30 abril 2011

Un poema de amor por encargo


I


Lo profundo es la sangre
que brota de la carne,
nebulosa y caliente.
Dentelladas de espacio azul,
el globo en el que vivimos es redondo,
azul.

Días que se suceden
unos detrás de otros,
como soldaditos, diáfanos.

Y tú, me pides un poema de amor,
poema de amor por encargo.

Las palabras se hacen vida,
ojos, llanto, beso, olvido.
Y tú, alma errante
has encontrado un sitio
donde quedarte.

Prométeme el cielo
o dime adiós.

© Virginia Fernández, 2011.


II

Me pides que te pida que me pidas
que encaje versos de amor por encargo.
Lope se vio en situación parecida,
lo he visto en una weba y me hago cargo.

Aunque desahuciado por la propuesta,
acepto el desafío de mal grado:
que el alma errante que gane la apuesta
se traslade a vivir a nuestro lado.

No mandaste, profe, hacer un soneto,
mas me apetecía contar(te) estrellas...
cuando llegues al próximo terceto

haz acopio y resumen de las huellas.
No me gusta hacer promesas... ¡¿adiós?!,
Toma este cielo y cállate la boca.

© Andrés Ramírez, 2011.


28 abril 2011

Andrés Ramírez, "La ciudad"



La ciudad, hija del cemento,
heredera de los años sesenta,
esconde algunos tesoros
que jamás serán documentados.

La ciudad, de espaldas al mar,
se vende por escobas de platino
y la arquitectura del hierro
es sólo otra valla publicitaria.

La ciudad, abierta en canal
a costa de nuevo aparcamiento,
airea el pasado que se le supone.

El Cuerpo de Guardia de Puerta Purchena
hace el cambio de turno con la noche
y la Alcazaba aguarda velando almas.


© Andrés Ramírez, Altamira, 25 de abril de 2011.


25 abril 2011

Virginia Fernández, "Tus ojos color turquesa"



Tus ojos color turquesa



E
n esta superficie de soledades,
de búsqueda de una identidad,
de derrotas indecisas
y de estereotipos cosidos como un traje a medida,
tu cuerpo es un náufrago a la deriva de mis noches de latón.

Advierto el color del atardecer turquesa
en un lugar recóndito llamado D´or
y se refleja en tus ojos el color del mar,
prisioneros en un acantilado de esperanzas
que no van a tardar en llegar,
bañar tus hombros como el sol lo hace por la mañana,
dorar tu pelo,
dibujar una sonrisa.

En esta tarde que se torna invernal
en la que el viento se mece entre los dedos
de mis sandalias,
tus labios cerrados me cuentan
una vida llena de milagros y sueños.

Y es en esta calle solitaria, empedrada,
llena de escaleras que suben a una ermita,
donde se va a rezar sin sonrisas ni esperanzas,
el lugar donde tus manos me buscan
y me gustaría callar para que este momento
que es nuestro
durara más de una eternidad.

© Virginia Fernández, 2011



22 abril 2011

EN EL PUERTO


Funambulistas


Los peces plateados de collares negros
fluyen ajenos a la dentera del triste hierro,
oxidado en su condena al paso del tiempo
como raíces sepultadas tras tantas pisadas,
         tantas huellas abandonadas.
No sufren la angustia;
faro cuya luz no invade
los pesados mares de la conciencia.

Dejaremos un vacío tras nuestra despedida;
quién recordará, quién revivirá
nuestro camino a orillas de la oscuridad.
      Sol, luna, cielo, mar, ego, soledad.

Mientras nos deslizamos y nos deshacemos
y creamos de nuevo la forma, vamos siguiendo
el hipnotizante funambulismo sobre las vías de ese tren
que lleva lejos, tan lejos,
pero a dónde... No importa;

el mar es una jaula de cristal,
sé libre como pájaro hecho espejo,
como poeta detrás de la flor. 

© Celia Gómez, 2011


18 abril 2011

Santi Gómez, "Y nada más"



Y nada más...

          Despierto. Las atronadoras lágrimas de las oscuras señoras celestiales asaltan las translúcidas ventanas de mi celda. El eterno techo blanco amenaza con caer, aplastante, sobre mí. Me siento en la cama, duro colchón de clavos envenenados. Los sangrantes brazos del astro rey me azotan con violencia acostumbrada tras su encarnizada lucha celestial. Las mantas grises caen derrotadas al suelo carcomido. Me calzo mis marrones zapatillas y me levanto. Graves tambores atronadores avanzan hacia el baño, la desvencijada puerta se abre tras una algarabía de crujidos. ¡Oh, tú, espejo, que cada mañana me saludas con esa tez envejecida, mustia, ¡aparta de mí tu fría mirada, muerte, dolor, miedo! La clave de la vida moja mi rostro, marcando los áridos cañones profundos de mi piel. Salgo del baño al compás de los tambores y llego a la cocina, tenuemente iluminada. Un sonido electrizante y un flash a continuación dan algo de vida al solitario lugar. La campanilla del microondas me sobresalta mientras mastico con fuerza la dura hogaza de pan, amargamente acompañada. Vuelvo a mi diminuta prisión, abro el antiguo armario de caoba y descuelgo un único traje negro, con oscuros pantalones, camisa gris y negra corbata, con unos zapatos marrón oscuro. Vestido así de esta muerta guisa, salgo a recibir el día: la lluvia al momento me cala hasta mis ancianos huesos, enfría mis débiles músculos y vuelve, si cabe, aún más oscura mi ropa. El alado carro de fuego continúa su lucha contra las oscuras señoras, sin piedad, dejando un reguero de su cálida sangre por la bóveda grisácea, demasiado pobre como para aportar calidez a mi congelada alma. Sonidos altisonantes y flashes de luces acompañan mi lento paseo por la trémula calle. De pronto, una algarabía de luces, gritos y bocinazos se derrumba sobre todo mi ser y después, luz. El sol ha vencido por fin y ahora ilumina toda la calle, mi antigua celda y los alrededores, alegrando ahora el antes frío ambiente con su abrasador calor. A mi alrededor, los árboles mustios rejuvenecen, los jardines secos rejuvenecen y las sombras de mi pasado resurgen, brillantes. A mis pies yace mi celda, mi prisión, mis cadenas, bañado todo en carmesí ambrosía. Y nada más...

