13 noviembre 2011

NOVIEMBRE


Conciencia de noviembre

El tiempo me ha regalado
un momento machadiano
mientras contemplaba
la monotonía de la lluvia tras los cristales
durante un breve descanso
en el quehacer del aula.

La mañana parecía
estar envuelta en sábanas,
intimando con los últimos sueños
que se deshacen lentamente
entre los párpados,
navegando entre charcos
sobre un mar surgido de un naufragio menor.

Hoy era necesario
mirar a través de la ventana
cuando la lluvia dejaba regueros en los cristales
para alzar los primeros brindis del invierno,
para comulgar con las breves días que nos quedan,
para tomar conciencia de noviembre.

© Francisco Vargas, 04.11.11


Noviembre ficticio

Te contemplo,
has venido cargado de sueños
y de sílabas que nadie recuerda,
con tus ojos de gato curioso
y tu boca febril de árboles rojos.

Tu barco de papel estaba ayer triste y solo
en una acera triste y sola,
hoy ya no estará
pero no te importa
porque no piensas marcharte. Lo sé.

Y también sé
que no vas a dejar de cantar nunca,
sístole y diástole,
ni abandonarás tu tristeza de luna llena.

Has dejado tu llanto en mi ventana
y he mirado la ciudad desde detrás
de tus párpados
y lo he visto todo con tu indecisión,
esas sonrisas fugaces,
los pájaros sin nombre y las luces de la noche.

Y he sentido tu soledad, tu frío,
tu pelo frío, tus caricias frías.
Pero si algún día te olvidase
yo me desvanecería en la última duna

porque no habría nadie más aquí.

Quédate conmigo o márchate,
Noviembre, márchate...

© Celia Gómez, 2011


Novembre (Noviembre)
Esas grietas que el otoño
forma al interceder con los domingos
en algunas ciudades
ya de por sí amarillas como plátanos”
Ángel González
Dosis de mantas y castañas asadas,
en este autunno invernal de Novembre.

Vaivén temporal, inestable.
Cementerios lóbregos sin visitas.
Escaparates vestidos de navidad,
y mientras tú, vienes y vas.

Casi Diciembre para muchos,
pesado Noviembre para otros.
Una voz dibuja un desierto, y
hojas disecadas aparecen en el mar.

Domingo en esta ciudad de arena.
Fotografías en movimiento,
quizás por el viento
en este autunno invernal de Novembre.


©  Estefanía Martín, 2011

*autunno y Novembre: otoño y Noviembre en italiano.


Relojes blandos

Como si los relojes fueran blandos,
Noviembre quiso detenerse
En una gota de tiempo
Descabalada mejilla abajo.

De lo demás sólo quedan tomas falsas,
Hogares con reformas,
Juguetes rotos y asustadizos.

Como si fueran blandos los relojes.

© Andrés Erreeme, 2011


Memorias de noviembre
Yo no escribo el poema,
el poema me escribe a mi.

En los mundos de tu memoria
nos lleva la corriente
y la niña de las hojas muertas sonríe.
Los edificios no quieren ser noviembre
y sin embargo, lo es en mis paredes,
en mi pelo
o en la calle dibujada de semáforos.

Desde lo alto de la azotea
siento el miedo en tus mejillas,
desde la esquina de tu mirada esquiva
y yo quiero volver a París,
sentarme en los cafés para ver a la gente pasar,
mientras los edificios me miran.

Hace frío
y es completamente noviembre
aunque no lo quieras,
en tu abrigo,
en tus ojos amueblados de viejas fotografías,
en tus labios recién descubiertos,
en este viernes.

Nuestras posibilidades eran una entre un millón
y nunca pensábamos que íbamos a envejecer,
pero allí estábamos,
nosotros,
sonrientes y mojados
y ahora, cuando llega el invierno otra vez,
esas caras tan tristes.

© Virginia Fernández, 11.11.11





Fechas

No ha quedado en pie el calendario.
Y es que pesan las promesas, los insultos,
los cafés dormidos, la piel, los besos,
los amaneceres felices, las borracheras,
los amantes rotos, mis zapatos nuevos,
las noches espumosas y las absurdas.
No resisten las hojas tanto viento
sin ser arrancadas de raíz, de cuajo,
cuando la ausencia no es pasajera,
cuando el sentimiento se despilfarra.
Desde niña supiste que esta fecha no era fortuita.
Siempre presente en la saliva de tus cuadernos,
tan preñada de corazón y de lluvia,
tan cautivadora y audaz. Tan constante.
Has tirado a la basura todos los almanaques,
ya no quedan meses en papel, sólo en tierra,
pero su nombre sigue constelando tus días.
Nunca subestimes el poder de noviembre.


© Esther Quiñones, 2011



Las Antípodas


     En el mes de noviembre, mientras que el frío se precipita aquí, sobre la industrializada ciudad de Clermont-Ferrand, al otro costado del planeta, en la misteriosa Nueva Zelanda, ven los primeros anuncios de la navidad entre mojitos y frutas exóticas.
     Probablemente, en este momento, un neozelandés (del que conozco absolutamente nada pero del que soy hermano de sangre) estará pensando lo mismo que yo: que le gustaría cambiar de aires. Quizá piense que Nueva Zelanda es un aburrimiento y que Clermont-Ferrand es una ciudad maravillosa.
     Pero esto no es nada nuevo, ocurre desde el primer átomo (en continua búsqueda, siempre insatisfecho) tanto en Europa como en Oceanía, otoño o primavera. La estupidez colectiva de necesitar lo que no tenemos. El cáncer del inconformismo.

© Julio Béjar, 2011






5 comentarios:

  1. Espectacular post, enhorabuena a todos, son geniales. Mi agradecimiento al EJ y a su labor de edición y fotos,
    besos, os quiero.

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  2. Vale, lo confieso: es la tercera vez que los leo. Sin duda es uno de los post que más me gusta ;-) . Un besazo enorme a cada uno de vosotros, poetas.

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  3. Noviembre ¡¡ Qué de hojas arrastra el viento, para que los poetas monten sobre cada una el eco y la voz de los espíritus mas puros¡ Saludo vuestros versos tan esenciales y tan cercanos, para una tierra como la nuestra, donde el otoño se asoma con tanta timidez, y nos alza lastimados hacia el proximo solsticio.
    Mi enhorabuena para todos, y mi agradecimiento por ofrecer tanta maravilla.

    Abrazos.

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  4. Nunca dejareis de sorprendernos tan gratamente.
    Desde mi punto de vista un trabajo ejemplar.

    Saludos desde la admiración!

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