31 mayo 2010

Virginia Fernández, "Una tarde cualquiera".

Una tarde cualquiera

En una tarde cualquiera se pueden dibujar
pequeñas líneas que se abren
en el cielo,
trazos que se forman y se salen
del contorno de tu figura
y tras tu sonrisa se cuelan como luciérnagas encendidas
las cosquillas del atardecer,
las rarezas estampadas en un lienzo en blanco.

En una tarde cualquiera llegas con la primavera metida
en las ondas de mi pelo,
y como un niño a punto de despertar
imaginas paisajes de un libro inventado,
mientras te escondes en mis ojos,
susurrando canciones,
liberando pesadillas de un mundo gris.

En una tarde cualquiera te acercas
con la calma precisa de tus manos,
con un leve toque de escritor,
y trazas en las comisuras de mi boca
una historia aún por inventar.

En esas tardes atrapo el infinito
en mis manos,
tanto que podría mecerlo para dormirlo
tanto que podría recortar el tramo de una ola
y coserlo en el tejado del cielo.

© Virginia Fernández “Una tarde cualquiera”

27 mayo 2010

Virginia Fernández, "Mudanzas"



Movimiento I
No name

Con el destierro que siento al ver el mar de frente,
llego con el infinito metido en el pecho,
con ese silencio de atardecer tullido, de caramelo,
de ojos entreabiertos y
de media sonrisa,
llego a tu cintura de girasoles amarillos,
de viento que despeine tu flequillo
y no tengo nombre:
solo ojos,

Movimiento II
Atardecer

Mis pies descalzos en la arena
despliegan el atardecer hacia rutas de color pastel
me miras de soslayo,
te apoyas en mi espalda:
sonrisa.

Movimiento III
Noche

El sueño me acoge en sus brazos desnudos:
oscuridad.

Movimiento IV
Final

Luna infinita
cara congelada
riachuelo de besos.
Con un temblor de mariposa que escapa por la ventana
te digo: no te necesito.

© Virginia Fernández “Mudanzas”

25 mayo 2010

Francisco Vargas, "Versos azules".

Versos azules (Azul infinito)

Hoy te he mirado lentamente,
y te has ido elevando hasta tu nombre.”
(J.R. Jiménez)

     Esta tarde oigo la canción del viento en mi interior,
lo siento ascendiendo con luces intermitentes
iluminando pasillos en sombra,
rincones olvidados en penumbra,
dejando tras sí este lírico desorden
o la armonía inesperada
que provoca un poema hecho canción.

     Esta tarde se lentifica el pensamiento,
se aviva el sepia de viejas fotos
guardadas en cualquier cajón
de la memoria, se renuevan
inquietudes dispersas
en un lunes sin nada especial
en el calendario. Reformas sentimentales
de última hora. Pequeñeces.

     Me dedico a ti, mi otro yo, insistente,
tenso como la atmósfera de un relato
de Poe, incierto como su final.
Quiero mirarte cara a cara,
ir más allá del fondo de tus ojos sin pupilas,
despojándonos de la gravedad,
flotando en el fondo de mares
primarios, criaturas excedentes
de la obra de un dios.

     Hoy he deseado ser azul
hasta rozar el infinito. Hoy sólo
podría hablar el lenguaje críptico
de un poema y saber que, a pesar de todo,
tú me comprenderías.
                                   La realidad me sobra,
no satisface nuestro deseo de trascender
el presente, huir de los nombres,
y sentirnos protegidos
bajo la mano cálida del firmamento.

© Francisco Vargas. 10.5.10


22 mayo 2010

Francisco Vargas, "Infancia".


INFANCIA

     Hay luces inesperadas que sobrevienen
en el trasiego gris de los días
como estrellas errantes en la memoria,
chispas del pasado que brotan de la nada
y paralizan el presente con aires de dejà vu.

