12 julio 2010

Homenaje a Pablo Neruda en el día de su nacimiento (12.07.1904-12.07.2010)


Oración en Isla Negra

A Pablo Neruda
Me basta un ancla que sobrevivió
al cementerio del mar,
me basta la rueda de un carro
con la que se ha construido la barbarie y el paisaje de los hombres,
un mascarón de proa me basta
para esta oración.
Pero reclamo la voz, el grito,
la confusión, la furia de América,
la rabia de los ciclones de América,
la sangre humillada y aterida de América.

R
oguemos con una sola lengua
para que lluevan Pablos
sobre la tierra sedienta de Atacama,
sobre las selvas henchidas de savia y oxígeno,
las selvas que no han sido traficadas ni vendidas,
las selvas remotas de oscura umbría y de raíz que palpita
del Perú al Brasil. Que lluevan Pablos
sobre la cicatriz de Panamá,
sobre Nicaragua, rica en poetas,
sobre todas y cada una de las islas del Caribe,
-hasta aquella en la que apenas pueda anidar una sola gaviota-.

Q
ue bañen la tierra y limpien la sangre
impuramente derramada de los inocentes,
que hagan lucir las sonrisas perdidas, los sueños negados,
los muertos en las fosas, los desaparecidos, los silenciados,
los llantos vertidos en el olvido de los oprimidos.

P
or los valles, por las pampas, por las orillas de los ríos,
por los pechos de las madres, por el coraje encendido
de los campesinos que nunca se pierde,
por las montañas donde reina el cóndor,
por las escribanías y las medallas infectadas
de los generales, por las camarillas de las dictaduras,
entre jaurías de ocelotes, junto a la víbora más mortífera,
por las ruinas de Chichén Itzá
o por los albores del sagrado Machu Pichu.

Q
ue crezcan Nerudas
sobre la carne fértil de América,
desde Tierra de Fuego a Sierra Madre,
que se repartan de mano en mano, de sudor en sudor,
entre el beso y la frente del niño recién nacido,
que sean vino de conciencia en la mesa del rico ostentoso.
Que la tierra sea fecunda de Nerudas
como flores que anuncian el fruto,
y vengan a ser levadura nueva,
pan de vida que alimente el aliento
mientras brota de los pechos que gritan Libertad.

V
enid todos a compartir
esta oración a Pablo el poeta,
curtidor del universo, herrero de las estrellas,
conciencia despierta de las Américas.
Que todos lo recuerden en toda su hechura,
en cada surco abierto de su verso,
que por siempre viva y que su palabra
germine entre nosotros.

Q
ue se renueven los Pablos Nerudas,
que cada bandera de América
sea un sólo poema de amor y que su presente
ya no sea -nunca más sea- una canción desesperada.

© Francisco Vargas. Junio 2010



A Pablo Neruda

Amanece y eres mar
y no oleaje.
No dentro de ese abismo profundo y oscuro,
sino aislado componente y único,
incomparable y maldito,
solo en tus sueños,
y en tus incendios.

Amanece poeta y eres siempre
composición de lluvia
y llanto.
A veces viento,
incandescente, irremediable.

Eres bosque
y tierra,
fragilidad chispeante,
estrellas en el ocaso.

Neruda,
bajo tu abismo,
y tu crepúsculo
crecen y se quedan en el olvido
los sauces,
absurdo mundo,
planeta pez.

Poeta fuiste de la calle,
amanece y ya no estás
Neruda,
qué triste se queda todo.

A veces siento un infinito
aquí en mi pecho, tan grande, tan brutal, tan universo,
a veces cuando tú sonríes y silbas
y te conviertes en viento.

© Virginia Fernández “Elementos”

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