30 enero 2012

PAX



Nubes difusas

Una mirada al infinito,
a este cielo poblado de nubes difusas;
plumas negras perdiéndose.

No conozco las fronteras, sin embargo
leo versos que las sobrepasan.
No conozco la paz pero sí la calma,
no conozco mi nombre, soy una parte
de los espejismos innombrables.

Estoy junto a la mañana que se ilumina
tenuemente
y ellos son actores que no se saben su guión
y tartamudean.

Estoy en el silencio de la última fila
como si estuviese sola,
leyendo poemas.


© Celia Gómez, 27.1.12


Portador de paz

cuando despiertes

te llevaré camelias recién cortadas
pétalos de alondra
abejas que destilan miel
entre panales con tersa luz de ámbar
lágrimas vertidas en la alegría
el temblor de nacer
y de vivir

cosas espontáneas y sencillas
donde asome entre destellos
la armonía del ser
el don de la paz

esta paz no será un paraguas roto
no será como el silencio de los acuarios
no será un batir de alas muertas
no un hermoso desnudo
que se oculta en las sombras
ni un te quiero perdido en el camino
de unos labios a otros

esta paz se diluirá como la lluvia
sobre los campos secos
y hará fértiles los viejos páramos
allí donde avivan las raíces y las hojas
y nos darán una cosecha perenne
de ramos de olivo
donde se posarán las palomas blancas

abrirás los ojos
y querrás que siempre sea el amanecer

© Francisco Vargas, 2012


En la media noche
llorar todo el tiempo que necesite, sé que nadie me interrumpirá
y que no tendré que dar explicaciones.
 –Zena El Khalil-
En la medianoche
viene la calma
a la casa de las mujeres
que no dicen nunca en sus bocas
que no dicen nunca
ni para siempre.

Viene la calma
de las palabras no pronunciadas,
de las vísperas de un mañana
en el que no amanece
en el que sólo queda llorar.

Las mujeres lloran en mi país
por sus hombres muertos,
por sus hombres.

En la medianoche
escucho el silencio
de las palabras
y no hay vencidos,
ni guerreros.

Elevo un canto aquí,
por mis hombres perdidos,
por los pájaros muertos
y nunca más hay esperanza,
nunca más,
ni palabras,
ni mañanas.


© Virginia Fernández, 2012



Luces como sombras


Detrás de la ventana
hay un bebé recién nacido
que no deja de llorar,
un padre que pega a su hijo mayor
mientras le grita que no es nadie
para llevarle la contraria,
un niño que sueña
con hacerse un hombre.

Detrás de la ventana
hay cuchillos que divagan
entre el filo cortante y la lumbre
pidiendo convertirse en banderas blancas,
y que entonces las banderas se hagan flores,
y las flores realidad.

Detrás de la ventana
hay un camarero que sirve el café
al científico que llena la mesa con planos
de la bomba atómica
que acabará con siete millones de vidas
pasados treinta años,
y una anciana repasa
la fotografía de su marido
que jamás regresó a casa en Navidad
cuando en el 42 marchó a la Guerra
por deber hacia la patria,
no por voluntad.

Detrás de la ventana
se esconden las miradas llenas de suburbios
en un huérfano que no tiene hogar,
pero sí cuatro paredes y una cama
para amanecer mañana.

Detrás de la ventana
una mujer vacía sus miedos
cuando el amor de su vida
levanta la mano para quitárselos a golpes,
y un cantautor discute con el folio
con qué palabra podrá vencer
la violencia del futuro.

Detrás de esta ventana
fumo pensando a gritos
que no queremos poder,
pedimos libertad.

Y fuera,
fuera de esta ventana,
pasa el tiempo,
cometiendo viejos errores
que la historia
jamás tuvo valor de subsanar.

Y se hizo la luz,
y se hizo la gloria,
tras estas ventanas
que son ojos como sombras
y retienen la esperanza
de que reine la victoria
con la luz de la paz
en la oscuridad latente.

© Lena Carrilero, 2012





1 comentario:

  1. Artefacto de palabras2 de febrero de 2012, 15:43

    "Si vis pacem, para pacem."
    Poesía en paz y paz en la poesía.
    Preciosa entrada. Felicidades Poetas.

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