17 noviembre 2011

Francisca Aguirre, Premio Nacional de Poesía 2011

Desmesura
               

                                                            A Javier Statié

Dijo que no. Y el Tiempo se quedó sin tiempo.
Luego, la vida hizo una pausa
y todo pareció recomponerse
como esos acertijos infantiles
en los que sólo falta una palabra,
una palabra necesaria y rara.
Pero dijo que no. Cerró los labios
y escuchó el gorgoteo de las sílabas
luchando por vivir a la intemperie.
Dijo que no. Y el tiempo oyó el silencio.
Luego, la vida hizo una pausa.     
Y todo fue distinto: el dolor fue
más cauto, más sensato,
la lujuria lloró en su madriguera.
Y el tiempo inauguró sus máscaras:
hubo un pequeño espanto en los rincones,
temblaron los espejos agobiados
defendiendo impotentes el azogue.     
Los pájaros callaron esa tarde
y la luna brilló blanca y sin manchas.     
Ardió la noche como vieja tea
con la absurda avaricia de la muerte,
con su luto distante y pegajoso,
y un rencor resabiado y carcomido
descargó como lluvia en el desierto.
Entonces, sólo entonces,
oyó a su corazón ladrando
y se volvió despacio a los espejos
y los vio tiritar con mucho frío
y pedir compasión desde su escarcha.
Y no supo qué hacer con tanta desmesura:
cerró los labios y escuchó al silencio.

© Francisca Aguirre

La escritora alicantina ha sido galardonada por su obra Historia de una anatomía, publicada en Editorial Hiperión.

3 comentarios:

  1. vir_now going to sleep17 de noviembre de 2011, 22:37

    Qué bonito, ¿No os parece?

    "Y no supo qué hacer con tanta desmesura:
    cerró los labios y escuchó al silencio."

    :))

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  2. Impresionante. Si sus poemas son así, un premio más que merecido.

    Abrazos.

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  3. Tremendamente maravillosa,un lujo leerla.

    Su mirada desprende ternura y sensibilidad.

    Bravo poetas!!!!

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