28 enero 2012

Francisco Vargas, "Esplín"


Esplín

Aquí la vida no brilla.
Profunda surge la veta
del sueño lírico. ¿Sueño?
Mejor, espera serena.
Parece todo dispuesto
para una serena espera.
La música, en vilo, surge
con una rara belleza,
ajustando sus acordes,
clavando notas eternas.
Las cosas nos miran -¡llaman!-
pero no las vemos a ellas;
solas y olvidadas gozan
el poder de su presencia.
Ajenos, ebrios, filtramos
veneno de la pereza;
veneno de pensamientos
que llagan y que desvelan.
(Rara plenitud, entraña,
no existen latidos fuera.)
El alma, sola, parece
brújula de la pureza...
El día, tras la jornada,
apenas deja una estela.
Aquí, la sombra nos une,
nos desnuda y nos adueña.

© Francisco Vargas, 2012

2 comentarios:

  1. "Parece todo dispuesto
    para una serena espera.
    La música, en vilo, surge
    con una rara belleza,
    ajustando sus acordes,
    clavando notas eternas."

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  2. Hermoso poema arromanzado, donde la delicadeza se convierte en grácil transcurso del tiempo y su efecto sobre el espíritu.
    Precioso, Francisco. Te lo aplaudo.

    Un abrazo.

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