07 septiembre 2010

Francisca Sánchez Sevilla, "Catarsis"


Catarsis

I

Dejaste aquella imagen como agua fría, en película,
quieta y triste, para que no se lamentara más de esa vez.
Al levantar las piedras para ver dónde te escondías,
tambaleaste el mundo.

Abandonó todo y te echará de menos
al retomar el punto donde abandonó todo.
Cuando el camino vuelva a ser de arena y cortijos blancos,
te echará de menos en su desierto de pitas.

Otro día te arrinconará y te sorprenderá distinta,
sin la gente que cediste como un regalo.

II

La bilis negra recorre tu iris y el perro a tu lado ladra sin conocerte.
¿Estás enfermo de Arte?
Acercas la mano a la mejilla e inclinas la cabeza hacia la mesa nocturna.
Y el perro, que te mira, deja de ladrar, oliendo el cambio.


¡No me compadezcas, perro! Yo aún soy persona.
Quise poseer a una muñeca,
su piel de plástico y sus ojos de cristal temblaron aquel día.

Vestida de negro (negro cuervo, negros ojos, negra bilis que me corroe),
espera allí, infinito, junto al león de piedra.


III

El lenguaje puede revelar lo que no debiera ser.
Traición hubo la noche en la que escribir no fue el remedio.
Las palabras no atraparon a nadie y volaron los versos.


Luminosa. Helena luminosa.
¿De nuevo me esquivas?


Mi nada no tiene ni definición ni sinónimo, pero sí historia.
Mi nada está agotada, ni vacío ni hueco quedan.
Muda y sin lengua. Y yo... naufrago, desdeñado y ausente.

© Francisca Sánchez Sevilla, publicado en Las vírgenes no están tan locas (2010)


2 comentarios:

  1. Cuando la palabra, sólo la palabra, lo es ya casi todo, esos instantes que tememos pudieran se eternos, son espantosos.

    Y este un magnífico poema.

    Enhorabuena.

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  2. Me encanta este poema, todo lo que trasmite...
    ¿Dónde podría encontrar más obras de la autora?
    Mis más cordiales saludos

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