04 enero 2012

Rafael Jiménez Torres, "Letras de mar"



Letras de mar

Metafísica en la perspectiva,
escoplo y plomada, barro de piel,
teselas de saliva bizantinas.
Simetría en el esbozo.

Construir mundos ideales,
ladrillos de versos,
engrudo de sangre y cal.
Salamandra de fuego, tu cuerpo.

Ocaso del arcano sol en la nuca,
Rosa de los Vientos, atril de miradas,
faro abrazando nuestro júbilo.
Verdes y salinos prados muertos en el acantilado.

Antes parió el rompeolas una Nereida,
hija de Doris,
agua de mar fue bautizo.
Nenúfares la guardarropía de tu desnudo.

Venus abre la concha,
dardos de luz abrasan el corazón,
faunos y sátiros escondidos en las dunas.
Yo contemplé el milagro.

De entre sus pechos, veneras de plata,
santificar la columna de huesos,
oráculo es el fuego de tu pelo.
Sueño rescatado de las olas del mar.

Amor hecho mitología de granito,
promesas pétreas esculpidas en los cruceiros,
ansiedad y lágrimas. Erosión de los días.
Ya viene la marea borrando tus pisadas de la playa.

Flagelación y tormento de los sentidos,
condena de amor fugaz, idea,
cáliz en la sima de la conciencia.
Penitencia por existir.

Quise ser nigromante de tu sexo,
auriga lacerante de los silencios,
libar el perfume de tu nombre.
No hay locura ni vértigo sino recuerdo.

Soledades de Alcides varado en la orilla,
letras ahogadas en el interior de una caracola,
buscar el rastro de tu humedad.
Guardo tu esencia en la pérdida.

Trompeta e ira en el deseo no consumado,
dolor soportado por caireles de cantero,
eternidad de esa flor que no ganó la batalla.
Es paisaje abatido en los pliegues del alma.

Puedo darte palabras que ya no valen nada,
sajar mi mano con tu verbo,
cerrar el libro con la guía de tus ojos.
Escribir para desenterrar el dolor.

¿Quién leerá estos poemas de agua?
Mi verdad será eco en una bóveda de silencios,
nadie velará la blanca mortaja de sábanas.
El tiempo ya no es relativo. Es tiempo.

La noche recoge los restos de los amantes,
la jauría de Acteón devorará el corazón de la presa,
desdicha y castigo eterno sólo por amarte.
No hay elixir en la derrota de la carne.

Poemas marchitos decorarán los osarios,
desamor es el precio a Caronte,
las cuencas vacías no serán remontadas.
Tiempo de esperanza para ti, lector. El mañana.

© Rafael Jiménez Torres, 2012


3 comentarios:

  1. Estupendo poema en este estupendo blog. Un placer de lectura. Enhorabuena a todos.

    Abrazos.

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  2. Este poema destila una luz de Mediterráneo con una imaginería digna de un retablo barroco. Sorprendente.

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  3. Un hermoso poema, sin duda, con un cuidado tratamiento de palabras e imágenes. Mi felicitación, Rafael.

    Un abrazo.

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