30 mayo 2011

15-M. Nos vemos en la calle



Imprescindible
No renunciar a las utopías,
Doblegados como estamos bajo erradas doctrinas,
Impedidos bajo el velo de las mentiras.
Gobiernos que se atribuyen imperio sobre las almas,
Naciones que prosperan sobre campos de basura,
Atlántidas a la deriva de su perdición.

Orgullosas primaveras, al fin, irrumpen con fuerza
Sobre la faz de nuestro mundo.

© Francisco Vargas, 2011

 
¡Aviva la llama!
Si te despiertas
y caes en un lago,
y para escapar nadas,
tragando cenagoso fango,
por tu vida lucharás
para lograr el futuro.

Si el pasado se olvidó,
si el futuro murió,
si el presente se congeló,
¡aviva la llama!

Si te pierdes en la noche,
un camino a tu diestra,
un camino a tu siniestra,
busca y hacia la luz ve.

Nunca una noche a un amanecer venció,
nada hay bajo el sol sin respuesta,
fango, noche, camino que murió,
la luz te dará la respuesta.

© Santi Gómez, 2011

 
Presente-Futuro

Cuánta historia existe.
Abuelos que nos han contado su hambre,
su duro trabajo, su miedo,
su silencio ante una dictadura.

Y hoy estamos manifestando
una indignación en una plaza.
Siendo libres.

Compartiendo pensamientos.
Compartiendo emociones
que nos hacen luchar por una democracia.
Esa que todavía no tiene identidad.

Apostamos por una (r)evolución
no solo política, sino personal.
Siendo libres.

La palabra ocupa son picotazos
que no paran de chupar mi paciencia.
Pero guste o no, el futuro se construye,
poco a poco y esta es nuestra forma.
Siendo libres.

El velo político es frágil.
Lo sentimos pero vuestras ventas están caducadas.

© Estefanía Martín Sebaquevas, 2011



Vístete de gris. 15-M


Vístete de gris
para que vayamos iguales
en nuestra tristeza sin sombras,
en nuestra agonía,
en esta lucha acompasada
que no pide armas,
ni gritos.

Vístete de gris,
amor,
que la noche es joven
destriparemos la ciudad,
que sangra bajo el asfalto.

Vístete de gris
que la calma ya no es una virtud,
que el sosiego nos ha abandonado.
Vístete de gris,
amor,
para la guerra. 

© Virginia Fernández, 2011



TUS RAZONES

Si ves que tu vejez no tiene futuro
y tu juventud corre peligro.

Si repasas lo que te enseñaron de niño,
que un hombre es lo mismo que otro hombre
y de mil a un millón van cien veces mil
pero con calculadora en mano no comprendes
cómo un ejecutivo gane con su trabajo un millón al año.

Si no hay trabajo para el que lo busca
y la moneda se eleva por encima de todo
y como persona te han puesto una etiqueta
con el PVP del mercado(*),

y con la excusa de protegerte
secuestran la intimidad del mundo con leyes tipo-patriot
y ves caer paso a paso tus derechos sociales.

Si tu voz es un hilillo silenciado
con votos en blanco que no significan escaños vacíos
y dependiendo de donde te encuentres tu voto no vale lo mismo.

Si adormecido, bajaste los brazos,
y te acomodaste sentado, acostumbrado
y anestesiado, mientras ves pasar todo,

pero tu voz retoma la conciencia junto con otros
y parece merecer la pena acampar durante semanas
por no retroceder 100 años.

Si ya te encuentras cansado de ser anónimo
pero sabes que tantos anónimos como tu
son los que mueven el mundo(*)

Si lo sientes y lo sabes
¿como no hacer nada?

Da un paso adelante
y actúa:

manifiesta tus razones.



(*) del manifiesto "democracia real ya

© David del Monte, 2011

Improbable manifiesto de revolución individual





         El objetivo nunca fue figurar en los anales de la historia. Ni siquiera lucir el puño en alto en las redes sociales.
         Llevo varios días en una vorágine de libros, blogs y páginas web. Analizo la revolución islandesa y me indigno con las únicas noticias que desde allí aterrizan en el telediario: de nuevo la nube volcánica. Me refugio en Wittgenstein y pienso que la revolución es algo tan pequeño que empieza por uno mismo: transporte público, alquiler y sacar mi dinero del banco. Quizás. Yo no puedo ser privatizado. Aprender a vivir con lo necesario, lo verdadera y únicamente necesario, me hace libre. 
        Nadie dijo que fuera fácil. Yo también estoy aturdido. La revolución es algo tan pequeño que empieza por uno mismo. Porque si cambio una gota estaré cambiando el océano.



© Julio Béjar, 2011


La Leche la Plaza

Indigna que no haya dinero para la gente normal pero sí para el coche oficial y el billete de avión en clase preferente.

