30 marzo 2011

Julio Béjar, "(e)yo(s)"


(e)yo(s)

Cada vez que paso por un aeropuerto
me encuentro con ellos:

el que simplemente va,
el intrépido,
el perseguidor de la zanahoria,
tu copiloto,
el "huicida",
el que no quiere volver.

Y entre todos
me acorralan
para decirme: "¡Joder
sigues siendo el mismo!
¿Cuándo vas a buscar algo seguro?
No seas tonto: un piso, unas oposiciones
y a vivir la vida."

© Julio Béjar, 2011

27 marzo 2011

Virginia Fernández. "Flores azules"


Flores azules
“Dejaré que me busques
hambriento
bajo la lluvia
recorriendo apresurado las calles
de esta ciudad que no conoces.”
-Laura- A donde el sur no llega.

D
ejaré que las aceras
me busquen solitarias
y los pasos que te habitan
no duden en encontrarme.

Dejaré la puerta entreabierta
para cuando llegues
y la luz de la mesita estará encendida.

Dejaré mis labios
y mis manos
y un susurro a media noche
donde encontrarás las flores azules que no marchitan
en esta ciudad de playa.

Dejaré que me busques
y cuando duermas visitaré tu cama,
que mi calle
siga tus pasos,
tus caprichosas soledades.

Dejaré todo eso
para cuando regreses
y lo harás feliz
abrazado al aire.

© Virginia Fernández, 2011

25 marzo 2011

Celia Gómez, "Océano, música, jazmín"

Océano, música, jazmín


        I Sentado en un banco

Nubes. El cielo está nublado
y las calles húmedas, grises
como el humo que emana
del cigarrillo de aquel chico sentado en un banco
con la mirada cansada, triste.
Grises como los transeúntes
que caminan injuriando al silencio,
sin saberse perdidos en este océano de asfalto.
   
Lejos, un músico, nombre de luz,
se entrega a la melodía
que solo el reencuentro puede detener.
Sus manos dejan de acariciar
su guitarra para aferrar las manos
de aquella chica que llegó de inesperado.


        II Silencio

Y del silencio brotan
besos de amante ciego.
Exigencia. Sentimiento.
Es la furia de tus cuerdas,
envidia de los dioses
que no sintieron la pasión
nacida entre clavijas azabache,
los armónicos que iluminan
la conciencia.





        III Lluvia

Llueve. Los ojos van mirando el mundo
bajo un paraguas, viendo el resplandor
de las farolas reflejado en los charcos,
sintiendo el aroma de los jazmines dormidos
de esa casa junto a la Rambla,
observando las pintadas que tratan de escapar
de sus paredes carcelarias,
averiguando el sabor de la lluvia...
                      
© Celia Gómez  11.03.2011

22 marzo 2011

Francisco Vargas, "Nunca me escuchas"



NUNCA ME ESCUCHAS

Escúchame
cuando mi lengua de trapo
te dicta caricias en la distancia
y en el corredor de los sueños
ventila tus miedos
y desata todas las dudas
que ahogan tu presente.
Alzando refugios sobre el aire,
avistando cometas
en el espacio diminuto de tu dormitorio,
murmurando entre burbujas
el lenguaje de los peces de colores
que languidecen en los estanques.

Escúchame
mientras se alargan los días
y la primavera se abre paso
entre los rigores del frío
y saluda a los seres recién nacidos.
Mientras tiembla la tierra
y el mar se traga ciudades enteras
y nos recuerda que estamos siempre
en una estación de paso.
Aquí, mientras calculamos
cifras imposibles,
mientras nombramos nuevamente
lo que ya tiene nombre
y le damos sitio
en nuestro particular universo de pronombres.

Sobre la rutina de los días,
sobre los placeres marchitos,
sobre la mirada inmisericorde de la noche,
sobre las cosas que nunca te diré
aún cuando no deje ni un instante de hablarte...

Aunque parezca
que no tenga nada que decirte,
mientras declina mi rostro
tras el horizonte de tu cuerpo,
escúchame.

© Francisco Vargas, 14.03.2011


21 marzo 2011

Primavera / Día Internacional de la Poesía

Mientras haya en el mundo primavera, ¡habrá poesía!
Gustavo Adolfo Bécquer



La poesía es un arma cargada de futuro.
Gabriel Celaya


La poesía no quiere adeptos, quiere amantes.
Federico García Lorca



La poesía es el eco de la melodía del universo 
en el corazón de los humanos.
Rabindranath Tagore 
 

 
Yo sé que la poesía es imprescindible, 
pero no sé para qué.
Jean Cocteau

17 marzo 2011

Celia Gómez, "Rombos, huesos"


Rombos, huesos
     "¡Muy pronto, aprenderás a asustar para existir!
Mathías Malzieu, La mecánica del corazón
      Uno, dos, tres.
    Aquí estoy,
    ¿no me ves?
    Uno, dos, tres.
    ¿Quién soy?
    Atrápame.

