14 enero 2012

CALEIDOSCOPIOS



Caleidoscopios

He cambiado
los días por las noches,
el rumor de las mareas,
el sentido de las agujas
del reloj,
mi viejos hábitos de fingir.

He comprendido
que nada tiene sustancia
más allá
de los nombres
con que nos fabricamos
estos mundos artificiales
que nos hacen sentir inciertos,
pero seguros.

He aprendido
a no esquivar la mirada
de un extraño,
a contar los días
hacia atrás,
que el arco iris
tiene más de siete colores.

He olvidado
las leyes que rigen
nuestro universo,
porque la vida gira y gira
con el ritmo que tú quieras,
con la música que en ti resuena.

He renacido...

Y ahora te llamo
a compartir
esta caleidoscópica
nueva realidad.

© Francisco Vargas, 04.01.12


Caleidoscopio


Ven, párate y mira...
el sol ha teñido los trozos de cristales, 
el agua ha limado sus aristas,
la sal secó su esencia.
Fíjate cómo caen, 
como piel de serpiente, 
desprendiéndose sobre la arena. 
Ya no hay cristales. 

Ven, párate y mira...
puñados de palabras,
miradas 
que cazar al vuelo,
el rojo de labios
y el carbón de azúcar, 
poliedros de juguete
que juegan a que jugamos. 

Nada que congelar entre los dedos, 
nada que congelar en mi retina, 
todo por descubrir 
desde esta nueva mirada
que gira, gira, gira...

Colores fugaces
abiertos como ventanas,
de par en par, 
para llenarlo todo de infinito.

Ven, párate y mira...
sólo una vuelta de tuerca, 
un nuevo punto de giro
en esta antinarración 
que vuelve al principio, 
retorna y repite
su juego incansable de colores
que manchan 
con intensidad fugaz 
la vida. 

Párate y mira...
¿Ves?
Ya no hay cristales. 


© Elena Pedrosa, 05. 01. 2012





Caleidoscopio
 Tus ojos siempre parecen estar esperando milagros.
- Anaïs Nin, Diarios-
Esta mística ciudad
de ojos grandes
siempre está soñando,
pero no el tipo de sueños           
que proporciona la purpurina
o el polvo de estrellas,
no,
eso sólo es una ilusión
como lo puede ser
un trozo de papel de celofán.


La ciudad de ojos grandes
sueña con otra cosa,
quizás
con el amor,
que es silencioso
y terriblemente íntimo
y siempre mira
con ojos de estar esperando
un milagro.

Yo a esto lo llamo:
caleidoscopio
mientras pienso
que el amor es demasiado duro,
quizás.

© Virginia Fernández, 06.01.12






inventar el horizonte
Somebody calls you, you answer quite slowly
A girl with kaleidoscope eyes
Lucy in the sky with diamonds

sombras extrañas música extraña
somos seres desnudos
ante el frío
volcándonos mar y océano

ahogándonos
en los colores centelleantes
de los ojos de caleidoscopio
gritando en círculos y bailando fuerte
alrededor de una hoguera imaginada

asfíxiame rasga la garganta
con papel de celofán
¿comprendes la dulzura?
huye conmigo
a dentelladas
abandonamos nuestros cuerpos
en la orilla
y nos bañamos
en el horizonte

© Celia Gómez, enero 2012

Caleidoscopio

Mientras la historia pasa a borbotones,
Mientras desfila el mundo,
Atroz o generoso,
Mentiras y verdades,
Te pediría sin duda
Que salgas del silencio y me regales
Un punto de vista distinto y descuidado,
Tu versión alternativa de las cosas
La explicación definitiva 
Que, por fin,
Una los puntos del dibujo
Y nos haga, con cuidado y sin estrías,
Atravesar el vértigo
O los destellos de las vidas encontradas.
Estrellas y cristales
Por suelos y paredes sin una causa justa,
Al tiempo tú y yo,
Al tiempo tú o yo,
Ahora y siempre, ahora o nunca.
Imagen, semejanza.
Espejos y reflejos que mientan
O digan verdades como puños.
Sin saber y sin saberte, sin que sepas o me sepas.
Dentro, tan dentro, de un cilindro de juguete.

© David Cristóbal Huertas, 2012


Caleidoscopios

     Su muerte es mi vida. Fumando en casa, miro por la ventana, escondido del sol, me voy cargando de sombra mientras la luz va ganando terreno. Me marcho a trabajar.
     Mi vida es su muerte, para eso estoy, pienso, mientras conduzco. Me espera mi bata blanca y una habitación final. La última imagen soy yo si no tienen a nadie más. Los asisto, les doy la mano, les doy mi atención a la par que resbalan lentamente sobre su propia alma, atravesada entre dos mundos.
     Mis ojos descansan sobre sus miradas, confusas, de quien ha vivido, de quien ha tenido, de quien ha amado, de quien muere solo a pesar de los abrazos, del dinero, de los buenos gestos, de los buenos amigos y amores sinceros. 
     En el centro nadie habla conmigo, soy la última opción y se apartan. Me dan un número de habitación para que encuentre al moribundo, flotando sobre las sábanas.
     En sus rostros diviso la emoción que es morirse. Como por una ventana miran, entre gemidos, su última imagen, elegida por la mente; un buen recuerdo o una mala experienca, algo que les quedó por hacer o quizá algo que no hubieran querido haber hecho.
     Mi trabajo es ese, susurrarles la paz, conseguir en ese último momento, en esa claridad final, el que logren juntar, como cristales de colores, los caleidoscopios que han sido su vidas y que se disuelvan tras el rayo de luz que es el morir.
     Estoy confuso y tumbado, no lo logro entender. Estoy en el Centro. Algo ha pasado mientras conducía. Una sombra me susurra al oído: "No te resistas y ama lo que has sido, con todas sus sombras y sus luces, de colores, de colores", y la voz se disipa.

