16 julio 2011

Celia Gómez, "Destello de arena"



Destello de arena

Es un poco tarde ya, debería estar durmiendo.
Pero aquí, en este rincón de insomnio,
más allá de mis paredes azules
observo el cielo negro
salpicado de tímidos resplandores.

Y me gustaría saltar por la ventana
y volar hasta alcanzar las estrellas,
descubrirlas todas y desvanecerme
con la ausencia como esencia:
danzando sin gravedad ni oxígeno
en un lugar cuyo único arte es el silencio.

Oscuridad tibia, luz rutilante.
Girando, girando, sin norte ni sur,
sin límites, sin palabras.

Tan sólo escapar de la realidad por la ventana.
Tan sólo ser silencio y guiño de estrellas.

© Celia Gómez, 4.7.11

14 julio 2011

Desayuno con diamantes


Sin nombre
Ella dice: "Ya sabes que soy muy enamoradiza".

Es la soledad del espacio lo que resuena en nosotros,
la absurda monotonía de los días, las llaves perdidas,
un gato sin nombre que aparece y desaparece,
el abismo del arte que no alcanza a obtener su forma
y es apenas una pincelada en la vida.

Es por ese afán tuyo de acumular momentos hermosos,
amantes de una noche, risas y brillantes, citas y libros.
Es por cada momento en que envuelves con la gasa de tu mirada
todo cuanto amas para alzar una copa y apurarlo de un trago
o perseguir la perfección que se presiente en un rostro en sombra.

Es por eso que caminamos como seres transparentes
sin adherencia a los objetos, desubicados, desconectados,
ajenos a esta ciudad sin latido,
desarmados de tanto amar tan solo ser amados.

Algún día te mandaré el poema más hermoso del mundo
y dejaré de existir.

© Francisco Vargas, 28.06.2011


Donde la busco


She lived alone except for a nameless cat...
-Breakfast at Tiffany´s- 
En una vida llena de paisajes,
bella y terrible,
a veces vacía, la de ella,
su vida,
me encuentro yo,
arruinado de mirar rascacielos,
admirando a cada paso
una muchacha de ciudad que intenta
seguirme,
que me adora
mientras caen las hojas de los árboles.

Territorio de unos pocos
que la conocen,
bella y suicida,
su vida, la de ella,
donde me encuentro,
alojado, alocado,
corriendo sus pasos,
miro hacia arriba,
más alto está el cielo,
pienso,
mientras veo el amanecer.

En el momento que pide un café
y se mira en mis ojos,
como llama a su gato
y sonríe despacio,
su vida, la de ella,
donde la busco
mientras veo la lluvia a través del cristal,
donde la encuentro,
donde la amo.

© Virginia Fernández, 2011



12 julio 2011

Estefanía Martín Sebaquevas, "Ciudad que no está en el mapa"



Ciudad que no está en el mapa


La paciencia suele besar la asfixia.
La incertidumbre se asoma saludándote.
Sonrisa lenta, sutil, inocente.
Calles sin luz que me hacen sentir en casa,
farolas que alumbran y me molestan.

Órgano que bombardea cada vez más fuerte
produciendo un éxtasis de felicidad infinita.
Mariposas que revolotean alrededor,
dentro y fuera de mí, sin más.
Espiral de colores que forman un arco iris.

El olor de aceras mojadas que me agrada
y las palabras que me guardan, conducen
a un viaje desconocido;
viaje que construyen mis ojos,
que construyen mis acciones.
Conducen…
a una ciudad que no está en el mapa.


© Estefanía Martín Sebaquevas, Julio 2011


10 julio 2011

"For you, not me"



Amor adolescente
For you, not me…
Hoy pensé en ti
y en las palabras que se dejan
tras la puerta.

Cierra,
no me dejes tan sola.

Hoy me basta estar
alejada de autobuses
y caminos sin salida.

Tu calor en mi espalda,
tu sonrisa viajera.

Hoy recordé los desayunos
y los barcos,
nuestro invierno lejano,
el sabor a café.

Asombrada de la luz
miro las líneas de ferrocarril
desde aquí.

Hoy recordé tus labios,
yo quiero para ti un amor adolescente.

Hoy recién me di cuenta,
hoy…
es demasiado hermoso.

© Virginia Fernández 06.07.11




Gorrión a contraluz
For you, not me.

RATM
Un perro ladra, pero no sé dónde.
Un perro ladra, pero no sé por qué.

Yo quiero ser como ese pajarillo
a contraluz,
único y Universo, hecho de aire
y en cuyo lienzo-cielo dibuja poemas
al atardecer.
Lejos de aceras y fronteras,
lejos de esas sonrisas
que no dicen nada.

No puedo dejar de pensar en ti
y en el cuello de tu camisa.

Voy a dibujar la línea del horizonte
y voy a volar hasta sobrepasarla.
Porque quizás este mundo sea para ti,
      pero no para mí.


