31 agosto 2011

Estefanía Martín Sebaquevas, "Piezas inexactas"



Piezas inexactas

Oliendo a jazmín,
veo mi reflejo
en la cara serena de la Luna.
Sin planificar un plan perfecto
puedo formar un puzzle de piezas
inexactas.

Sin viento la cometa cae,
y sin ramas las hojas mueren.
El cielo azul cubierto de nubes,
y el asfalto cubierto de secretos
me dan los -buenos días-.

Los ojos hablan. La boca calla.
El sonido de ese grillo,
el olor a roca mojada.

La tinta de mis palabras
es de varios colores,
y colocadas a mi manera
forman un puzzle perfecto
de piezas inexactas.

Piezas inexactas que forman mi puzzle perfecto.


© Estefanía Martín Sebaquevas, Agosto 2011



28 agosto 2011

ESPERAS EN EL LUGAR DE SIEMPRE




Despierta

Don´t wanna sleep, Don´t wanna die,
Just wanna go a-travellin´through the pastures
of the sky.
Breakfast at Tiffany's
Despiértate ahora,
en este insomnio
de paisaje azul
la noche es mágica
y trágica,
aquí estoy.

No quiero esperas
en el lugar de siempre,
ahora todo es mejor
en esta noche sencilla,
ahora sopla una leve brisa afuera
en esta habitación con vistas.

Despiértate,
no, no te detengas,
estoy lejos,
ya no soy yo,
yo no te espero.

No vengas
a este amanecer en calma,
déjame soñar con esos paisajes
desde otras habitaciones
de hotel.

No quiero lugares de siempre,
no te maquilles tristezas…
Hoy no.

Despierta.

© Virginia Fernández, 2011




Lazos y versos


"What do we say to the God of Death? Not today."
Syrio Forel

Ven ahora o ven mañana.
Espero en el lugar de siempre a que venga tu nombre
y me lleve. Estoy en ese sitio
que nadie conoce, espacio o acaso instante,
tú sabes dónde encontrarme.

Cierro los ojos, acógeme en tu seno maternal
y arráncame esta breve existencia
que no puede comprender tu belleza imperturbable,
envuélveme en tus labios
y en el falso aroma de tu aliento.

Ven, quizá siempre, quizá nunca.

Mas recuerda que tengo lazos y tengo versos:
no dejaré que claves sobre mí
la cruz del olvido.

Entiendo que serás llanto o abrazo con dulzura;
bésame;
no quiero rosas ni quiero flores...
Hoy no,

no vengas hoy.

© Celia Gómez, 2011


25 agosto 2011

Francisco Vargas, "Romance remoto"



ROMANCE REMOTO

Por los caminos perdidos
una procesión de indalos
entre nubes de otro tiempo.
Vélez Rubio y Vélez Blanco
aún no saben de sus nombres
ni del color de sus campos.
Atrás quedan las cuevas
con los párpados cerrados,
la luz pinta en las paredes
claroscuros de retablo.
Las mujeres trenzan flores
atrapadas con esparto.
Avanza la comitiva
por los quebrados barrancos.
Un resonar de cuernos
Presidiendo va el paso,
el torrente lo cierra
un triunfo de sagitarios.
Por los caminos perdidos
llegarán al camposanto
entre matojos marchitos
y curiosos lagartos.
Llevaban un cuerpo muerto
y una máscara de barro
con caracolas azules
y hermético tocado.
La máscara esconde un rostro
de agudo mirar arcano,
labios de palabras sabias,
consejos de un saber claro.
Sereno rostro que aullaba,
con voz de lobo lejano,
las verdades de la luna
y los colores de mayo
ante las manos cruzadas
de cualquier enamorado.
Sentencias de mejor noche
y de seno fecundado.
Curaba cada herida
con el dorso de su mano
y con un dedo expulsaba
muchos espíritus malos.
La joven sacerdotisa,
nacida en un remanso,
de belleza primitiva
con ardores de verano.
Murió una noche extraña
de temblores y de rayos.
En la tierra de los muertos
esperando está un anciano.
Viste pieles de serpiente
y mata de pelo blanco,
montando vino un caballo
con los cascos de Pegaso.
Orando con voz solemne,
en la tierra va escanciando
lluvia de vino amargo.
Su mano tiembla en la curva
de su potente cayado.
              * * *
Las cabellos de la joven
huelen a jardín quemado.
En una urna de bronce
sus cenizas se mezclaron
con burbujas sorprendidas
y sangre de toro bravo.
El silencio de la tarde
no lo violaron los llantos.
Había un revuelo de pájaros
por las nubes del pasado.
© Francisco Vargas, de "Romancero Nuevo de Almería", 2011