© Gideon Richardson, 2012



|---Caleidoscopios---|

     P
rueba a mirar a través de un caleidoscopio. ¿Qué ves? Mil versiones. ¡De lo mismo! Pero mil versiones, todas distintas, representando lo mismo. ¿Cómo es posible? Es tan sencillo como nacer, vivir y mirar el mundo a través del propio ojo. ¿Qué ves? Dudo que veas lo que pocos ven, lo que yo suelo ver. Lo dudo. Pero, ¿qué ves? Lo ves todo similar, sin distinción, en perfecta armonía... ¡Mentira! No ves eso. Ves lo que te han enseñado a ver, sin más. La educación, pilar de toda sociedad, es lo que falla. Caleidoscopios, dicen... Son los únicos entes perfectos, que ven mil puntos de vista diferentes de la misma cosa, pero todos son iguales. Y lo gracioso o como quieras llamarlo, es que son entes materiales. Qué bueno que la única cosa perfecta de este mundo sea algo material, no persona. Lo malo es que está hecho por una persona, así que siempre será perfecto respecto a lo que el creador quiera que el caleidoscopio vea. Pero aún así, sigue siendo más perfecto que nosotros. ¿Por qué? Sencillo. Nosotros tendremos puntos de vista, pero un caleidoscopio tiene mil, casi infinitos, solo por el hecho de existir. Y son inamovibles, irrevocables, inmutables. Nuestro punto de vista depende de la educación que recibamos, tanto en familia como en clase, como fuera del nido. Puntos de vista... cada persona tiene uno, completamente diferente a otros, o quizá no tanto. Todo dependerá siempre de la educación. Siempre. Pero centrémonos en los caleidoscopios. Los hay de muchos tipos: unos te muestran la realidad en muchas porciones, otros hacen esto y además lo decoran. Y decimos “¡qué hermoso!” al apartar el artefacto. Y claro, al apartarlo sentimos que la realidad es un asco. Pues cámbiala. La gente cambia, la realidad la formamos nosotros. Cambia y cambiará. O los caleidoscopios nos esclavizarán, al igual que otros artefactos creados por y para nosotros. Somos esclavos de nuestras creaciones... ¿Cómo hemos llegado a esto?

© Santi Gómez, 2012






3 comentarios:

  1. Ca-le-i-dos-co-pi-o22 de enero de 2012, 8:24

    Why nobody post a comment in this beautiful post?
    Enhorabuena a todos.
    Escritores y poetas almerienses en el top...

    besos

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  2. "Ya olvide cuando fue que comencé a construir caleidoscopios, pero si recuerdo que de chico me recostaba en el pasto y apuntaba con uno de ellos al sol, que se escondía detrás de pequeñas nubes, y me dejaba ver esos mentirosos fractales que se forman en el interior de mi creador de realidades con cada giro que le doy.
    Algunas mañanas me gusta levantarme, poner algo de música, y agarrar uno de estos pequeños portales de magia y mirar a través de ellos, las gotas de sol que entran por la ventana y se tiñen de otros tintes. Y pienso que la vida es como un caleidoscopio en el que cada giro son las decisiones que nos vemos obligados a tomar día a día y que según el rumbo que tomemos, el nuevo camino denotara felicidad, alegría, éxito, o todo lo contrario. Nuestra vida no depende mas del aire que de las decisiones, de esos pequeños giros que le demos a nuestro caleidoscopio. Tampoco debemos apurarnos en tomar dichas decisiones, el futuro se acerca segundo a segundo, pero debemos apreciar ese minuto que dura el presente antes de que sea pisado y ocupado por un futuro que viene cambiando. Debemos saber bien cuando y como hacer el giro de nuestro caleidoscopio, por que hay decisiones que marcan un nuevo rumbo, un cambio en ese destino que nos acecha."

    © Alejandro Carmona, 2010.

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  3. "Ya olvide cuando fue que comencé a construir caleidoscopios, pero si recuerdo que de chico me recostaba en el pasto y apuntaba con uno de ellos al sol, que se escondía detrás de pequeñas nubes, y me dejaba ver esos mentirosos fractales que se forman en el interior de mi creador de realidades con cada giro que le doy.
    Algunas mañanas me gusta levantarme, poner algo de música, y agarrar uno de estos pequeños portales de magia y mirar a través de ellos, las gotas de sol que entran por la ventana y se tiñen de otros tintes. Y pienso que la vida es como un caleidoscopio en el que cada giro son las decisiones que nos vemos obligados a tomar día a día y que según el rumbo que tomemos, el nuevo camino denotara felicidad, alegría, éxito, o todo lo contrario. Nuestra vida no depende mas del aire que de las decisiones, de esos pequeños giros que le demos a nuestro caleidoscopio. Tampoco debemos apurarnos en tomar dichas decisiones, el futuro se acerca segundo a segundo, pero debemos apreciar ese minuto que dura el presente antes de que sea pisado y ocupado por un futuro que viene cambiando. Debemos saber bien cuando y como hacer el giro de nuestro caleidoscopio, por que hay decisiones que marcan un nuevo rumbo, un cambio en ese destino que nos acecha."

    © Alejandro Carmona, 2010.

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