     Relámpagos que iluminan un gesto cotidiano
y lo llenan de jardines pretéritos,
en los que acabas reconociéndote
después de muchas mañanas florecidas
y sabor añejo de savia remota. Y sospechas
que la primavera enmudeció entre las raíces.

     Y buscas en ti al niño interior,
ese que fue dichoso en la cuna breve
de un arco iris al revés,
hasta que somos arrojados
del Edén de la infancia
y somos condenados a justificar
nuestros actos en el tiempo,
vigilados por el guardián severo de la conciencia.

     Descubrir entonces los rasgos del niño
en el rostro del adulto, es el viaje iniciático
al país de Nunca Jamás.



© Francisco Vargas. 7.5.10

20 mayo 2010

Virginia Fernández, "Le Hèrisson"


Le Hèrisson
Usted me hace pensar en un erizo,
por fuera está lleno de pinchos,
pero por dentro es tan refinado como ese animal,
tremendamente solitario,
y terriblemente elegante. Usted
ha encontrado el escondite perfecto.
              -Le Hèrisson-
Camina lentamente sobre paisajes
de oblicuidades inciertas,
recorre páramos de tristeza,
de vacíos difíciles de llenar,
de inviernos infinitos,
de lluvia en el cristal.

Observo desde este escenario
su mirada esquiva,
su pausado deje,
su constante anhelo,
sus ansias de poesía.

Él, increíblemente sabio en su pequeño reinado,
me conoce y me intuye,
lee de mis ojos, escruta,
disimula.

No se intimida
ni se muestra.
Erizo sin espinas,
extremadamente bello,
ligero, altivo.

El silencio es su batalla ganada,
actúa en la sombra mientras
trama malabarismos impares,
mientras crea
pequeños momentos de magia
para mi alma humilde de ser humano.


© Virginia Fernández “Le Hèrisson”. 12.05.10

17 mayo 2010

Francisco Vargas, "Espectro del viento".



ESPECTRO DEL VIENTO

     El espectro del viento deja caricias que arañan
en tardes propensas a la melancolía,
tardes que renuevan viejas historias
de anhelos y derrotas.
Envueltos en una burbuja de sensaciones,
frágil pero impermeable,
caminamos sobre los puentes del tiempo,
damos vueltas a las palabras
y a los versos que se perdieron
en el instante infinito de un deseo
no cumplido.
Dudamos si callar debilidades
o alargar la mano indecisa
con el pudor que se siente al escribir
en un libro que se admira.

Sobre la tarde el viento
dibuja caminos entre las nubes,
arrastra imágenes volátiles
y alarga las sombras del pasado.

Qué decir entonces
ante su mirada en blanco,
cuando el latido de las cosas
evidencia el momento de la derrota.
Qué pensar si el recuerdo
es ya una quimera en ruinas,
brotes de caricias intactas,
desvelo de los besos y los días
iguales a otros días.
Qué desear
sino que el espectro del viento
deje caricias que arañan,
y celebrar, quedamente,
que estamos de pie
bajo el paraguas del cielo.

© Francisco Vargas. 3.5.10


Claribel Alegría en Almería. 14.5.10


Ars poética


Yo,
poeta de oficio,
condenada tantas veces
a ser cuervo
jamás me cambiaría
por la Venus de Milo:
mientras reina en el Louvre
y se muere de tedio
y junta polvo
yo descubro el sol
todos los días
y entre valles
volcanes
y despojos de guerra
avizoro la tierra prometida.

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Poema


¿Qué fue de ese poema
que no pude atrapar
el que pasó rengueando
frente a mí
con las alitas rotas?

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Instantes


Sólo éste ahora es mío
este momento
el pasado escapó
y no vislumbro el rostro
del futuro.

