11 marzo 2012

Rafael Jiménez, "Pozo de los Frailes"



Pozo de los Frailes

          Abrí una ventana no de madera sino de aromas y plantas raquíticas que escondían su belleza entre la lava. Contemplé el domo marino. Piedra nacida de las contracciones de la parturienta Tierra en la génesis de lo que debe ser conservado. Caldo primigenio adobado en una olla de barro barnizada con óxidos moriscos, y moldeada como tu cuerpo por dedos de palmito que se elevan hacia el azul de ánimas y tomillo. Desperté del letargo del invierno frente a los Frailes. Los volcanes, antes cíclopes, ya no juegan a modelar el paisaje en un mundo sindiós ni su oscuro magma levanta cortijos que fueron luego encalados en el sudor de la tierra yerma. Abandoné el antiguo campo de batalla entre alambradas de chumberas y bombas volcánicas. Allí de entre los antiguos surcos que fecundaron la matriz anciana se hincan ahora en el suelo los blocaos de sentimiento. Molinos de viento y norias de agua turbia y arena despiden al viajero que se ve condenado eternamente a ser anécdota de los espacios. El mañana dirá si seré un punto geodésico entre espartos y retamas. Lápida erosionada por la desidia del recuerdo donde podrás leer, en un descanso de tu camino, un epitafio de vida. Deja entonces un pequeño presente de piedra lamida por el viento y podré ser así una montaña.

© Rafa Jiménez, Pozo de los Frailes. Marzo 2012.

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