26 septiembre 2010

Francisco Vargas, "Rabia o desdén"


Rabia o desdén


Es rabia o desdén,
cómplices en la partida.
Quiero desnudarme de este traje
que no me pertenece,
quiero habitar bajo otros cielos,
dejar atrás la confusión,
este andar a oscuras
bajo luces artificiales.
Arrastro impasible
el pecado de mis mayores,
intento no ceder, intento ser.

Podría decir
que yo no inventé las reglas
o que no pertenezco a este mundo
más allá del ADN que me lastra.

Podría decir
que me venció mi natural hiperestesia
y cantar solamente
la perfección de la nada.

Podría ganar o perder
en un instante esta partida:
rabia o desdén.


© Francisco Vargas. 20.07.10

23 septiembre 2010

Virginia Fernández, "Almas gemelas"

Almas gemelas

S
é que tú conoces esa mirada
que se refleja en unas pupilas soñadoras
ávidas de amparo,
ese color de la tarde anaranjado y silente.

Sé que comprendes en su totalidad el significado del leve
peso de las horas y de los días,
ciudad desvirtuada y estéril,
ríos de nubes y de azules,
magos haciendo desaparecer el ocaso de este día silencioso
y esos ojos que miran hacia el horizonte que hace promesas
en la tarde.

Sé que entiendes la dimensión de lo que hablo
cuando te digo frases incoherentes
en noches solitarias, paseos por el asfalto destemplado,
ciudades inhabitadas en el país de las maravillas.

Yo sé que sabes perfectamente
el sabor del invierno en mis párpados,
en mis labios que se cierran,
la libertad que se ciñe a un abrazo,
yo sé que sabes, y callo.

© Virginia Fernández. “Almas gemelas”.

17 septiembre 2010

Virginia Fernández, "El invierno por sorpresa"


El invierno por sorpresa


H
oy día viernes,
bajo por la calle hacia el invierno,
pensando en puentes y en paraguas.
Es el día perfecto para deambular diarios,
escribirlos y tacharlos,
calibrar escenarios, comprarse un chubasquero.

Hoy día viernes, te espero
sentada de piernas cruzadas viendo llegar el anochecer
de una lamparita,
embriagada por colores intensos
y el claxon de los coches que me habla.

Hoy día viernes,
me preparo para atravesar paredes y huracanes,
para pisar sus calles húmedas que esperan impacientes
mi llegada,
mi alegría de risa consentida.

Hoy día viernes preparo la maleta,
digo adiós a los vecinos que me miran con nostalgia,
me despido del verano y sus pensamientos trasnochados,
me adentro en el invierno
que me acoge con un beso húmedo que llega por sorpresa.

© Virginia Fernández.

14 septiembre 2010

Francisco Vargas, "No es tiempo de rosas"



No es tiempo de rosas, no.
Sumergirse en el ideal
no conlleva triunfo alguno.
Espíritu del mal, de letra enmohecida,
de marejada nocturna, nos vence.

Tiempo presente nos reclama,
ajustado mecanismo del ahora,
y subterráneo permanece el deseo,
temblor de agua en el pozo.

En el fondo, la conciencia
rima sus menudos acordes,
compone la melodía del ser.

En el fondo es fuerte el poeta
cuando eleva sus manos
y destila sus versos en el azul.

Allí, en el fondo, todos saben,
deberían saber,
que no es tiempo de rosas, no.


© Francisco Vargas. 20.07.10


12 septiembre 2010

Virginia Fernández, "Conversación con un gato"

 
Conversación con un gato

S
oy yo, y nadie más,
escondida tras las telas del verano.
Soy yo divagando,
escondida en esta mecedora,
hablando con un gato
que me mira de soslayo.

Soy yo, meditabunda,
hija del sol,
contándote mis cuentos,
las historias interminables,
los monólogos.

Soy yo en un absurdo,
ridículo disfraz,
disfrutando de la frugalidad del verano,
contemplando este desierto
viviendo en él.

Soy yo, nadie más,
no me esperes.

© Virginia Fernández “Conversación con un gato” Fragmento de locuras pasajeras.