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Tiempo de amor


Sólo cuando me amas
se me cae esta máscara pulida
y mi sonrisa es mía
y la luna la luna
y estos mismos árboles
de ahora
este cielo
esta luz
presencias que se abren
hasta el vértigo
y acaban de nacer
y son eternos
y tus ojos también
nacen con ellos
tu mirada
tus labios que al nombrarme
me descubren.
Sólo cuando te amo
sé que no acabo en mí
que es tránsito la vida
y que la muerte es tránsito
y el tiempo un carbúnculo encendido
sin ayeres gastados
sin futuro.

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Hoy es noche de sombras...

Hoy es noche de sombras
de recuerdos-espada
la soledad me tumba.
Nadie que aguarde mi llegada
con un beso
y un ron
y mil preguntas.
La soledad retumba.
Quiere estallar de rabia
el corazón
pero le brotan alas.

Derek Walcott en Almería. 14.5.10


Desenlace


Yo vivo solo
al borde del agua sin esposa ni hijos.
He girado en torno a muchas posibilidades
para llegar a lo siguiente:

una pequeña casa a la orilla de un agua gris,
con las ventanas siempre abiertas
hacia el mar añejo. No elegimos estas cosas.

Mas somos lo que hemos hecho.
Sufrimos, los años pasan,
dejamos caer el peso pero no nuestra necesidad

de cargar con algo. El amor es una piedra
que se asentó en el fondo del mar
bajo el agua gris. Ahora, ya no le pido nada a

la poesía sino buenos sentimientos,
ni misericordia, ni fama, ni Curación. Mujer silenciosa,
podemos sentarnos a mirar las aguas grises,

y en una vida inmaculada
por la mediocridad y la basura
vivir al modo de las rocas.

Voy a olvidar la sensibilidad,
olvidaré mi talento. Eso será más grande
y más difícil que lo que pasa por ser la vida.

´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,

Puedo sentirla viniendo de lejos...



Puedo sentirla viniendo de lejos, también, Mamá, la marea
desde el día ha pasado su vez, pero aún noto
que como una gaviota blanca relampaguea sobre el mar, su lado inferior
atrapa el verde, y yo prometo usarlo después.
La imaginación ya no se aleja con el horizonte,
mas no hace sino volver. En el borde del agua
devuelve cosas limpias y fregadas que el mar, a modo
de basura, ha blanqueado, casto. Escenas dispares.
Las casas de los esclavos, azul y rosa, en las Vírgenes
bajo los vientos alisios. Mi nombre atrapado en
la almendra de la garganta de la abuela.
Un patio, un viejo bronceado con bigote
como el de un general, un chico dibujando hojas de aceite de castor
con mucho detalle, esperando ser otro Alberto Durero
Los he mimado más que a la coherencia
mientras la misma marea para los dos, Mamá, se aproxima -
las hojas de parra poniendo medallas a una vieja cerca de alambre
y, en el patio pecoso de sombras, un anciano como un coronel
bajo las verdes balas de cañón de la calabaza.

´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,

El amor después del amor


El tiempo vendrá
cuando, con gran alegría,
tú saludarás al tú mismo que llega
a tu puerta, en tu espejo,
y cada uno sonreirá a la bienvenida del otro,
y dirá, siéntate aquí. Come.
Seguirás amando al extraño que fue tú mismo.
Ofrece vino. Ofrece pan. Devuelve tu amor
a ti mismo, al extraño que te amó
toda tu vida, a quien no has conocido
para conocer a otro corazón,
que te conoce de memoria.
Recoge las cartas del escritorio,
las fotografías, las desesperadas líneas,
despega tu imagen del espejo.
Siéntate. Celebra tu vida.
 
´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,.-´-.,

14 mayo 2010

Tres poetas hispanoamericanos en Almería. Homenaje.

Juan Manuel Roca. Jorge Boccanera. Marco Antonio Campos

Tres poetas hispanoamericanos recitan sus poemas


¿Has escuchado alguna vez 
recitar a un poeta?


