo entre las filas de asientos.

© Celia Gómez 17-3-12

1 comentario:

  1. ¡Qué bonito, por Dios(*)!, aunque sea un tanto triste.

    Un besico
    =D


    (*)Ahora que estamos en Semana Santa, jeje.
    Felices vacaciones a poetas.

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