14 enero 2010

Francisco Vargas, "El vacío y la nada".



“El vacío y la nada”

                                            Ella me dijo: “Estoy esperando un libro”.
                                            Yo le contesté: “No lo esperes. Escribe tú un libro”.


Hay días luminosos como lluvias de estrellas
Nacidas en el seno de un universo de algodón.
La vida es sonrisa entonces y un rayo de luz
Que te hace cosquillas en las sienes.

En cambio otros días son de cartón y ceniza,
Días a la deriva de las horas, de los trenes
Abandonados en las vías muertas de la memoria.
La vida entonces es una arruga en el ceño.

Leer un libro de poemas o un poema solo
Es una necesidad, como subir a la montaña más alta
O explorar húmedas selvas ignotas o mares
Donde se mece la vida entre ondas de silencio.
A veces el mundo cabe en un solo verso.

Me duele la vaguedad de los días, la frivolidad,
Las charlas repetidas hasta la saciedad, el vacío y la nada.
Levanto los ojos al infinito, cierro las puertas de los sentidos.
Aquí, dentro de mí, soy más yo, palabra ardiente
Que nace de pura entraña, de pura resignación de ser.

Hay días en que escribir un poema es salvarse de la locura.



© Francisco Vargas, 13-enero-2010



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