31 diciembre 2010

Francisco Vargas, "Shi"



Shi (Poesía) 
Homenaje a la película del director Chang-dong Lee (Corea del Sur, 2010)



Nadie sabrá, amable anciana,
qué clase de dolor
te estremece por dentro
ni por qué tu rostro tiene una expresión fija
como una máscara de teatro oriental.

El temblor de tus párpados
podría estremecer los aires atrapados
en las calles ignotas junto al río Han,
podría dar argumento a miles
de comparaciones de lúcida tersura.

Nadie comprende qué haces mirando
hacia las ramas de un árbol,
pero tú sabrás qué contestar sin parecer
un caso de evidente locura,
tú sabrás que buscas tu primer poema.

La ciudad tiene estaciones propias
que transmutan el fondo de los escenarios
cotidianos, pero el tiempo en ti
es una sucesión de fulgores
que intentas atrapar en tu cuaderno de versos.

Porque siempre amaste las flores
y pintaste tu mejor sonrisa
cuando la vida te sembraba
de asechanzas el camino,
porque dejas en el altar de la memoria
tus secretos pasados y tu presente devenir,
porque persigues la esencia del verso,
yo te llamaré Poesía.

© Francisco Vargas, 28.12.10

 Imágenes: fotograma y cartel de la película "Shi" de Chang-dong Lee (Corea del Sur, 2010)

28 diciembre 2010

David del Monte, "Nota escondida"


Nota escondida

Te guardo sucia en un rincón,
como olvidada,
en el hueco que te hiciste lenta
y discretamente.
Vas inundando de ideas lo que antes
estaba vacío
y te haces dueña y señora
de un tiempo y de unos pensamientos.
A veces te olvido, otras pienso en ti,
no puedo evitarlo,
tú que siempre me dejas
perplejo, anonadado y atrapado,
tú, que de mí en ocasiones no sacas nada en claro,
tan sólo un entretenimiento,
una distracción ante tantas horas
sin saber qué hacer.
Eres mi viaje, allá donde no me atrevo
y vas marcando, poco a poco,
un estilo y un recuerdo.
Te acumulas y no protestas
si de ti no me acuerdo,
mas siempre vuelves, cariñosa
despertando esencias pasadas.
Cuando me paro a observarte
eres un yo lejano que me mira
y me saluda, con sonrisa de medio lado
diciéndome, éste eras tú;
y al leerte de nuevo, nota escondida,
a veces siento, a veces no,
lo que quise decir y guardar en la memoria
con esos versos.


© David del Monte, 2010.

23 diciembre 2010

Celia Gómez, "Confuso"


CONFUSO

Ser palabra,
metáfora
perdida en un suspiro.
Poema, esencia
que se confunde entre el bramido
perpetuo del mar.

Sentirse instante luchando
contra el vacío
con alas de aire,
mientras se observan
los ojos en la ventana.

Y olvidarse del sentido
del ser, siendo
nada ni nadie; Universo
confuso en este delirio
de manos desatadas.

Y dormir sabiéndote
poeta, presencia
soñando donde comienza
la fina línea
del horizonte.

© Celia Gómez, 2010.


20 diciembre 2010

Virginia Fernández, "Teenager love"


Teenager love

E
n la calle llueve,
mientras, tú estarás ensimismado
en la pantalla de tu ordenador portátil,
movido por el soplo de un beso
en la mejilla.

Afuera llueve y caen tristes gotas sobre el asfalto,
mientras la noche se ensimisma lenta,
se adhiere a las calles, a las paredes,
no hay rincón que no le pertenezca, y tú,
solitario, lees algo mientras la ves pasar,
así como al tiempo, tan callando.

Yo escucho tras el cristal
el murmullo de tu ingenio,
de la lluvia,
así como te pienso, lentamente,
mientras afuera, llueve.

© Virginia Fernández, 2010.

11 diciembre 2010

Virginia Fernández, " Tarde de Invierno"



Tarde de invierno

B
ajo el lento fluir de la tarde
me ensimismo en ciertos momentos,
pienso en locales poco comunes,
en noches frías,
en el reflejo de los coches al pasar
o en el mar.

Es en este preciso momento
en el que empieza a oscurecer,
bajo el cariz de esta tarde opaca
de invierno,
de lunes color latón
donde echo de menos tu pelo escarchado,
tu sonrisa con sabor a melocotón.

Y es totalmente cierto
que esta tarde invernal
será el escenario preciso
en el que nos volvamos a encontrar,
tal vez rozaré tu cara sin querer
o tus labios, descuidadamente,
sin más.

