12 septiembre 2010

Virginia Fernández, "Conversación con un gato"

 
Conversación con un gato

S
oy yo, y nadie más,
escondida tras las telas del verano.
Soy yo divagando,
escondida en esta mecedora,
hablando con un gato
que me mira de soslayo.

Soy yo, meditabunda,
hija del sol,
contándote mis cuentos,
las historias interminables,
los monólogos.

Soy yo en un absurdo,
ridículo disfraz,
disfrutando de la frugalidad del verano,
contemplando este desierto
viviendo en él.

Soy yo, nadie más,
no me esperes.

© Virginia Fernández “Conversación con un gato” Fragmento de locuras pasajeras.

2 comentarios:

  1. La esperanza, como los gatos, no puede ser domesticada. Va y viene a su libre albedrío.

    Abrazos.

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  2. hace tiempo escribi un texto tambien en relación con los gatos, se titula "la vida en calma" y es así -en calma- como los veo, pero aunque te hacen buena compañía son independientes y tremendamente listos, saben encontrar los mejores rincones de la casa y como bien dices te miran de soslayo y pasan de ti sin ningún pudor.

    bien por tus letras
    .

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