25 mayo 2010

Francisco Vargas, "Versos azules".

Versos azules (Azul infinito)

Hoy te he mirado lentamente,
y te has ido elevando hasta tu nombre.”
(J.R. Jiménez)

     Esta tarde oigo la canción del viento en mi interior,
lo siento ascendiendo con luces intermitentes
iluminando pasillos en sombra,
rincones olvidados en penumbra,
dejando tras sí este lírico desorden
o la armonía inesperada
que provoca un poema hecho canción.

     Esta tarde se lentifica el pensamiento,
se aviva el sepia de viejas fotos
guardadas en cualquier cajón
de la memoria, se renuevan
inquietudes dispersas
en un lunes sin nada especial
en el calendario. Reformas sentimentales
de última hora. Pequeñeces.

     Me dedico a ti, mi otro yo, insistente,
tenso como la atmósfera de un relato
de Poe, incierto como su final.
Quiero mirarte cara a cara,
ir más allá del fondo de tus ojos sin pupilas,
despojándonos de la gravedad,
flotando en el fondo de mares
primarios, criaturas excedentes
de la obra de un dios.

     Hoy he deseado ser azul
hasta rozar el infinito. Hoy sólo
podría hablar el lenguaje críptico
de un poema y saber que, a pesar de todo,
tú me comprenderías.
                                   La realidad me sobra,
no satisface nuestro deseo de trascender
el presente, huir de los nombres,
y sentirnos protegidos
bajo la mano cálida del firmamento.

© Francisco Vargas. 10.5.10


1 comentario:

  1. Ese no satisfacer el deseo de trascender, o el color azul, ¿Cómo no? el viento, y su majestuosa presencia en tardes infinitas de primavera en Almería, poemizar con usted y dedicarse al interior de uno, el color sepia de las fotos, y las pictures of you, es una armonía tan necesaria en mi vida, que no podría prescindir de ella nunca, igual que no puedo prescindir de mirarme en el mar con una copa de chocolate y café helado...

    -casualmente y transeunte yo-

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