Su voz se hace tibia y distante,
llena de laberintos insondables, provoca ecos
que reverberan en la eternidad de un latido,
como si te hablaran desde el otro lado del mundo,
como si dentro de un templo habitaran
seres incandescentes que cobran vida
en el instante preciso en que la palabra se hace carne.
Voz de umbría remota,
de carruseles en el aire,
linterna mágica de sensaciones
con el vértigo de imágenes
surgidas en lucha con el verbo...


¿Has visto alguna vez 
recitar a un poeta?


Sus manos arañan el aire
mientras dibujan etéreos paisajes evanescentes,
líquidas llanuras buscando su cauce,
olor de mieses recién cosechadas,
la tierra a manos llenas.
Palpan las sombras donde una mirada
o el tigre del amor se refugian tras los matorrales
acechando a su presa.
Manos que han sabido el tacto de seda de las lágrimas,
del abandono, de puentes que se construyen
sobre el lecho de los amantes.
Podrías contemplar 
una película muda con sus gestos...


¿Has sentido, alguna vez,
que otra realidad es posible 
cuando recita un poeta?

© Francisco Vargas. 14.5.10


¿En qué piensa el poeta?

“…Hay una mano de luz que construye escaleras,
una de sombra que afloja sus peldaños.
pero llega la noche. Llega
la noche cuando cansadas de herirse
hacen tregua en su guerra
porque buscan tu cuerpo.”
                          - Parábola de las manos. Juan Manuel Roca-
¿En qué piensa el poeta?
Serio, triste,
con sus ojos azules,
con su piel oscura de tanto mirar
una nube en el tejado del cielo,
contemplación de la metafísica estelar.


¿En qué piensa el poeta cuando espera?
Medita,
canta, se desgarra.
¿Qué paisajes imagina?
¿Qué lloviznas ve caer ante sus ojos inciertos?


El poeta,
tan triste, tan solo entre su público,
a veces lector de poemas,
a veces dueño y señor de tintas.
¿Espera leer Fábrica de espejos?,
tal vez Biografía de Nadie,
¿El hombre del proyector?


Kafka lo ha debido de perdonar,
¿Encontró él su escondite perfecto?
Ordeno en mi cabeza el orden,
y lo espero como se espera el mar,
o la lluvia.


¿Vendrá esta noche el poeta?
Paisaje amable,
ondulado el pelo,
desconocido…
¿Qué pasa por su cabeza?

© Virginia Fernández “¿En qué piensa el poeta?”. 13.05.10

13 mayo 2010

Tres poetas hispanoamericanos en Almería. 13.5.10


Marco Antonio Campos (México)

DECLARACIÓN DE INICIO

                                                    Cada uno de mis poemas pretendió
                                                                        ser un instrumento útil de trabajo
                                                                                            Pablo Neruda: Estocolmo, 1971

Las páginas no sirven.
La poesía no cambia
sino la forma de una página, la emoción,
una meditación ya tan gastada.
Pero, en concreto, señores, nada cambia.
En concreto, cristianos,
no cambia una cruz a nuevos montes,
no arranca, alemanes,
la vergüenza de un tiempo y de su crisis,
no le quita, marxistas,
el pan de la boca al millonario.
La poesía no hace nada.
Y yo escribo estas páginas sabiéndolo.

De "Muertos y disfraces", 1974.

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SE ESCRIBE

                                                     a Michael Rossner
Se escribe contra toda inocencia
del clavel o el lirio, contra el aire
inane del jardín, contra palabras
que hacen juegos vacíos, contra una estética
de vals vienés o parnasianas nubes.
Se escribe abriéndose las venas
hasta que el grito calla, con llanto ácido
que nace de pronto pues imposible
nos era contenerlo, con luz dura
como rabia azul, quemado el rostro,
destrozada el alma, desde una rama
frágil al borde del precipicio,
Se escribe.