           Llámenlo Plaza de Juan Casinello, llámenlo Plaza del Educador o Plaza de la Leche, o la Leche la Plaza. Llámenlo movimiento, o acampada, o Plaza del Quince Eme. O llámenlo, simplemente, “nos han jodido, con la democracia”, o con la dictacracia, o con la mamocracia. Llámenlo como quieran. El nombre es lo de menos, pero a mí, lo que me hace gusto, es llamarlo In-dig-na-dos. ¿Pero esto, qué leches es? se preguntan muchos y muchas mientras ordenan los canales de la tedeté. Indigna que aprueben una ley que afecta a las pensiones de las generaciones presentes y futuras y no les pregunten, como mínimo, a las generaciones presentes y futuras. Indigna que nos obliguen a gastarnos dinero en un aparato nuevo para poder ver la televisión con cincuenta canales que no hay quien se los trague y no nos pregunten, como mínimo, a los que vemos la televisión. Indigna que hagan una reforma de la educación en España y no le pregunten, como mínimo, a los profesores. Indigna que nos den la opción de descargarnos todo el cine y la música que queramos en el mundo mundial y, al cabo, nos llamen delincuentes. Indigna que quieran llevar a nuestros soldados a una guerra narcopetrolífera en la que se vende humo de destrucción masiva, y no nos pregunten. ¿Pero esto, qué leches de guerra es? Indigna que no haya dinero para rescatar la economía de la gente normal pero sí para salvar la de los bancos. Indigna que sí haya dinero para el coche oficial y el billete de avión en clase preferente pero no para salvar a los miles y miles de pequeños empresarios cuyas vidas se van por el retrete. ¿Pero esto, qué leches de crisis es? In-dig-na que lo llamen democracia. ¿pero esto, qué leches es de democracia?

Andrés Ramírez, copyright for the people




 

 

26 mayo 2011

Virginia Fernández



Silencios II

T
u pálida angustia derrotada
suplica silencio y  manos,
marcha derribando barreras invisibles
y gritos que piden auxilio.

Tus manos arden bajo
mi piel de tambor,
sudorosas, calientes,
aferrándose a mi cuerpo
de luciérnaga.

¿Acaso existe algo más?

¿Más que tus ojos
cuando me miran?
¿Más que mis pies descalzos
que siguen tus pasos?

No.

Suplico silencio,
no hables,
no puedes comprenderlo.

Yo quiero tus manos
o la muerte.

© Virginia Fernández, 2011



23 mayo 2011

Ana Barón Palenzuela

Puedes

Puedes intentar engañar a tu mente, pero a tu corazón nunca.
Puedes intentar pensar en otra cosa que no sea yo, pero en tus sueños no puedes elegir en qué pensar.
Puedes escribir mi nombre y tacharlo 100000 veces, pero nunca conseguirás que me vaya de tu lado.
Puedes estar con otra persona que no sea yo, pero sera infeliz.
Puedes irte de esta ciudad, incluso de este país, pero siempre, vayas a donde vayas, quedará mi recuerdo.
Lo que puedes intentar hacer es volver, llamarme, porque sabes que aquí estaré siempre.
 

El viento

¿Lo escuchas? es el viento que te habla, todo lo que te dice es cierto, yo lo escucho y lo entiendo, tú lo  escuchas pero no lo entiendes. Te está diciendo lo que yo no me atrevo a decirte, escúchalo, no para de hablarte, calla y lo entenderás, pon tus cinco sentidos en él, es ahora tu mejor amigo, el que te dirá la verdad de mí. Escucha, comprende y calla. ¿Lo escuchas?, ¿Lo entiendes? pues todo lo que te ha dicho es verdad.
 

Mira

Mira la vida... es lo mejor que puedes hacer mientras tengas... Mira el mundo... está cambiando constantemente... Mira a tu alrededor... todos te quieren... Mira hacia el futuro... todo te saldrá bien... Mírame a mi... estoy deseando abrazarte...
 
© Ana Barón Palenzuela, 2011
 

20 mayo 2011

Andrés Ramírez




Chanclas borrachas


Volví de noche a Los Escullos
 
en busca de las chanclas perdidas.
No había ni rastro de ti,
tan sólo charcos de espuma.

Y un murmullo de sal
y algún tesoro hundido
y el poema que te escribí
impreso en la arena de una duna.

Pero ni rastro de ti
ni de mis chanclas borrachas,
sólo una absurda canción
basada en hechos reales.

© Andrés Ramírez, 2011

18 mayo 2011

Estefanía Martín Sebaquevas, "De puntillas"


 
De puntillas


Escorpión dormido,
que espera la noche para cazar.
Dejar su huella a un objetivo.
Shh y no hace ruido.

Pero hasta el escorpión es débil.
Pues la hormiga puede hacerlo salir
de su deseado y cómodo escondrijo
durante el día.

Y se acabó el veneno,
e irás a repostar a la gasolinera
de tu Ego.

De esa manera, podrás seguir conduciendo
tu vida. La que para ti es sorprendente.

- Sí, sorprendentemente ridícula.

A veces el escorpión se dulcifica
con su propia huella.

© Estefanía Martín Sebaquevas, 2011


16 mayo 2011

Polvo es mi casa


Polvo es mi casa I

E
scupo versos a cada paso
de cebra en el que resbalo
bajo esta cortina de lluvia
de último diseño.

Polvo es mi casa.

