08 febrero 2010

Francisco Vargas, "Auteluya"


Auteluya nº mil.


                                        (A Luis Eduardo Aute en rojo sobre fondo gris tras un magnífico concierto)


Pareces invisible
entre restos de cigarrillos, voces, ecos,
actos reflejos de la memoria
que te llevan y te traen
recuerdos rescatados del fondo de los días
plenamente vividos.
Naufragios de alcohol,
segundos petrificados
en habitaciones de hotel y equipajes perdidos ...

Cántame slowly,
porque el placer
se ha de vivir con pausa y sin prisa.
A cambio
yo te voy a componer
una sonata de ríos de saliva
sobre el abismo de tu piel,
y no me mires
con ojos de asombro y pupilas a la deriva.

Algo habrá que hacer
si la noche es breve,
y los días no nos pertenecen
y el jefe me vigila
con rostro tosco y mirada aleve.

Un día de estos
me voy a vengar
de las horas en punto.
Inventaré una ciudad donde los relojes
no existan,
para tener tiempo
de encontrar rosas en el mar,
rosas para la rosa sin rumbo
de mis días,
brújula de mis hondos
laberintos,
coraje de hombre o fulgor de valentías.
Pero llámalo, si quieres,
simplemente melancolía.

Y aullar si es preciso
a la luna de tu pecho,
esperando sin tu latido
la llegada del alba,
porque te deseo y asumo ese derecho.

Y si no llego esta madrugada
es porque Aute acabó su copa
y es justo el momento del aplauso y la retirada.

© Francisco Vargas (7-noviembre-2009).

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