© Virginia Fernández. 2010.

29 noviembre 2010

Virginia Fernández, "Reflexiones con pinceles"


Reflexiones con pinceles

M
e pregunto qué grietas
se abrieron aquel día
en el que empezaste a sentir
un hueco por dentro.
¿Cuántos anocheceres te habrás sentido solo?
¿Cuántos días han pasado?

Tú que pisas la calle cabizbajo
que dudas del camino que se abre ante ti
que rimas pinceles con sal,
A ti que haces equilibrios en el espacio
te digo:
¿Qué te hace imaginar?
¿Por qué? Dime,
¿No ves que es la ciudad de la luz?

Será un solsticio de verano,
una estrella que sigue tu camino,
quizás algo habitual ya
que te acompaña y no te deja,
será el vacío que se abre
y te atrapa,
será un manto oscuro que cae como la noche,
una herida que te roba el aire
y te quita el sentido
y te aleja,
dime ¿Qué será de mi?

© Virginia Fernández. 2010



Las imágenes pertenecen a pinturas de C. Ruiz

23 noviembre 2010

Celia Gómez, "Plastic Existence"



Plastic Existence

El cielo es de plástico,
es falso, irreal
como un sueño.
Y nosotros estamos atrapados
en esta piel,
en estos ojos,
en esta memoria
que se asemeja lejana.

Recuerdos en blanco y negro,
sin color ni aroma,
sin mariposas
ni sonido férreo.
Se pierde la belleza
si la mirada está triste,
así como el mar
borra tus huellas,
así como el cielo
se oscurece lentamente.

© Celia Gómez. 2010


21 noviembre 2010

Virginia Fernández, "Tu risa en tus ojos"


Tu risa en tus ojos



“Es  tu risa en tus ojos  la luz del mundo”
-Miguel Hernández-


C
uando cierras la voz
te siento a ti en otra dimensión
sólo de ojos,
sólo de manos,
de saliva que se entremezcla
en ese otro yo que no conozco.

Cuando encierras tu yo
en un silencio
y ya sólo está el tú y el yo
atrapas un secreto que no quiso ser contado.

Cuando cierras los ojos
simplemente apagas el día y su luz.

© Virginia Fernández. 2010

18 noviembre 2010

Francisco Vargas, "Insomnio"


Insomnio

La memoria es como un yunque
donde vamos dando forma a la materia
de los sueños no cumplidos.
Palabras, imágenes súbitas, 
rodar de labios en el vacío,
aquella camisa sin estrenar,
tardes de verano que surgen irreverentes
de antiguos altares de silencio...

Y es en noches de insomnio
cuando pinta sigilosa el delirio
y deja desolados paisajes interiores.

Y es en noches de calma
cuando destiñen estampas borrosas
que guardamos en viejas galerías.

Así, la memoria con mano desatada
emborrona las horas pasadas,
alienta nostalgias
y nos hace tercamente humanos.

© Francisco Vargas. 2010


10 noviembre 2010

Virginia Fernández, "Noviembre es de cristal"


Noviembre es de cristal


Y
o sólo quiero tus noches
para alimentar las fachadas de las calles
que quedan deshabitadas,
las ciudades que me asustan,
para acompañar a los gatos en las aceras,
para que esa parte efímera del ser humano
arranque de una vez a hacerse eterna,
para no sentir ese frío.

Yo sólo quiero mis noches
cayendo como cascadas por tus pestañas
y reírme a carcajadas con el corazón encendido,
para no ser esa niña fría y pálida de la muerte,
para no querer despertar.

Yo sólo quiero tus manos
para que me agarren al viento
e inventen partituras con los claxon de los coches,
que noviembre sea de tela con domingos de cristal.

Yo sólo quiero tus noches
y tu pelo al despertar.
 

© Virginia Fernández 2010



03 noviembre 2010

Francisco Vargas, "Abandonos"



Abandonos

     Otra vez será la hora en punto de las despedidas
y el aire se irá despojando de tus besos
y tu cuidada melena. Cerraré un instante los ojos
para aprisionar el lento fluir de tus pies descalzos
sobre la moqueta.

Dejarás restos de silencios, de conversaciones frugales,
comentarios de películas que hay que ver
y bandas sonoras que te hacen degustar
efímero refugio bajo tu piel de tambor.

Afuera la noche será
amante narciso que se adora a sí misma
en la luna trasera de los coches junto a las aceras,
prístina testigo de tus despedidas.
Las ventanas se cerrarán al sueño
y al humo incandescente de los deseos.