Soplo la ceniza
que se amontona en los muebles
y el viento feroz
se lleva mi casa.

© Andrés Ramírez, 2011


Polvo es mi casa II

P
olvo es mi sangre
y mi cuerpo
y mis manos
justo en el momento
en el que no le encuentran sentido
a nada.

Polvo es mi casa
y cuando sopla el viento
se llena de cenizas.

© Virginia Fernández, 2011

14 mayo 2011

Santi Gómez, "Beatus ille"



Beatus ille

Quisiera huir e irme
a la más alta cima nevada
y allí alzar de madera un hogar
leyendo junto a la cálida amante.

Hallaría allí la paz, calmada soledad,
carmesí crepuscule du matin,
donde nívea la mañana, púrpura atardecer,
eterno el cantar a Selena sea.

Quisiera huir e irme, para siempre jamás.
Oigo el bramido de Bóreas
y al pasar por la empedrada calle
en su abrazo sueño...

© Santi Gómez, 09.05.2011

11 mayo 2011

Celia Gómez, "Soñar(te)"



Soñar(te)

Besarte, en los labios, cálidos;
tan lejano y tan cercano
es tu pálpito, parpadeo apenas.

Besarte en tus ojos claros.
Un laberinto es el reflejo de tus pupilas,
donde me pierdo
contemplando el latido de un mundo
al que no pertenezco.

Espacio. Distancia. Diferencia.
La intensidad del mar.

Sabiéndote, lejos, tanto.
Abrazando nubes, persiguiendo improbables,
escuchándote, contradiciéndote,
negándote(lo),
buscándote entre las sábanas de mi insomnio.

Tan sólo besarte, lejos,
demasiado.

© Celia Gómez, 2011


09 mayo 2011

David del Monte, "Indignarme"

 
Indignaos, 
porque de la indignación nace la voluntad de compromiso con la historia.
Stéphane Hessel


INDIGNARME

Lo más difícil -fue-: abrir los ojos.
Ver por fin lo que tenía delante.
Sentir que todo el tiempo vivido antes
fue perdido.
Resucitar con la curiosidad de un hombre nuevo,
con la duda del que no sabe
pero con la certeza clara de que no deben ser otros
-esos que no admiten preguntas-
los que digan lo que hay que saber.
La capacidad crítica vendrá por sí sola,
como el andar tras el gateo.
Pero primero:
comenzar a moverse.

Porque este mundo no es más que la vida
en la que nos toca jugar,
gusten o no las reglas,
y en el que yo, jugador ahora consciente,
muevo y me equivoco ante mi propia responsabilidad
mientras vivo mascullando quejas
por lo que no he movido ni moveré un dedo.

Sueño, conque quizás en este ahora,
por fin consciente,
algún día me saluden por mi barrio,
ofrezca mi tiempo sin esperar "beneficio" a cambio,
hable con los mayores,
acaricie a un desconocido,
escriba algo.
Haga algo.

Pero, ¿podré algún día pasear completamente en silencio,
indignarme
y dejar de otorgar con mi silencio?

No cesan estas voces,
el viento me susurra...

La esperanza del futuro
se construye ahora.

 
© David del Monte, abril 2011.


05 mayo 2011

Virginia Fernández, "Malabarismo"


 Malabarismo i


T
uve que apretar
los dientes para no gritar,
cerrar los ojos,
agarrarme el pecho
para que el corazón no estallase.

Para que él no me viera llorar.
 
                 * * *
 
 
Malabarismo ii
 
C
ruzo este sombrío páramo:
El corazón.
Desolado cuerpo mío, cáliz de vida,
lleno de sangre, átomos, muerte.
¿Existe? ¿Soy yo
más que carne y huesos?
¿Dónde estamos tú y yo?

Cruzo por este valle sombrío:
El corazón,
que está lleno de sueños, llanto, noche.
¿Existe?
Hay una música lejana que suena,
una luz remota al final de este pasillo.

No sé dónde estoy.
 
© Virginia Fernández, 2011
 

02 mayo 2011

Francisco Vargas "Los gatos de la Alcazaba"


           Los gatos de la Alcazaba relamen su aburrimiento a la sombra de los setos que ahora ocupan lo que fue un soberbio palacio, donde al-Mut'asim cultivó las bellas artes y el buen vivir. Pasean su mansedumbre de felino domesticado con mirada apacible pero al acecho. No maúllan, no molestan, estiran sus cuerpos perezosos amoldándose a las sombras.

           En el segundo recinto se oye el rumor de un estanque donde se asoma una campana cristiana, con peces de colores, reflejos del cielo y nenúfares entre polen de olvido que al atardecer perfuman las sombras. El surtidor eleva su nota de agua en el pentagrama cuando pasan los niños que han venido de excursión a conocer las entrañas de estas murallas que decoran el telón de fondo de la ciudad.

           Los gatos de la Alcazaba arquean sus lomos dorados bajo un sol de fábula que les da aires de efigies egipcias, asientan sus reales como nuevos conquistadores y relamen su aburrimiento ajenos a la Historia.


© Francisco Vargas, 27.04.11 (texto e imágenes)