04 mayo 2010

Confabulación poética.




                  El Poema              
                                         [13:13:17] Francisco dice:
       yo quiero ser una página en el diario de Anaïs
                                            [13:13:28] Virginia dice:
                                                          y yo una frase...

Asúmelo con todas las consecuencias,
insistiendo
tantas veces en el combate,
quimérico como el color de una bandera
que huele a tierra conocida y a patria,
dulce como una metáfora
que llega como un rayo.

Pero no desesperes,
por más que llueva sobre mojado,
y verás resurgir la Victoria de Samotracia
que con gracia alada
sube de un infierno de Baudelaire
a un cielo de Magritte.
Ella podría vivir cómodamente
en la cuadratura de un soneto,
dirigiendo un ejército de endecasílabos
al triunfo final del último terceto.
Ella podría dar forma a un caligrama
o perder sus contornos
en un poema surrealista.

Al fin y al cabo,
sabría alguien decir
por qué siempre llueve el último día de abril
o por qué tu corazón
se quedó mudo entre las últimas luces
de aquella tarde...

Sacude la cabeza y grita
desde el vientre de la ballena,
atesora todas tus horas
hasta llegar a Ítaca.
Lucha y no des la batalla por perdida,
construye sobre las ruinas
de los campos de ceniza,
sé terco como Pessoa
buceando entre sus yoes
y hallarás en ti todos los nombres,
todas las voces
que conforman el poema.

Respira hondo,
y, en un instante de lucidez,
comprenderás el arte
de encerrar en un verso el universo.

© Francisco Vargas. 30.4.10


                       Al poeta
                                                  "A ti, que sabes comprender".

Qué de anocheceres te habrán visitado las musas.
En tu solitario estudio te imagino,
cambiando impresiones con Brines 
o contemplando un bombín de Magritte,
un cielo sin estrellas.

Qué de estallidos musicales imagino en tu risa,
enloquecida por alguna metáfora disonante,
Rimbaud debería de estar orgulloso,
reirá desde el más allá,
reirá con tu risa,
y alzará una copa de vino a tu salud.

Sólo tú comprendes la soledad del poeta,
sólo tú sabes entender su amargura,
o su alegría, a ti van dirigidos estos versos.

Qué de notas musicales salen de tu pluma,
qué sola se queda la noche cuando te vas,
a ti poeta, dedico estas líneas,
a ti, que sabes entender.

© Virginia Fernández “Al poeta”. 02.05.10
(Imágenes de René Magritte)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nos interesa tu opinión.