© Celia Gómez 09.07.11


08 julio 2011

Francisco Vargas, "Las horas".



Las horas

La chair est triste, hélas! et j’ai lu tous les livres.

Stéphane Mallarmé
Reclinado en un sofá
sin nada que hacer
en el interludio profano
del mediodía,
leyendo un libro con promesa de eternidades,
queriendo ser querido,
queriendo no querer,
soñando con el poema perfecto,
voy dando tributo a las horas...

Pago inconsciente el peaje
por ese tiempo no empleado,
después levanto la cabeza,
miro más allá del balcón 
o más acá de mi silencio
mientras se auspicia en el cenit del día
esa pura intuición de la nada.

Reniego de la eternidad de los otros
y quedo derrotado
en medio de un verso,
a merced de las horas.

© Francisco Vargas, 04.05.2011


06 julio 2011

Celia Gómez, "Espacio Interior"



Espacio interior

No abras ventanas a la ciudad.
No dejes pasar ese ruido gris, no abras, no,
quedémonos en este pequeño espacio interior,
en penumbra, sin oxígeno
mientras se besan nuestras sombras azules.

No abras ventanas a la realidad.
Iluminemos nuestro mundo -nuestro sólo-
con sonrisas a ritmo de jazz.

Seamos instante e infinito.

Sin planos, ni leyes, ni horarios.
Únicos en nuestra habitación de márgenes de arena,
exactos en un sueño compartido
de pupilas fusionadas.

Solos tú y yo,
sombra y corazón.



© Celia Gómez  27.6.11

04 julio 2011

"Would you be able to recognize a stranger?"


La noche y el extraño
Would you be able to recognize a stranger?

La noche es un gran camaleón
que contempla a las criaturas desde su rama segura
y dota a la ciudad del color de las horas,
colores que simulan la vida
y pretenden ocultar la piel que tiembla,
la pupila que busca asirse a la tentación
o el momento exacto en que se derrumban
los pilares de la certeza.

El momento en que un nudo se retuerce
en torno al árbol del ahorcado
en ese espectáculo que no quisieras
nunca protagonizar
y te ahoga repitiendo constante
el nombre que no quieres oír.

Cuando la música se adueña
de las conversaciones y de las risas sin sentido,
cuando te queda,
como un jirón colgado de la memoria,
esa sensación triste que no tiene forma,
los acordes repetidos hasta la saciedad,
deja vù a la vuelta
de cada década vivida.

Cuando alguien pasa junto a ti,
con tu misma mirada perdida
y jurarías que eres tú si no tuvieras
tan absoluta conciencia de no serlo.

Entonces, en ese preciso instante:
¿serías capaz de reconocer a un extraño?

© Francisco Vargas, 01.07.2011




Extraño 

¿Cómo poder dormir,
mientras que tú tiritas en el rincón más triste de mi cuarto?
-Jaime Gil de Biedma-
Un extraño pinta sombras en la calle
y no va a volver,
sé que aquel crepúsculo no va a volver,
sin embargo,
su lengua aún me acaricia.

Es un amor de invierno,
atardece y está nublado,
sí, certeza,
esa palabra absoluta.

Hoy es un día cualquiera
de verano,
sin embargo,
llueve.

¿Podrías reconocer a un extraño?
¿Cómo poder dormir
 si sé que él tirita en mi cuarto?
¿Qué quiere decir la palabra invierno?


© Virginia Fernández, 01.07.11

02 julio 2011

"Yo tampoco sé vivir, estoy improvisando"‏




Sólo el viento sabe mi nombre

Me atreví a soñar
y ahora estoy viviendo sin saber,
improvisando sobre el escenario
ante un público que espera demasiado de mí.

Deambulo por la ciudad
recopilando nombres de calles
y observando rostros desconocidos
que esconden diferentes historias.

Allí me refugio en el anonimato
y soy tan sólo lo que los demás
creen que soy,
vago perdida y sin nombre, sola
entre la multitud,
mientras siento en mis muñecas
las cadenas del compromiso y la rutina.

Doy un paso, otro,
y quisiera que fuese el viento
el único que dictara mi camino.

Improviso ante cada puerta y espejo
y entonces comprendo que la vida
dura sólo un segundo
y parpadear está de más.

© Celia Gómez, 2011


No mires
Yo tampoco sé vivir,
Estoy improvisando
-Violadores del verso-
No mires,
apaga la luz que las nubes no van a hablar,
sólo se despiden de esta ciudad somnolienta.


Deja que mire
nunca tuve tus ojos,
no tengo tu nombre
sólo sueños de luna congelada,
quiero salir a pasear
para dejar mi corazón en el asfalto gris.

No mires,
yo tampoco sé vivir,
solamente sigo aquí
como aquella primera vez.


© Virginia Fernández, 2011