E Y nada más D
N

© Santi Gómez, 2011
http://thecitadelofpaper.blogspot.com/
 

11 abril 2011

Celia Gómez, "Somos instantes"


Somos instantes
    "Quiero amor o la muerte, quiero morir del todo,
    quiero ser tú, tu sangre, esa lava rugiente
    que regando encerrada bellos miembros extremos
    siente así los hermosos límites de la vida."
          Vicente Aleixandre, Unidad en ella

Quiero ser sombra danzando
al borde del abismo,
mariposa derribando los pilares de la conciencia.

Sentir únicamente los colores
y que mi sangre arraigue en la tierra,
soñando otros horizontes de nubes
y fronteras de tu piel,
cantando con voz nueva
en los vacíos mares de silencio
que velan las noches de arena.

Luz, árbol, peces, brizna, gesto.

Y ser tan sólo ojos que besan tus ojos
bajo el eco de nuestros latidos fusionados,
porque somos mar, deriva, instantes
sin fin traspasando los límites
que nos separan de lo infinito.

Quisiera nombrar tu nombre
y saber que existes,
comprender los engranajes de la existencia
y contemplar como el Sol madrugador
acaricia tu mejilla dorada.

Atardecer, sueño, llave, laberinto, tú.
Respirar distinto y olvidar los nombres
y las palabras vacías... Iris,
frente, Universo, caricia o espina, boca, corazón azul.

Lluvia de sol
o sombra de árbol milenario
entre cuyas raíces la vida acérrima fluye
en una constante renovación de sal.

Ser sin comprender
o comprender que no somos.

Saber que existes

y volar,
y ser tan sólo silencio,
olvido.


© Celia Gómez, 2011


07 abril 2011

Presentación del libro "Cuando pase el tiempo" de Perfecto Herrera

Nuestra más sincera enhorabuena al poeta almeriense 
Perfecto Herrera Ramos por la presentación de su libro hoy, 
en el Museo Arqueológico de Almería,  
Cuando pase el tiempo
Con este pequeño homenaje declaramos nuestra admiración por su poesía 
y nuestro afecto hacia su persona.

 
 26
Cuando pase el tiempo
te contaré una historia:
no fui yo, fue mi sombra,
mi sombra recostada,
la que se vio inundar.
Más ancha, más extensa.
Como si hubiese sido,
siendo día, noche oscura.
Su propio estremecimiento
abrió mis ojos, mas nada:
el mar centelleaba. Luz,
pura luz había.

Hoy lo sé: fue tu sombra,
tu sombra que pasaba,
e inundó la mía.

35

Cuando pase el tiempo
acaso sepamos que la espina
que nos atravesó un temprano día
es la misma que nos asoma
por el costado, afilada y resplandeciente.

Así son las horas primeras y últimas:
una misma esencia, un mismo mineral,
y acaso la mudanza de nuestra vida
no sea más que vana apariencia.

¡Oh misterioso devenir de las horas
que cada vez nos va a acercando más
al pórtico donde nos espera,
alzada y solemne, la figura oscura de la muerte!
¡Pobres de nosotros si no supimos
morder profundamente
el corazón del mundo!


© Perfecto Herrera Ramos, de Cuando pase el tiempo. Sevilla, Ediciones Albores, 2011
http://perfectoherrera.blogspot.com/

04 abril 2011

David del Monte, "La atención de mi paseo"

 
LA ATENCIÓN DE MI PASEO

En el paseo de esta mañana
no han sido los chopos pelados
tan ridículamente majestuosos
los que se han llevado mi atención.

Tampoco los despertares del gorrión
ni el descenso del cielo a la tierra
en el reflejo de un charco.

Tan sólo ha sido ver
a una pareja corriendo
agarrados de la mano
con una sonrisa en la boca
tan felices y despreocupados
cual niños en un parque infantil.

Y el encuentro
de pie con una sonrisa en la boca,
en un giro de cabeza,
del rostro de un niño.
Inocente.

No crezcas niño le digo,
no crezcas.

 
© David del Monte, enero 2011