Baldosas. La calle está llena de espantos
cristalinos, es un laberinto gris.
Los monstruos me vigilan desde la oscuridad,
mi sombra me persigue...
Voy detrás de ti, terror óseo, huye, témeme.

    Rombos y más rombos.
    Tic, tac, ding, dong.
    No temo tus ojos de lobo,
    tic, tac, tic, tac...


Maniquís, payasos de maligna sonrisa,
la realidad me inquieta. Te pierdo de vista,
te veo de nuevo, blanquecino, ligero como el viento.
¡No escaparás de mí!

    Bastón o palo,
    máscara.
    No te escondas, encuéntrame.
    Uno, dos, tres, uno, dos, tres.


Esta carrera me roba el aliento.
¡Ah, mi corazón delator! ¡No latas más!
Callejón sin salida, se acabó el juego. Eres mío.

     Aquí estás (tic, tac).
    Uno, dos, tres, ¿por fin me ves?


Cuencas vacías, dientes relucientes.
Mi nombre, dámelo.
Me acerco a ti (rabia, furia), embisto
con mi bastón tu ósea estructura o cárcel...

El espejo se resquebraja.
Cristales, cristales. He matado a mi reflejo.

Abajo, en el suelo, miríadas de cristal
gritan mi nombre. He matado el veneno de los relojes.
Ahora soy tú: sin ropas,
ni bastón ni máscara. Óseo. Esqueleto.
Ahora soy yo.
Uno, dos, tres,
uno, dos, tres...

© Celia Gómez, 2011

14 marzo 2011

Virginia Fernández, "Anónimo (Trilogía)"


Anónimo i

A
nónimo es el sentimiento que crece
cuando miro tus ojos apaisados.
Anónimo es tu pelo
y tus manos
y tu pecho.

Anónimas mis palabras
que te hablan,
como anónimas son las gaviotas
en la playa.

Anónimo un paseo
y un niño que juega con un balón
y es captado por un objetivo fotográfico.

Anónimas esas tardes que me pides,
esos ratos para guardar.
Anónimas tus manos
en mi pelo enmarañado.

Anónimo al final
y sin futuro cierto
tus cafés de la mañana,
tus silencios consentidos.



Anónimo ii

P
orque vivir es esto
una sucesión de momentos,
de latigazos
contra tu cuerpo desnudo,
tu piel,
una herida que sangra.

Porque vivir es este paisaje desolado,
una caricia,
una extraña sensación,
cuerpos danzando
¿Es sólo eso? ¿Nada más?

No te sientas tan extraño,
anónimo.
Anónima es esta cotidianidad y es vulgar.

Siento que me asfixio,
vivir es esto,
una sucesión de inviernos
y una vida, suma de muchos momentos.



Anónimo iii

L
a estética del frío me dicta,
un atasco en Sierra Alhamilla,
oscuridad
y faros que se cruzan con el mío,
graffitis en la pared,
coches atrapados en la noche cortante,
vidas ajenas,
tu espalda,
parejas conversando,
soledad,
desolación.

Jersey a rayas,
paracaidistas,
tus ojos,
el viento levantando un torbellino
de hojas en la calle asfaltada,
anónimos anímicos,
tus manos.

La estética del frío me habla,
tus labios,
recuerdos para guardar.

© Virginia Fernández, 2011.
 
Imágenes de Alberto Seveso 

08 marzo 2011

POESÍA Y DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

Ella, libre

M
ientras acaricia las cuerdas de la existencia,
pinta un caballo azul sobre un lienzo,
o escribe con letras de amor y libertad,
mientras observa el mundo desde el balcón,
su mirada soñadora no tiene horizontes.

Cantad la historia de las mujeres
que cambiaron la Historia,
la misma que las vestía con el velo
de la sumisión. Ojos tapados,
boca impedida a gritar, hablar, razonar,
         expresarse.

Pero cuando él no la ama y la reclama como suya
su sangre se desvela con cada golpe
y duele cada portazo;
su cuerpo se estremece y la frente grita:
         No más
(no más sufrir, llorar, no más ser víctima).

Ella no es oscuras pestañas, no labios rosados,
no es cuello esbelto ni cabello dorado, no;
porque ella es portento de los días,
alma luchando por los sueños y por la palabra Igualdad,
defendiendo su derecho a ser.

Ella es arte, es música,
pensamiento y poesía;
ella es mujer, Persona.
Ella puede hacerlo todo,
porque es Libre.

