29 noviembre 2010

Virginia Fernández, "Reflexiones con pinceles"


Reflexiones con pinceles

M
e pregunto qué grietas
se abrieron aquel día
en el que empezaste a sentir
un hueco por dentro.
¿Cuántos anocheceres te habrás sentido solo?
¿Cuántos días han pasado?

Tú que pisas la calle cabizbajo
que dudas del camino que se abre ante ti
que rimas pinceles con sal,
A ti que haces equilibrios en el espacio
te digo:
¿Qué te hace imaginar?
¿Por qué? Dime,
¿No ves que es la ciudad de la luz?

Será un solsticio de verano,
una estrella que sigue tu camino,
quizás algo habitual ya
que te acompaña y no te deja,
será el vacío que se abre
y te atrapa,
será un manto oscuro que cae como la noche,
una herida que te roba el aire
y te quita el sentido
y te aleja,
dime ¿Qué será de mi?

© Virginia Fernández. 2010



Las imágenes pertenecen a pinturas de C. Ruiz

23 noviembre 2010

Celia Gómez, "Plastic Existence"



Plastic Existence

El cielo es de plástico,
es falso, irreal
como un sueño.
Y nosotros estamos atrapados
en esta piel,
en estos ojos,
en esta memoria
que se asemeja lejana.

Recuerdos en blanco y negro,
sin color ni aroma,
sin mariposas
ni sonido férreo.
Se pierde la belleza
si la mirada está triste,
así como el mar
borra tus huellas,
así como el cielo
se oscurece lentamente.

© Celia Gómez. 2010


21 noviembre 2010

Virginia Fernández, "Tu risa en tus ojos"


Tu risa en tus ojos



“Es  tu risa en tus ojos  la luz del mundo”
-Miguel Hernández-


C
uando cierras la voz
te siento a ti en otra dimensión
sólo de ojos,
sólo de manos,
de saliva que se entremezcla
en ese otro yo que no conozco.

Cuando encierras tu yo
en un silencio
y ya sólo está el tú y el yo
atrapas un secreto que no quiso ser contado.

Cuando cierras los ojos
simplemente apagas el día y su luz.

© Virginia Fernández. 2010

18 noviembre 2010

Francisco Vargas, "Insomnio"


Insomnio

La memoria es como un yunque
donde vamos dando forma a la materia
de los sueños no cumplidos.
Palabras, imágenes súbitas, 
rodar de labios en el vacío,
aquella camisa sin estrenar,
tardes de verano que surgen irreverentes
de antiguos altares de silencio...

Y es en noches de insomnio
cuando pinta sigilosa el delirio
y deja desolados paisajes interiores.

Y es en noches de calma
cuando destiñen estampas borrosas
que guardamos en viejas galerías.

Así, la memoria con mano desatada
emborrona las horas pasadas,
alienta nostalgias
y nos hace tercamente humanos.

© Francisco Vargas. 2010


10 noviembre 2010

Virginia Fernández, "Noviembre es de cristal"


Noviembre es de cristal


Y
o sólo quiero tus noches
para alimentar las fachadas de las calles
que quedan deshabitadas,
las ciudades que me asustan,
para acompañar a los gatos en las aceras,
para que esa parte efímera del ser humano
arranque de una vez a hacerse eterna,
para no sentir ese frío.

Yo sólo quiero mis noches
cayendo como cascadas por tus pestañas
y reírme a carcajadas con el corazón encendido,
para no ser esa niña fría y pálida de la muerte,
para no querer despertar.

Yo sólo quiero tus manos
para que me agarren al viento
e inventen partituras con los claxon de los coches,
que noviembre sea de tela con domingos de cristal.

Yo sólo quiero tus noches
y tu pelo al despertar.
 

© Virginia Fernández 2010



03 noviembre 2010

Francisco Vargas, "Abandonos"



Abandonos

     Otra vez será la hora en punto de las despedidas
y el aire se irá despojando de tus besos
y tu cuidada melena. Cerraré un instante los ojos
para aprisionar el lento fluir de tus pies descalzos
sobre la moqueta.

Dejarás restos de silencios, de conversaciones frugales,
comentarios de películas que hay que ver
y bandas sonoras que te hacen degustar
efímero refugio bajo tu piel de tambor.

Afuera la noche será
amante narciso que se adora a sí misma
en la luna trasera de los coches junto a las aceras,
prístina testigo de tus despedidas.
Las ventanas se cerrarán al sueño
y al humo incandescente de los deseos.

Yo me quedo aquí, asilado en las palabras,
herido en los versos impares,
flotando en tus desdenes,
prisionero de tus pequeños caprichos de amante
que se va y vuelve, que hace y deshace sombras
en el dintel de la puerta que ahora se cierra.

Yo me quedo aquí, sin más,
acostumbrado ya, como tantas veces,
a tus abandonos. 


© Francisco Vargas. 28.10.10