24 agosto 2011

Francisco Vargas, "La mujer del marinero"



LA MUJER DEL MARINERO

Un murciélago perdido
huye los rayos del alba.
En la orilla de los mares
se despierta la retama.
Los pescadores azuzan
el olfato de sus barcas
a la busca de sirenas
y relucientes escamas.
Las redes cautivan peces
mientras enturbian el agua.
La tela oscura del fondo,
mil anzuelos la desgarran.
                ***
¡Mujer, vuelve a la arena!
La espuma cubre tu falda
y las plantas de tus pies
parecen raíces de algas.
Catorce años se fueron
sin que él pise la casa.
Catorce años que partió
estando la mar en calma.
¡Malditos todos los hombres
que marineros se llaman!
¡Maldita la mar que pesa
sus almas en la balanza!
¡Malditas las negras hidras
que les roban la manzana
de su vida y se la comen
por debajo de las anclas!
Mujer, vuelve a la arena.
La espuma cubre tu falda.
                ***
Eres la mujer que espera
despierta en la madrugada.
Eres la mujer que aguarda
tras la cal desalentada.
Vas regando con tus lágrimas
los verdores de la albahaca
y clavando en tus pechos
las espinas de la rabia.
La mujer siempre con prisas
aunque las olas tardan
y no devuelven nunca
los cuerpos morenos que aman.
¡Mujer, vuelve a la arena!
La espuma cubre tu falda.
              ***
En el cielo de las dunas
vuelan gaviotas sin alas.
El viento silva congojas
entre las leves acacias.
Duerme, cíclope sin luz,
el faro en Cabo de Gata.

© Francisco Vargas, de "Romancero Nuevo de Almería", 2011

22 agosto 2011

Francisco Vargas, "Virgen del Mar"


Virgen del Mar

Almería duerme sola
despeinada por el viento.
Almería huele a sal,
a geranios y a romero.
Una niña cruza calles
a deshora, a destiempo.
Camina con pies descalzos
y un gemido gris de huesos.
Esa niña tenía manos
de dulce candor moreno.
Almería va devanando
la fría seda del sueño.
* * *
Nadie la ve ni la mira.
La niña no tiene cuerpo
ni mandiles ni collares.
No tiene andares tiernos
ni palabras ni sonrisas
para lucir en el puerto.
Esa niña tenía trenzas
de coral en el cabello
y unos ojos como lunas
del color del desierto.
Almería no sabe cantes,
solo coplas de silencio
que se agarran a las rejas
de los balcones abiertos.
* * *
La niña dejaba estelas
de caracoles eternos
y frotaba con esencias
a los niños despiertos,
que a la mañana siguiente
serán angelitos buenos.
La niña evoca dulzuras
de un paisaje con huerto
entre aromas rizados
de un mar soñoliento,
donde duermen los cráneos
de los barcos y los muertos.
Almería tiene un río
que se hunde en el suelo,
como una vena de sangre
que atraviesa el pecho.
* * *
¡Niña sola, sola y niña!
La niña, virgen de un templo,
venus nacida entre olas.
Madre de los marineros,
con volantes de arena
y corona de luceros.
Almería ya amanece
entre azules inquietos.

