16 febrero 2012

Lena Carrilero, "Mr. Tambourine man"




Mr. Tambourine man

Recuerdo con entusiasmo aquellas noches
en las que más que la ropa, nos sobraba la piel,
nos comíamos a besos el mañana,
por si el sudor evaporaba la pasión,
y al despertar no nos quedaba nada,
nada con lo que soñar.


Inventábamos jeroglíficos egipcios
con un sistema recíproco de pinceles en la espalda,
dibujamos la ciudad prohibida,

muy cercana a los pórticos del exilio,
por si los escombros bloqueaban el puente
que cruzaba al otro lado de tu cama.

Nos hacíamos el amor como dos fieras en celo,
callábamos a los grillos con nuestro silencio,
mordíamos la almohada explosionando el placer,
y después de algunos meses solo mordimos el polvo.


Dejamos plasmada en la pared
la silueta de la perspicacia inoportuna,
y aunque llegara el mañana,
y comernos a besos no surgiera
el efecto esperado de tal causa,

Mr Tambourine man aguarda tocando
con su armónica la canción de
las noches en vela,
que se expiran en la caja de Pandora,

y piden que la música de tu cuerpo
no cese hasta que amanezca.



© Lena Carrilero, 2012

2 comentarios:

  1. Artefacto de palabras16 de febrero de 2012, 23:00

    "y piden que la música de tu cuerpo
    no cese hasta que amanezca."

    Sensual, sensible y sensitivo.

    ResponderEliminar
  2. "por si los escombros bloqueaban el puente
    que cruzaba al otro lado de tu cama."

    Estos versos, junto con el poema al completo, me siguen transportan a una preciosa historia como la primera vez que los leí en uno de esos días del Zaguán.

    ResponderEliminar

Nos interesa tu opinión.