01 agosto 2011

Amarillo



Me olvido de ti pensando en ti

 

Amoris vulnus idem sanat qui facit

«Las heridas del amor las cura el mismo que las infiere», Publilio Syro, 31


Era ayer cuando mi piel estaba alerta
a tus idas y venidas,
recogiendo la tenue cadencia de tus pasos,
resistiendo las sombras afiladas
que arroja tu perfil cuando no estás,
perdiendo la paciencia en las fauces del tiempo.

Me olvido de ti pensando en ti.
No puedo presumir de victoria,
mi corona de gloria se forja con las cenizas
de una derrota.

Hoy, en este juego mutuo de rencores y distancias
que nos unen y nos alejan,
elevo plegarias al olvido,
se me escapan tus recuerdos
como estrellas fugaces entre las manos
y del amor solo quedan unos versos
heridos de abandono
como los restos de un naufragio.

© Francisco Vargas, 30.06.2011



Caminos Opuestos

Tú en tu presente,
yo en el mío...

Levántate, date prisa,
ayúdame a cerrar las ventanas
para que no entre la luz
de la mañana.

Las noches acaban,
los sueños se olvidan,
se enfrían las promesas,
los mensajes no llegan.

Tú perdido en tu presente
(el tiempo abre paréntesis,
estelas de silencio
entre los tejados),
yo ajeno a mi pasado.

No te acerques, déjame solo,
quiero abrir las ventanas
y que sea la madrugada
la que dicte su sentencia.

En mi presente yo,
tú en el tuyo.


© Francisco Vargas, 02.07.11



Fuiste
¡No sé cómo eras, yo que sé que fuiste!

Juan Ramón Jiménez
No sé cómo eras
cuando miro incrédulo
las sábanas desiertas.

No sé cómo eras
ni cómo explicar tu ausencia
mientras se borra lentamente
tu rastro de saliva en mi espalda.

A veces cierro los ojos
e imagino primaveras nuevas
portadoras de caricias que abren infinitos
más allá de la realidad
que nos ha desterrado,
y solo veo tus manos yertas.

¡Pero... Cómo dudar
de que te quise,
yo que sé que fuiste!

© Francisco Vargas, 07.07.2011

 

Presente

Quisiera volver
de aquel lejano país de tus brazos.
Quisiera habitar
mi abandonado presente.

Mi mundo es pequeño
y en él no cabe tanto amor en pasado.
Fundé mi patria sobre tus besos,
levanté banderas y fronteras,
amé tus caricias amarillas
mientras el sol
amanecía y se ponía en tu espalda,
cuando el amor que nunca pudo llamarse así
corría subterráneo como un río
sin apenas palabras, sin apenas devociones,
y ahora que no estás
no quiero vivir en este prematuro invierno.

Déjame volver,
no me retengas con tus recuerdos,
déjame volver a ser
el dueño absoluto de mi presente.

© Francisco Vargas, 07.07.2011
 



No soy yo

Amor et melle et felle est fecundíssimus


«El amor es fecundísimo en miel y en hiel», Plauto, Cistellaria, 69


No soy yo el que se obliga
a volver tantas veces
a aquella noche de promesas rotas.

No soy yo este que escribe
rasgando las nubes que esconden
la madrugada.

No soy yo...

Es este dolor,
tan mío sin ser yo,
el que ha venido
con sus fúnebres caricias amarillas
a dejar constancia de que no estás.


© Francisco Vargas, 08.07.2011


7 comentarios:

  1. Oleeeeee¡!

    ¡Qué arte! Te aplaudo. Un E.J. de los pies a la cabeza.

    ¡Qué bien el que estéis ya por aquí de new! Se echaba de menos.

    Unos versos magníficos, la estancia en otro lugar se nota. Despejar.

    Besazos¡!

    ResponderEliminar
  2. uff...

    "¡Pero... Cómo dudar
    de que te quise,
    yo que sé que fuiste!"

    Me encantan los poemas, son simplemente geniales.
    Y con mis ojos de caleidoscopio voy descubriendo nuevos colores entre tus versos...

    Gracias

    ResponderEliminar
  3. Magnífica esta melancólica serie de poemas del desencuentro, Francisco. Me ha recordado aquel otro también magnífico poema de García Montero.

    Abrazos.

    Pesadilla

    El patio de la casa está nevado
    y la luz casi muerta.
    Pero eso da lo mismo.

    Se mancharon las playas
    de algas y maderas consumidas.
    Pero eso da lo mismo.

    La ciudad por el suelo.
    Da lo mismo.

    Siguen ahí,
    como cuando la luz estaba viva,
    llena de patios y de playas,
    de ciudades contigo.

    Nosotros ya no estamos.

    Y no es que cada uno
    evitara la cita.
    Es que ahora
    ya no somos nosotros.

    Luis García Montero

    ResponderEliminar
  4. Hermosos poemas de desencuentro y melancolía.

    Un abrazo, amigo.

    ResponderEliminar
  5. I love how much our love is thrown around3 de agosto de 2011, 15:40

    ¿Qué decir EJ ante ese color amarillo que se estira y se estira? Me gusta el color amarillo y el sabor del té londinense y un maquiato por favor. Precioso post cargado de emociones. Buen agosto para usté y sus maravillosos versos, Se abre la veda del "C de L".
    Besaco mua mua...

    ResponderEliminar
  6. I love how much our love is thrown around3 de agosto de 2011, 15:43

    Por cierto, Éxodo, precioso poema de García Montero, I love it. Gracias,
    besos y abrazos,

    "El patio de la casa está nevado
    y la luz casi muerta.
    Pero eso da lo mismo."
    -LGM-

    ResponderEliminar
  7. Muy bonitos Paco, en la noche estos poemas parecen poner cierta luz amarilla. Un abrazo de medianoche que recibiras en la mañana.

    ResponderEliminar

Nos interesa tu opinión.