09 septiembre 2010

Francisco Vargas, "Cuaderno usado"



Cuaderno usado

En un viejo cuaderno de pastas rojas a medio usar,
encontrado felizmente en una estantería,
en el que guardo anotaciones
de conferencias de un verano en Baeza,
el tiempo se ha detenido
forjando una máscara de melancolía.

Releer palabras y pensamientos
escritos hace más de una década
me trae tardes empedradas
mirando a Sierra Mágina,
intentando adivinar el perfil
del río Guadalquivir,
charlas a la hora del desayuno,
miradas de soslayo y bostezos ahogados.

En medio de todo, un amor...

Releer es volver a vivir,
conciencia plena del pasado.
Pero yo me detengo,
ensimismado y pensativo,
en el límite de este cuaderno,
donde comienzan las hojas en blanco...

© Francisco Vargas. 29.07.10


07 septiembre 2010

Francisca Sánchez Sevilla, "Catarsis"


Catarsis

I

Dejaste aquella imagen como agua fría, en película,
quieta y triste, para que no se lamentara más de esa vez.
Al levantar las piedras para ver dónde te escondías,
tambaleaste el mundo.

Abandonó todo y te echará de menos
al retomar el punto donde abandonó todo.
Cuando el camino vuelva a ser de arena y cortijos blancos,
te echará de menos en su desierto de pitas.

Otro día te arrinconará y te sorprenderá distinta,
sin la gente que cediste como un regalo.

II

La bilis negra recorre tu iris y el perro a tu lado ladra sin conocerte.
¿Estás enfermo de Arte?
Acercas la mano a la mejilla e inclinas la cabeza hacia la mesa nocturna.
Y el perro, que te mira, deja de ladrar, oliendo el cambio.


¡No me compadezcas, perro! Yo aún soy persona.
Quise poseer a una muñeca,
su piel de plástico y sus ojos de cristal temblaron aquel día.

Vestida de negro (negro cuervo, negros ojos, negra bilis que me corroe),
espera allí, infinito, junto al león de piedra.


III

El lenguaje puede revelar lo que no debiera ser.
Traición hubo la noche en la que escribir no fue el remedio.
Las palabras no atraparon a nadie y volaron los versos.


Luminosa. Helena luminosa.
¿De nuevo me esquivas?


Mi nada no tiene ni definición ni sinónimo, pero sí historia.
Mi nada está agotada, ni vacío ni hueco quedan.
Muda y sin lengua. Y yo... naufrago, desdeñado y ausente.

© Francisca Sánchez Sevilla, publicado en Las vírgenes no están tan locas (2010)


04 septiembre 2010

Celia Gómez, "Respiración y nostalgia"



Respiración y nostalgia

Te echo de menos.
Como pájaro que sobrevuela el silencioso mar,
como sol que pierde su horizonte.
Nostalgia encerrada en una fría jaula
de relojes cuyo latido perece detenerse.

Al igual que el cielo añora esas alas negras
que lo surcaban
en sus horas de tibia claridad.
Esa incertidumbre de un paisaje con gesto serio,
esa ausencia de aire que el mundo
no padece.

Te echo de menos.
Como ser alado incapaz de alzar el vuelo,
como sangre que no fluye,
corazón de latido metálico.

El silencio suspira mientras escucha
el ruido del asfalto y de las luces;
una mirada perdida observa los caminos
que, ya oscuros, son laberintos
de luz de luna y espuma clara.

Las adivinanzas sin resolver
y las verdades nunca dichas
son el contrapunto de los recuerdos
difuminados con tinta y gotas de lluvia,
que siguen guardados en cajas de cadenas
y plumas.

No quiero olvidar los errores pasados,
ni las cicatrices que no se ven,
ni los caminos que se pierden en el infinito,
ni las sonrisas ancladas a la tierra...

Antes el recuerdo o incluso la añoranza
de los ojos que hablan en silencio;
antes la respiración y la nostalgia
de una voz soñadora
que traspasa brújulas y pulsaciones.

© Celia Gómez