Yo me quedo aquí, asilado en las palabras,
herido en los versos impares,
flotando en tus desdenes,
prisionero de tus pequeños caprichos de amante
que se va y vuelve, que hace y deshace sombras
en el dintel de la puerta que ahora se cierra.

Yo me quedo aquí, sin más,
acostumbrado ya, como tantas veces,
a tus abandonos. 


© Francisco Vargas. 28.10.10


31 octubre 2010

Día del Poeta Virtual


         Gracias a la red de poetas conocida como La Revista de Marcela 
por otorgarme el primer premio en el 
I Concurso de eslogan dedicado al día del poeta virtual.

         Un enorme abrazo a todos los poetas virtuales que pueblan Internet.

A todos ellos dedico este humilde poema:

EL POETA VIRTUAL

Para el poeta virtual todo el universo es un solo verso
y explora en el infinito
las mil combinaciones de una lengua impregnada
de antiguos aires edénicos.
Deja palabras que fluyen en la red de promesas
de una modernidad que ya no es un mito
y esas palabras navegan conquistando nuevos territorios
sin límite, manos nuevas para la causa,
desconocidos perfiles lejanos que leen y asienten.

En el ciberespacio crea y recrea la promesa
de una lengua única y de un solo sentir.
Porque la poesía está en todo y en todos
y renace en cada amanecer de la pupila
y resiste los embates del tiempo y los naufragios de los sueños rotos.
Porque la voz de los hombres es patrimonio universal
cuando esa voz trae sones, cantares y versos
que han nacido en la entraña viva de un corazón alerta.

La poesía vive en la rosa de los vientos
y no puede permanecer prisionera en piedra, papiro,
pergamino, papel u olvido. La poesía necesita nuevos aires
donde respirar.

El poeta virtual siembra su lírica cosecha,
esperando recoger silenciosos frutos,
esperando verla florecer
algún día,
aquí o allá,
donde el hambre de poesía sea más ávida.

Por eso el poeta virtual es un poeta universal.

© Francisco Vargas. 17, octubre, 2010


28 octubre 2010

Francisco Vargas, "No one knows..."




No One Knows About Persian Cats”
(Homenaje a la película, grito contra la censura.)


      Nadie sabe nada de días perdidos
en el absoluto abuso del poder ajeno,
de noches arañadas mirando con ojos de gato persa
más allá de la realidad presente, realidad acotada,
marginada, encerrada entre fronteras
que solo respetan la ley de unos pocos.

      Nadie sabe que una balada rock puede provocar incendios
incandescentes cuyo humo se eleva
entre diapasones infinitos
y hacen temblar el deseo que sacude
cuerpos juveniles añorando un mundo mejor.

      A veces uno quisiera estar lejos, muy lejos de aquí,
despertar en Londres cada mañana sabiendo
que la noche te pertenece, que tu voz te pertenece,
que nadie tachará una sola palabra sobre el pentagrama
ni pedirá tu documentación con voz expeditiva
en nombre de rancias consignas.

     ¿Has visto la tristeza lasciva de los gatos encerrados,
prisioneros de su instinto,
que se lamen su desesperación de juguete abandonado
y que añoran la vida tras el cristal empañado
de una ventana en días de lluvia?

     ¿Te has podido sentir así alguna vez?

© Francisco Vargas. 27.10.10

 Imágenes de la película No one knows about persian cats (2009) , del director iraní  Bahman Ghobadi.

23 octubre 2010

Virginia Fernández, "Esa muchacha de azul"



Esa muchacha de azul

M
e resulta difícil adivinarla,
esa muchacha de azul,
que me mira con ojos impasibles
desde la barra de un bar,
está a unos pasos de mí
y sin embargo la intuyo
a miles de años luz.

Esa muchacha de azul
susceptible a las miradas ajenas
y a los ojos de gato,
bebe en silencio y me mira,
difícil saber lo que opina sobre la crisis global,
sobre la capa de ozono, o algún tema social
tan apto para conversaciones de actualidad.

Es complicado saberla,
conocer sus pensamientos, 
sus desilusiones.

Esta muchacha de azul
tan exótica y racial,
en un local poco iluminado,
con sus ojos asustadizos y frágiles
observa,
mientras afuera caen tristes gotas contra el asfalto,
mientras una pared decorada con un stencil
ríe con sus lentas lágrimas.

Esta muchacha de azul,
de óleo sobre noche estrellada,
me sumerge con sus ansias
de destino de barra de bar,
mientras esas tristes gotas de lluvia
caen lentas sobre esta noche
que no quiere aprender a mirar.