© Francisco Vargas, de "Romancero Nuevo de Almería", 2011


21 agosto 2011

Francisco Vargas, "La palabra exacta"



La palabra exacta 
"Le mot juste"
Gustave Flaubert
Atravesaré la luz de los días que amanecen sin ti
hasta ocupar un lugar más allá de tus sombras,
más allá de tus gestos cotidianos de hastío
o de insegura certeza de vivir.

Cubriré tu desnudez tan plena de ausencias.
Alcanzaré las verdades que nadie sabe,
la verdad del grito en la noche del niño
que olvida todo por la mañana,
la verdad del hombre que acarrea sus desgracias
y eleva plegarias en el altar de su culpa,
la verdad del instinto que sufre mil derrotas
y siempre da la partida por perdida,
la verdad de las cosas cuando nadie las mira,
cuando son apenas dimensiones de lo abstracto.

Me perderé por la escala decreciente de voces
que anuncia la profundidad de tu silencio.
Exploraré la noche y el día, el éxtasis y el tormento,
la calma y la rabia. Hundiré mis manos en el barro de tu agonía.
Gritaré con voz de ultratumba hasta estremecer
tu más remoto latido, el secreto fluir de tus recuerdos.

No descansaré
hasta encontrar la palabra exacta.


© Francisco Vargas. Noviembre-2010


18 agosto 2011

ADICCIONES



White Silence
Addicted …
It´s raining again in Amsterdam
I like this white silence,
It reminds me of your face,
or your eyes,
I´m not really sure…
Anyway I´m thinking of the north again,
of the white silence
coming to me, running or smiling
like you used to do.

It´s raining again
in this beautiful city,
in this lonely view.
I see the streets,
the canals,
the clouds,
What a poetic and sad mood.
In my mind
I imagine another faraway landscape,
a horizon with a bright yellow light
perhaps for you.

© Virginia Fernández, 13.08.11



Sombras naranjas
... to thee
-Patti Smith-
Él me esperaba en la terraza.
Sin que me viera,
yo le contemplaba desde la puerta.
Recostado en la tumbona, leía un libro
mientras el sol dibujaba sombras naranjas
sobre su nívea piel.


Absorta en su imagen,
sonreí,
y él debió escucharme
porque abandonó la lectura y me miró
con una sonrisa clara en sus labios...


Él me esperaba en la terraza. 

© Celia Gómez, 2011
Imágenes: Celia Gómez

16 agosto 2011

Estefanía Martín Sebaquevas, "Mirada al mar"



Mirada al mar

Quiero salir de aquí”,
es la frase que nos pesca
en numerosas ocasiones.
Y la razón es la ignorancia.

Tostadita, café frente a la Isleta.
Barcas que se lancean sin rumbo.
Orgullosas de su mareo entre las aguas.
Escuchar tan sólo ese sonido
con olor a sal.

Lugares que jamás hemos visto.
Lugares que atrapan, que abrigan.
Pequeñas gotas que salpican.
Anzuelo que pico y me siento bien.

Almería, ciudad que mira al mar.
Rodeada de pueblos blancos.
Brisa y pequeño rayo de sol.
Invierno que espera su llegada,
una espera que tranquila, llega.


© Estefanía Martín Sebaquevas, 24/07/2011


14 agosto 2011

MANERAS DE AMAR



Maneras de amar

El verano hace los días tibios,
pinta en las aceras relumbres de sol
que se cuelan por las ventanas.

La calle se llena de espejismos,
de andares morenos,
de lento caminar a ningún lugar.

Yo quiero olvidar,
pero se me derrite la voluntad...

El verano desnuda los cuerpos
y descubre con letras doradas
que cada uno tuvo
su manera de amar.

© Francisco Vargas, 08.07.2011


Lo que quiero
Maneras de amar, quiero distancia…
-Conversaciones-

Lo que quiero es simplemente
que la noche vaya llegando
cargada de azul oscuro
y matices que van perdiendo
las líneas de la existencia.

Quiero que todo se diluya
en la noche negra,
en el azul oscuro,
en la línea del horizonte que veo desde mi casa,
en el mar,
que sea un sueño de verano,
que llegue la nada
y el deambular de la madrugada,
porque no quiero, amor,
no quiero.