De "Los adioses del forastero" 2002

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ROSAS

Las vi a diario, en los meses en flor,
en prados del jardín de aquella iglesia
que atenuaba las calles de Mixcoac,
ventana y pájaro del mundo leve,
nube y árbol para la nube sola,
mientras yo, picoteado fresno,
hacía versos de viajes y de libros,
de jóvenes amores infelices,
y creía que revolución y ética
podían darse la mano y ser bandera.
En el jardín umbrío o en el claustro
del amparo, las rosas eran llama,
hasta que un día, como un adiós perfecto,
la espina verde era la herida abierta.
Flor de luz en balcones provenzales.
Flor de adorno y desmayo petrarquista.
Flor helada en su veste de artificio.
Flor que halaga los versos de Ronsard
donde lozana semeja a la muchacha
que de bella hace faustos los salones,
pero que de no cortarse a tiempo
terminará marchita y recordando
los versos de Ronsard mientras se queja.
Asociaba eso en tardes melancólicas,
bajo los troenos o la adelfa en flor,
en prados del jardín de aquella iglesia
que atenuaba las calles de Mixcoac,
cuando el rayo cortaba en dos la alondra.

De "Los adioses del forastero" 2002

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Jorge Boccanera (Argentina)
 
DEL OFICIO DE LA POESÍA
 
Hay que incendiar a la poesía
y cantar luego
con las cenizas útiles.

De "Poemas del tamaño de una naranja", 1979.

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SUMA
 
Los días no contaban para mí,
bastaba la palabra.
Yo escuchaba en cuclillas cómo alguna palabra
conversaba con otra.
No contaban los días.
Pero extravié palabras y los días me siguieron de
cerca con sus largos abrigos.
Yo iba mirando el suelo.
"Ese no cuenta el cuento", vaticinaron unos.
Yo no escuchaba a nadie, yo contaba con ellas.
Los días fueron como trapos mojados en los pies.
Habité días feroces porque perdí palabras.
Eran contadas y eran, al fin, las que contaban
El tiempo es implacable.
El que pierde palabras tiene los días contados.

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VI

Lluvia,
somos dos extranjeros,
mi nombre como el tuyo es una travesía,
un deambular por puertas cerradas para siempre.

La gente entra en mi sueño como por otra casa
y tus breves colores se deshacen contra el olvido,
pero ya lo sabemos,
no hay nada que tratar con su navaja,
nada que preguntar en sus regiones.

Lluvia,
somos dos extranjeros,
nos separa una herida.

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Juan Manuel Roca (Colombia)
 
DIARIO DE LA NOCHE
 
A la hora en que el sueño se desliza
Como un ladrón por senderos de fieltro
Los poetas beben aguas rumorosas
Mientras hablan de la oscuridad,
De la oscura edad que nos circunda.
A la hora en que el tren tizna la luna
Y el ángel del burdel se abandona a su suerte,
La orquesta toca un aire lastimero.
Una yegua del color de los espejos
Se hunde en la noche agitando su cola de cometa.
¿Qué invisible jinete la galopa?

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PUERTAS ABIERTAS

Una puerta
Abierta a la noche
Y se pueblan los ruidos
Las estancias.

Sus rumorosas bisagras
Anuncian
Alguien llegado de la lluvia
O los pasos de un lento animal
Que invade el sueño.

Una puerta, una grieta
Abierta en el asombro.
y el miedo de abrir es una aldaba.

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PARÁBOLA DE LAS MANOS


Esta mano toma un fruto,
La otra lo aleja.
Una mano recibe al halcón, se quita un guante,
La otra lo ahuyenta, prende una antorcha.
Una mano escribe cartas de amor
Que su equívoca siamesa puebla de injurias.
Una mano bendice, la otra amenaza.
Una dibuja un caballo,
La otra, un puma que lo espanta.
Pinta un lago la mano diestra:
Lo ahoga en un río de tinta, la siniestra.
Una mano traza la palabra pájaro,
La otra escribe su jaula.
Hay una mano de luz que construye escaleras,
Una de sombra que afloja sus peldaños.
Pero llega la noche. Llega
La noche cuando cansadas de herirse
Hacen tregua en su guerra
Porque buscan tu cuerpo.