© Virginia Fernández “Esa muchacha de azul”. 2010.

21 octubre 2010

Virginia Fernández, "Óleo sobre noche estampada"


Óleo sobre noche estampada

M
e quedé sin palabras esta vez
cuando intuí su sonrisa en mi espalda
cuando lo supe cercano,
con sus ojos de mirar y sus manos.

Me abandoné allí a aquel destino sin palabras
cuando lo supe a unos metros
y sin mirar lo intuí cayendo en mi destino
como un gato que me mira y se queda sin explicar.
El otoño trajo el silencio, las risas de guardar.

Me sorprendí por la calle ante un Banksy y sus ventanales,
con estruendos musicales queriendo llegar al sol
y poesías hechas de ensayos de los bustos de Eón.

Y amanecí enredada en sus manos,
sus manos torpes que no sabían ni querían preguntar.
 

© Virginia Fernández “ Óleo sobre noche estampada”
 
 

19 octubre 2010

Virginia Fernández, "Estados de ánimo"



Estados de ánimo


E
stoy sufriendo el mismo accidente
de la impersonalidad de la tarde,
del asfalto color oscuro,
de un susurro anónimo de cartón
y espera en los tejados.

Me descubro propensa a la melancolía,
agravada con el claxon de los coches,
calles llenas de paraguas
y rostros anónimos embutidos en soledad.

Estoy en esta guerra fría sin palabras,
en un mundo de papel,
con síes en la boca
y miradas desde esta torre llamada Babel.

© Virginia Fernández “Estados de ánimo”. 2010

14 octubre 2010

Francisco Vargas, "Otoño, tiempo de nostalgias maduras"


"L’hiver, saison de l’art serein, l’hiver lucide..."
 Stéphane Mallarmé

     Serenidad y brisa pausada,
sin el vértigo estridente y deslumbrador
del gran sol verano.
Otoño, tiempo de nostalgias maduras...

Preludiando la estación del arte sereno
los árboles se desnudan ante los ojos entornados
de los poetas.
Paisaje de mar y cielo, hermanos, hoy, en lo azul,
y el pájaro aquel del poniente
que nunca repite rama, amor o arroyo.
Se oye la letanía de las olas a lo lejos.
Va la mente de lo enorme a lo minúsculo,
de lo efímero a lo cotidiano insalvable,
balanceando de un momento a otro,
de aquel misterio a esta certeza.

En el aire frío de la tarde
voces y ladridos cristalizan y las risas infantiles
quedan suspendidas en el camino.
Desaparecen los ancianos
de las, ya apenas tibias, aceras.

Una quietud hecha de sueños líquidos
cae sobre los tejados hasta la tierra.
Se hacen necesarias las luces eléctricas,
inevitables las horas frente al resplandor
mecánico de las pantallas.

Afuera queda un silencio cósmico
como un bostezo ahogado.


© Francisco Vargas. 2010

07 octubre 2010

Celia Gómez, "Lo mismo"


        ¿Recuerdas? Dejé olvidado mi corazón
en un cuándo y quizá un dónde,
pasillo de octubre,
laberinto.

Olvidé su constante tic-tac
y su respiración,
engañando a la anatomía de un reloj,
trastornando la mecánica de la realidad
aun a riesgo de perderlo todo.

Y miré alrededor como si el tiempo
no existiera,
fruncí el ceño como si fuera un espejismo,
bajé escaleras como si de un sueño
se tratase,
me perdí como se pierde un camino
y deseé un final feliz
como si fuera un cuento.

Mas no por ello sé la distancia exacta
a la Luna,
que acuna noches sin estrellas.
¿Acaso pudiera un hecho, una fecha,
causar esta brecha o fisura
en medio de un esquema inexacto?

Pues es extraño despertar pensando
que el tiempo no existe,
que es tan sólo una ilusión,
y que las nubes permanecen
encadenadas a la tierra.
Eslabones de lógica y razón...
 
Y cerrar los ojos pensando en ti,
otra vez más,
como si en tu ausencia
el mundo se hundiera
y nada tuviera sentido.

Pero me es imposible olvidarte.
Intento buscar una solución
o al menos una explicación...
Es en vano.
 
¿Por qué tú?