Hemos hablado muchas veces,
late un corazón helado
en mi cuarto, a mi lado,
y me pide el mío.
¿Qué quieres?

No puedo,
no puedo dártelo.

© Virginia Fernández, 09.07.11




Imágenes: Marcos Pergon

12 agosto 2011

Celia Gómez, "Te he buscado siempre"



Te he buscado siempre

Te he buscado siempre.
Pero lo único que tengo son retazos de ti
como golondrinas fugitivas,
como nubes que escapan sin decirme tu nombre,
como horizontes que se desvanecen.

De tanto anhelarte, esta quimera de ti
se ha convertido en una prisión sin barrotes,
en una lágrima en vano, en un puñal con tu reflejo...

Me enfrento a esa pregunta lívida
que podría salvarme de mí
o empujarme al vacío una vez más,
me enfrento a esa pregunta de sabor metálico,
pero aún no puedo esbozar
la respuesta.
Aún no.

   © Celia Gómez, 01.08.2011


09 agosto 2011

Virginia Fernández, "Ventanas que se abren al mar"

 
Ventanas que se abren al mar
“You will not find me easily”
-Marjorie Oludhe Macgoye-


Me gustan las ventanas
que se abren al mar,
añoro el color del mar
y su sabor salado.

Aquí dejo una ventana que mira
a un océano azul y a un cielo
completamente despejado,
es este poema.

Me gusta la idea
de perderme en el Universo,
de no existir,
no ser nada
y diluirme,
desaparecer.

Ser tan sólo
paisaje,
desierto,
libélulas que tiritan,
que salen a la calle
por esta ventana,
a la noche
a la noche callada,
a la noche.

En esta noche oscura
echo de menos las ventanas
que se abren al mar.

© Virginia Fernández, 2011



07 agosto 2011

Francisco Vargas, "De la literatura"



De la literatura  

Le dije: “La literatura -literalmente- me salvó la vida.”

Es hermoso, en el largo verano,
volver a leer los poetas que amamos.

Es vivificante ver renacer, otra vez,
los campos yermos de nuestros primeros años
con el hálito fresco de unos versos.

Sus aguas de luz abrieron veneros
que dormían en sombra
y calmaron la sed de infinito,

y el adolescente -mitad llanto, mitad quebranto-,
que no creía en el futuro,
fue salvado -mitad fulgor, mitad albor-
en el último verso del poema,

antes de cerrar el libro.

© Francisco Vargas, 09.07.2011

06 agosto 2011

David del Monte, "Flor de olvido"



FLOR DE OLVIDO
 
I.

Las flores azules
olvidadas en el parque
tiritan bajo el cielo de julio;

yacen secas y deterioradas,
dibujando un amor
que dijo no en un banco.

Allí descansan, silentes, marchitas,
sin saber que florecen aquí en mi mano
aún sin sus raíces

mientras otros la olvidan,
ella, sonríe,
esperando cantar bajo otro poema.

Su color me dice
que todavía sueña con un sí
por respuesta.



© David del Monte, 27,  julio,  2011






II.

A ti vuelvo, pasado el tiempo,
flor desgarrada del pecho

mas no te encuentro,
¿volaste libre como el viento?

¿Surcaste herida liberando los tormentos?
¿O fue el chico rechazado
tratando de ahogar sus lamentos?

No sé, flor del olvido,
no estás, y a pesar de buscarte
no te encuentro.

Marcho
herido bajo un nuevo lamento
y te canto bajo la luz
de la sombra que te cobija

no sea que en este alma
caigas en el olvido.



© David del Monte, 29,  julio,  2011

03 agosto 2011

Estefanía Martín Sebaquevas, "Puerta transparente"



Puerta transparente


Hace meses las cosas cambiaron.
Cuando te largas por la puerta de atrás
no queda nada, ni siquiera una estela.
La puerta de atrás, esa puerta que adoras.
Esa puerta que en cambio, yo, detesto.