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Herta Müller en Almería. Poema homenaje.


Que los sentimientos
lleven faldas de cristal
con plisados de hierro
nada tiene que ver
con preguntas fundamentales
-Herta Müller-
Palabras formando un poema

Una mesa de palabras
crea un escenario particular,
recortadas al azar,
cogidas prestadas de cualquier periódico,
se acumulan
y haciendo un poco de papiroflexia cuentan.

Adoptan forma propia
y por supuesto no se pueden limpiar,
ellas, con grandes signos de interrogación
me hablan y me dictan
y escogen una pareja que las haga especiales.

Ellas son ligeras,
y se duermen en un cajón,
pobres palabras escondidas,
esperando en una estación de tren
que las lleve a la forma de un poema.

Igual que la propia vida tienen límites,
los que marca este trozo de papel,
nunca sabré si prefirieron quedarse escondidas
o salir a la luz.

Nunca sabré lo que ellas opinaron,
pero yo las ordeno en forma de poema escrito en una postal
con palabras que recorté en una antigua estación
de tren.

© Virginia Fernández “Palabras”. 12.05.10

Herta Müller en Almería. 12.5.10




Herta Müller ha dicho hoy sobre sus poemas-collages...
"No podemos vivir sin palabras".
"Palabras comunes que se combinan y salen de lo común para formar poemas".
"Cuando uno tiene tantas palabras, ellas solas forman un orden aleatorio"
"Las palabras se alteran y hacen un poco lo que quieren".
"Con los artículos y las preposiciones se pueden hacer mayores malabarismos".
Traductor: "¿Es más fácil escribir con bolígrafo o con tijeras? "
Ella: "Es igual de difícil, pero cuando uno tiene las palabras en la mano el contacto es más íntimo".

 
Y sobre sus novelas...
"En mis novelas trato del efecto de las dictaduras sobre las personas".


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La ciudad del puerto tiene la barriga de agua espumosa

el cielo de carne de sandía el camino rural

para el apartadero una garita de señales y ninguna vía paralela

una boca llena de viento una joroba maíz

apretado muy espetado verde

le pregunté por qué precisamente tú

tienes que marcharte con esas gaviotas de tiza y le miré

de lado mientras hacía las maletas
 
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Gracias Herta. Vielen Dank Herta. Herta mulţumiri.

12 mayo 2010

Ernesto Cardenal en Almería. Poema homenaje.


Ernesto Cardenal en Almería

     El auditorio se conmueve
ante la visión del anciano poeta guerrillero,
aplaude con ternura, no se sabe si al hombre o al símbolo,
y escucha con arrebato sus misticismos y su rabia contra el capital.

Guerrea con las palabras y los versos;
verás levantar sus manos para dar relieve al concepto,
para ser fiel a la consigna que no nació en un cómodo gabinete,
sino en la selva húmeda y cruenta, en las calles mancilladas por los tiranos,
en los gritos anónimos en la noche fulminados por balas sin nombre,
en la sangre ardiente de un país que dio vida a Rubén Darío…
                           ¡Qué desvarío!
Ser poeta allí es compromiso, ser poeta allí no tiene alas de cisne.

Sus ojos han visto florecer el sacuanjoche y los corteses
entre cadáveres, ha dado la extremaunción a adolescentes,
apilados sus cuerpos entre las fosas,
que portaban armas cortesía de la CIA o regalo envenenado del Kremlin.
Y, entre tanta muerte, tuvo idilios de carne
en Granada, en Managua o en Nueva York.

Y se indigna, alza la voz como profeta de barba blanca,
desafía las miradas, ruge como un león bíblico
y declara, por encima de todo, su amor al dios del amor.