© Celia Gómez, 2011


Mujer
Rodeada de cuerpos elijo la mano en la boca.
-Laura Rosal-
Sólo quiero que te salves,
atraerte hacia mi mundo 
de distancias que se caen.

Mujer, no calles, 
bendice tu cuerpo, 
canta una plegaria, 
escribe, exprésate.
Mientras yo camino a tientas 
no te rebajes, 
no agaches la cabeza 
porque nunca aprendimos a hacer otra cosa, 
pinta estaciones, colorea una vida.

Mientras yo sonrío a una camarera 
con labios pintados de rojo 
y al árbol de la esquina de tu casa 
vive tu vida, 
siente cómo huele el café 
en esta ciudad donde siempre hace sol.

Mujer dibuja un corazón en su espalda, 
revélate, grita, sálvate… 
Ahora o nunca.

© Virginia Fernández, 08/03/11



 
Mujer de piel nueva

Tanto tiempo habitando el interior
de tu crisálida, ausente, desconocida,
ignorada, actriz secundaria
en la Historia.

Tanto tiempo
amamantado la vida
que emana generosa de ti.
Dando equilibrio gozoso
a la incertidumbre de los hombres.

Tanto tiempo
esperando verte renacer
para ser finalmente tú:
despojada de atributos
que los hombres te impusieron,
libre de cadenas.

Arráncate todo lo que no eres tú,
emerge orgullosa de tu piel nueva,
que relumbre en ti
la estrella verdadera.

Y vuelto hacia ti,
frente a frente,
iguales en desnudez,
gritaré bien alto

¡En ti creo, mujer!

© Francisco Vargas, 08.03.2011


 
EL CENTRO DEL MUNDO

S
upe que no hubo preguntas,
que todo eran órdenes,
escuché que antes no votaba todo el mundo,
que había personas que eran esclavas,
que se las infravaloraba.

Ellas debían dar respeto,
ser fieles con borrachos so pena
de ser lapidadas por algo más que piedras.

Ahora me dicen que no hable en pasado,
que por el mismo trabajo no suelen cobrar lo mismo,
que se las pega como a animales,
que en tierras lejanas no pueden mostrar el rostro,
que aún hoy se las mutila y son sometidas,
que hay culturas que parecen congelar el tiempo.

¿Quién se cree el hombre
cuando son ellas las que hacen girar el mundo?
Cuando el amor lleva su nombre
y el ombligo nos recuerda que no somos
el centro del mundo.

© David del Monte, 2011.


06 marzo 2011

Francisco Vargas, "Figura sobre fondo de calles tras la lluvia"



Figura sobre fondo de calles tras la lluvia
Los charcos descomponen la figura
de los transeúntes que se animan
a explorar la calle tras la lluvia,
en sus pequeños universos de agua mustia
recomponen el puzle del cielo.

La tarde va tomando cuerpo
y se deja acariciar por las primeras sombras.
Es la hora del vagabundo,
su figura también se refleja en los charcos
como un fantasma que nadie quiere ver.

Este vagabundo merodea por las aceras
con mirada vidriosa, ajeno al tiempo,
imantando soledades,
con la inocencia culpable
del primer hombre sobre la tierra.

Este vagabundo amó alguna vez
aunque todo le parezca cosa de otra vida,
aunque ya no tenga fuerzas para cargar
con el recuerdo ni hacerse partícipe
de la enorme voluntad que supone amar
y ser amado.

Ahora, simplemente, se sienta en cualquier sitio
consciente de que le persigue,
sin tregua,
la sombra maldita del fracaso.

© Francisco Vargas, 15.02.2011


02 marzo 2011

David del Monte, "Anónimos I"


ANÓNIMOS  I

Anónimos fueron los paseos por el parque
que me encontraron esa parte de mí mismo
como anónimas las caras sentadas en fila
que me dijeron: para esto tú no vales.

También fue anónima la mirada sonriente de la muchacha
que me atendió con un trato más humano del que la situación exigía
o el abuelo que me dio la mano
y me abrió los ojos de todo lo que con los años me preocuparía.

Tan anónimas son las caras del paseo de domingo
con el gesto que me dedican que me salva
y tanto lo son los héroes de mi vida
que pasan delante sin presentarse.

El padre que lleva a su niño de la mano y le habla y le monta en bici
me es anónimo, pero me habla con ello,
y al anonimato de la madre que le peina los cabellos alborotados
es la conciencia del crío en sus gateos,
los siento tan próximos que deseo ponerles palabras.

Todos y todas anónimos,
para ellos no hubo ni fue necesario nombres,
aunque trasiego en mi mente sus rostros
que siguen en mi recuerdo. 

© David del Monte, 2011