Miras la vida de espaldas. Así las cosas,
quizás duelan menos. O eso crees.
Da igual lo que rodea, no importa.
La lluvia no te moja, el fuego no te quema.

La indiferencia, el miedo, la inseguridad,
la mentira no son ni siquiera complementos,
sino prioridades.

Versos que quizás no tengan sentido.
Palabras que suben y se esfuman.
Hechos que quedan y sellan.

Momentos que te hacen fuerte,
se abrió y se cerró el candado de la condena.
Puerta transparente sin marco con vistas a la vida.


© Estefanía Martín Sebaquevas, Julio 2011

01 agosto 2011

Amarillo



Me olvido de ti pensando en ti

 

Amoris vulnus idem sanat qui facit

«Las heridas del amor las cura el mismo que las infiere», Publilio Syro, 31


Era ayer cuando mi piel estaba alerta
a tus idas y venidas,
recogiendo la tenue cadencia de tus pasos,
resistiendo las sombras afiladas
que arroja tu perfil cuando no estás,
perdiendo la paciencia en las fauces del tiempo.

Me olvido de ti pensando en ti.
No puedo presumir de victoria,
mi corona de gloria se forja con las cenizas
de una derrota.

Hoy, en este juego mutuo de rencores y distancias
que nos unen y nos alejan,
elevo plegarias al olvido,
se me escapan tus recuerdos
como estrellas fugaces entre las manos
y del amor solo quedan unos versos
heridos de abandono
como los restos de un naufragio.

© Francisco Vargas, 30.06.2011



Caminos Opuestos

Tú en tu presente,
yo en el mío...

Levántate, date prisa,
ayúdame a cerrar las ventanas
para que no entre la luz
de la mañana.

Las noches acaban,
los sueños se olvidan,
se enfrían las promesas,
los mensajes no llegan.

Tú perdido en tu presente
(el tiempo abre paréntesis,
estelas de silencio
entre los tejados),
yo ajeno a mi pasado.

No te acerques, déjame solo,
quiero abrir las ventanas
y que sea la madrugada
la que dicte su sentencia.

En mi presente yo,
tú en el tuyo.


© Francisco Vargas, 02.07.11



Fuiste
¡No sé cómo eras, yo que sé que fuiste!

Juan Ramón Jiménez
No sé cómo eras
cuando miro incrédulo
las sábanas desiertas.

No sé cómo eras
ni cómo explicar tu ausencia
mientras se borra lentamente
tu rastro de saliva en mi espalda.

A veces cierro los ojos
e imagino primaveras nuevas
portadoras de caricias que abren infinitos
más allá de la realidad
que nos ha desterrado,
y solo veo tus manos yertas.

¡Pero... Cómo dudar
de que te quise,
yo que sé que fuiste!

© Francisco Vargas, 07.07.2011

 

Presente

Quisiera volver
de aquel lejano país de tus brazos.
Quisiera habitar
mi abandonado presente.

Mi mundo es pequeño
y en él no cabe tanto amor en pasado.
Fundé mi patria sobre tus besos,
levanté banderas y fronteras,
amé tus caricias amarillas
mientras el sol
amanecía y se ponía en tu espalda,
cuando el amor que nunca pudo llamarse así
corría subterráneo como un río
sin apenas palabras, sin apenas devociones,
y ahora que no estás
no quiero vivir en este prematuro invierno.

Déjame volver,
no me retengas con tus recuerdos,
déjame volver a ser
el dueño absoluto de mi presente.

© Francisco Vargas, 07.07.2011
 



No soy yo

Amor et melle et felle est fecundíssimus


«El amor es fecundísimo en miel y en hiel», Plauto, Cistellaria, 69


No soy yo el que se obliga
a volver tantas veces
a aquella noche de promesas rotas.

No soy yo este que escribe
rasgando las nubes que esconden
la madrugada.

No soy yo...

Es este dolor,
tan mío sin ser yo,
el que ha venido
con sus fúnebres caricias amarillas
a dejar constancia de que no estás.


© Francisco Vargas, 08.07.2011