© Francisco Vargas. 11.5.10

11 mayo 2010

Ernesto Cardenal en Almería

                    I

Ha venido la primavera con su olor a Nicaragua:
un olor a tierra recién llovida, y un olor a calor,
a flores, a raíces desenterradas, y a hojas mojadas
(y he oído el mugido de un ganado lejano...)
¿O es el olor del amor? Pero ese amor no es el tuyo.
Y amor a la patria fue el del dictador: el dictador
gordo, con su traje sport y su sombrero tejano,
en el lujoso yate por los paisajes de tus sueños:
él fue el que amó la tierra y la robó y la poseyó.
Y en su tierra amada está ahora el dictador embalsamado
mientras que a ti el Amor te ha llevado al destierro.

                   
                    II
La palabra


En el principio
-antes del espacio-tiempo-
era la Palabra
Todo lo que es pues es verdad.
Poema.
Las cosas existen en forma de palabra.
Todo era noche, etc.
No había sol, ni luna, ni gente, ni animales, ni plantas.
Era la palabra. (Palabra amorosa.)
Misterio y a la vez expresión de ese misterio.
El que es y a la vez expresa lo que es.
«Cuando en el principio no había todavía nadie
él creó las palabras (naikino)
y nos las dio, así como la yuca»
en aquella traducción amarillenta anónima del alemán
de una parte del gran librón de Presuss
que yo encontré en el Museo Etnográfico de Bogotá
traducción al español de Presuss traduciendo del uitoto al alemán:
La palabra de sus cantos, que él les dio, dicen ellos,
es la misma con que hizo la lluvia
(hizo llover con su palabra y un tambor),
los muertos van a una región donde «hablan bien las palabras»;
río abajo: el río es muy grande
(lo que han oído del Amazonas según Presuss)
allí no han muerto de nuevo
y se encuentran bien río abajo sin morir.
Día llegará en que iremos río abajo nosotros.
En el principio pues era la palabra.
El que es y comunica lo que es.
Esto es:
el que totalmente se expresa.
Secreto que se da. Un sí.
Él en sí mismo es un sí.
Realidad revelada.
Realidad eterna que eternamente se revela.
Al principio... [...]


                    III

Imitación de Propercio

1. Yo no canto la defensa de Stalingrado
ni la campaña de Egipto
ni el desembarco de Sicilia
ni la cruzada del Rhin del general Eisenhower:
Yo sólo canto la conquista de una muchacha.


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2. Ni con las joyas de la Joyería Morlock
ni con perfumes de Dreyfus
ni con orquídeas dentro de su caja de mica
ni con cadillac
sino solamente con mis poemas la conquisté.
Y ella me prefiere, aunque soy pobre, a todos los millones de Somoza.


09 mayo 2010

"El lector de poemas"/ "La lectora de poemas"

El lector de poemas


     Lo amé por primera vez en una tarde lluviosa,
aunque él no me conozca,
amé sus rizos cayendo sobre la frente,
sus ojos apaisados,
su postura al girarse por alguna interrupción:
alguien que pasa, una música lejana que suena,
el sonido de la lluvia en el cristal.

     Lo amé mientras leía algún viejo poema,
sus grandes ojos fijos,
su forma de mirar esa cuartilla amarillenta
de un libro de segunda mano,
un libro que alguien olvidó en alguna librería.

     Amé esa sonrisa,
aunque él no me miraba.
Yo, anónima mientras él se sumergía en ese mar azul claro
que puede suponer una lectura,
él transformado, nadando en un cuadro de Dalí.

     Todas las tardes creé
ese pequeño microcosmos en torno a él,
ese universo sin medida,
en el que seguramente usted,
lector, también habrá estado alguna vez.

     Todas las tardes lo busqué con la mirada,
sin que conociera mi nombre,
sin que supiera de mí.
Todas las tardes sonrió,
al pasar una página,
al saberse observado.

