02 mayo 2011

Francisco Vargas "Los gatos de la Alcazaba"


           Los gatos de la Alcazaba relamen su aburrimiento a la sombra de los setos que ahora ocupan lo que fue un soberbio palacio, donde al-Mut'asim cultivó las bellas artes y el buen vivir. Pasean su mansedumbre de felino domesticado con mirada apacible pero al acecho. No maúllan, no molestan, estiran sus cuerpos perezosos amoldándose a las sombras.

           En el segundo recinto se oye el rumor de un estanque donde se asoma una campana cristiana, con peces de colores, reflejos del cielo y nenúfares entre polen de olvido que al atardecer perfuman las sombras. El surtidor eleva su nota de agua en el pentagrama cuando pasan los niños que han venido de excursión a conocer las entrañas de estas murallas que decoran el telón de fondo de la ciudad.

           Los gatos de la Alcazaba arquean sus lomos dorados bajo un sol de fábula que les da aires de efigies egipcias, asientan sus reales como nuevos conquistadores y relamen su aburrimiento ajenos a la Historia.


© Francisco Vargas, 27.04.11 (texto e imágenes)

3 comentarios:

  1. Quién, a veces, pudiese ser gato. Y más en la Alcazaba que tan bien describes.

    Abrazos.

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  2. Qué monosos jaja. Me recuerdan a los gatos de la Alhambra...
    Me encanta la foto de los nenúfares :D
    Un saludo

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  3. Por cercana me admira como lo describes. Cabe tanto mundo en los ojos¡¡.

    Un abrazo, compañero.

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