02 febrero 2012

Rafael Jiménez, "Eclesiastés de un Día de Enamorados"



Eclesiastés de un Día de Enamorados

          Moría de éxtasis atravesado por hojas flamígeras salidas de su lengua ya seca. Tabla vestida con pan de oro, falsa imaginería estofada excusada por y para el orgasmo religioso. Tú, exvoto de madera y plástico con fecha de caducidad. Mirada sucia sin vida esculpida por el rencor. No es amor ya que no existe el concepto ni pulsión. Mimesis del engendro recreado por falsos recuerdos castrados por un inexistente deseo. “Y la intemporalidad machacada por un prospecto de mentiras amañadas y atadas por un lazo de ilusión y duda”. Que no hay nada porque jamás entendiste la metáfora del asco. La carne es aderezada por cuero y una malla oscura como el cosmos. Sedúceme y penetra con tu tacón de aguja en mi boca lamiendo mis heridas. Dejaste la prueba de carmín en la escena del crimen, suicidio de la silueta, de la idea envuelta en nailon llevada hacia el cielo por pájaros ya muertos y disecados. Colecciono por estas fechas los vasos abandonados en las esquinas del vómito, tu ectoplasma reverberado y al viento en la colada ahorcada dispuesta en orden de batalla en cables de la luz. La niebla es una visión cándida de lo aparente, me lleva lánguidamente por los espacios serenos del alma fluyendo como venas de agua hacia ese prado de hojas de papel y promesas rotas. Te regalo este pensamiento apócrifo que plagié a unos amantes ahogados en su propia saliva. Queda en paz viajero de las esferas. Esta es la visión en un Día de Enamorados.

© Rafael Jiménez Torres, 2012

1 comentario:

  1. Artefacto de palabras2 de febrero de 2012, 23:53

    Me gusta cómo le sacas multitud de significaciones a cada palabra, cómo exprimes el lenguaje hasta el máximo.
    Saludos, "Queda en paz viajero de las esferas".

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