© Virginia Fernández “El lector de poemas”. 04.05.10


La lectora de poemas
                                                                                                  Para usted, tan poeta, tan usted.
 
     El sol de la tarde hace quiebros en el cristal
y esgrime matices dorados en su pelo,
dulcemente ondulado.
Ella, toda absorta, labra surcos
con sus pupilas en un libro de bolsillo,
ajado, tantas veces leído, tantas veces meditado.

     De vez en cuando acerca una mano
con sortijas de bohemia
a una taza de café, con leche fría, al gusto.
Ha elegido la mesita del rincón
desde donde se divisa el trasiego humano
del viejo café Colón. Levanta su cabeza
y su perfil dibuja una silueta
digna de Gustav Klimt sobre la pared,
dándole aires de galería de arte.

     Parece meditar en ese momento,
y sus traviesos ojos azules reflejan
el relieve sinuoso de unos versos, la tibia voz del poeta,
veleidades retóricas y argamasa de nubes
que le hacen fruncir graciosamente el ceño.
Respira profunda ante imágenes
que cobran vida, de esas que no se olvidan.

     Ella podría recitarte de memoria
tantos versos escogidos,
tantos pasajes memorables...
Ella, que siempre soñó con vivir
en la luna de porcelana de los poetas,
ella, que ama escuchar en el coche
las canciones desgarradas de Antonio Vega.
Ella, la lectora de poemas.


© Francisco Vargas. Madrugada 4.5.10.

04 mayo 2010

Confabulación poética.




                  El Poema              
                                         [13:13:17] Francisco dice:
       yo quiero ser una página en el diario de Anaïs
                                            [13:13:28] Virginia dice:
                                                          y yo una frase...

Asúmelo con todas las consecuencias,
insistiendo
tantas veces en el combate,
quimérico como el color de una bandera
que huele a tierra conocida y a patria,
dulce como una metáfora
que llega como un rayo.

Pero no desesperes,
por más que llueva sobre mojado,
y verás resurgir la Victoria de Samotracia
que con gracia alada
sube de un infierno de Baudelaire
a un cielo de Magritte.
Ella podría vivir cómodamente
en la cuadratura de un soneto,
dirigiendo un ejército de endecasílabos
al triunfo final del último terceto.
Ella podría dar forma a un caligrama
o perder sus contornos
en un poema surrealista.

Al fin y al cabo,
sabría alguien decir
por qué siempre llueve el último día de abril
o por qué tu corazón
se quedó mudo entre las últimas luces
de aquella tarde...

Sacude la cabeza y grita
desde el vientre de la ballena,
atesora todas tus horas
hasta llegar a Ítaca.
Lucha y no des la batalla por perdida,
construye sobre las ruinas
de los campos de ceniza,
sé terco como Pessoa
buceando entre sus yoes
y hallarás en ti todos los nombres,
todas las voces
que conforman el poema.

Respira hondo,
y, en un instante de lucidez,
comprenderás el arte
de encerrar en un verso el universo.

© Francisco Vargas. 30.4.10


                       Al poeta
                                                  "A ti, que sabes comprender".

Qué de anocheceres te habrán visitado las musas.
En tu solitario estudio te imagino,
cambiando impresiones con Brines 
o contemplando un bombín de Magritte,
un cielo sin estrellas.

Qué de estallidos musicales imagino en tu risa,
enloquecida por alguna metáfora disonante,
Rimbaud debería de estar orgulloso,
reirá desde el más allá,
reirá con tu risa,
y alzará una copa de vino a tu salud.

Sólo tú comprendes la soledad del poeta,
sólo tú sabes entender su amargura,
o su alegría, a ti van dirigidos estos versos.

Qué de notas musicales salen de tu pluma,
qué sola se queda la noche cuando te vas,
a ti poeta, dedico estas líneas,
a ti, que sabes entender.

© Virginia Fernández “Al poeta”. 02.05.10
(Imágenes de René Magritte)