© Celia Gómez. 2010

04 octubre 2010

Francisco Vargas, "Preocupaciones gramaticales"



Para vivir no quiero
islas, palacios, torres.
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!
Pedro Salinas
Preocupaciones gramaticales
 
     Caminas entre verbos transitivos hacia ninguna parte,
vas con prisas perdiendo en el metro
complementos predicativos de última hora.
Arrugas el ceño ante las oraciones subordinadas
que se obstinan en perseguirte entre torrentes de conjunciones,
suspiras entre sinónimos e hiperónimos.

Te viertes en adverbios lentamente
o miras con mirada fugaz de preposición.
Revelas hermosos sintagmas adjetivales
con tu presencia y lamentas la incoherencia textual
de tu presente.

Acumulas sustantivos que quieren nombrarlo todo,
incluso lo que no debería tener nombre.
Arrojas sin parar, como cigarrillos consumidos,
los infinitivos, los gerundios y los tiempos compuestos,
y en un momento de tranquilidad
adoptas postura de participio.

Yo espero el momento exacto del subjuntivo
en que tengas tiempo para nosotros,
pero no el tiempo de las gramáticas,
sino el tiempo real de las caricias
que forjara o forjarse,
más allá de la niebla de la sintaxis,
la jaula de piel que nos encerrara.

Ignoremos la gramática para vivir,
por siempre, en los pronombres.

© Francisco Vargas. 17.3.10

 Imágenes de Chema Madoz

26 septiembre 2010

Francisco Vargas, "Rabia o desdén"


Rabia o desdén


Es rabia o desdén,
cómplices en la partida.
Quiero desnudarme de este traje
que no me pertenece,
quiero habitar bajo otros cielos,
dejar atrás la confusión,
este andar a oscuras
bajo luces artificiales.
Arrastro impasible
el pecado de mis mayores,
intento no ceder, intento ser.

Podría decir
que yo no inventé las reglas
o que no pertenezco a este mundo
más allá del ADN que me lastra.

Podría decir
que me venció mi natural hiperestesia
y cantar solamente
la perfección de la nada.

Podría ganar o perder
en un instante esta partida:
rabia o desdén.


© Francisco Vargas. 20.07.10

23 septiembre 2010

Virginia Fernández, "Almas gemelas"

Almas gemelas

S
é que tú conoces esa mirada
que se refleja en unas pupilas soñadoras
ávidas de amparo,
ese color de la tarde anaranjado y silente.

Sé que comprendes en su totalidad el significado del leve
peso de las horas y de los días,
ciudad desvirtuada y estéril,
ríos de nubes y de azules,
magos haciendo desaparecer el ocaso de este día silencioso
y esos ojos que miran hacia el horizonte que hace promesas
en la tarde.

Sé que entiendes la dimensión de lo que hablo
cuando te digo frases incoherentes
en noches solitarias, paseos por el asfalto destemplado,
ciudades inhabitadas en el país de las maravillas.

Yo sé que sabes perfectamente
el sabor del invierno en mis párpados,
en mis labios que se cierran,
la libertad que se ciñe a un abrazo,
yo sé que sabes, y callo.

© Virginia Fernández. “Almas gemelas”.

17 septiembre 2010

Virginia Fernández, "El invierno por sorpresa"


El invierno por sorpresa


H
oy día viernes,
bajo por la calle hacia el invierno,
pensando en puentes y en paraguas.
Es el día perfecto para deambular diarios,
escribirlos y tacharlos,
calibrar escenarios, comprarse un chubasquero.

Hoy día viernes, te espero
sentada de piernas cruzadas viendo llegar el anochecer
de una lamparita,
embriagada por colores intensos
y el claxon de los coches que me habla.

Hoy día viernes,
me preparo para atravesar paredes y huracanes,
para pisar sus calles húmedas que esperan impacientes
mi llegada,
mi alegría de risa consentida.

Hoy día viernes preparo la maleta,
digo adiós a los vecinos que me miran con nostalgia,
me despido del verano y sus pensamientos trasnochados,
me adentro en el invierno
que me acoge con un beso húmedo que llega por sorpresa.

© Virginia Fernández.

14 septiembre 2010

Francisco Vargas, "No es tiempo de rosas"



No es tiempo de rosas, no.
Sumergirse en el ideal
no conlleva triunfo alguno.
Espíritu del mal, de letra enmohecida,
de marejada nocturna, nos vence.

Tiempo presente nos reclama,
ajustado mecanismo del ahora,
y subterráneo permanece el deseo,
temblor de agua en el pozo.

En el fondo, la conciencia
rima sus menudos acordes,
compone la melodía del ser.

En el fondo es fuerte el poeta
cuando eleva sus manos
y destila sus versos en el azul.

Allí, en el fondo, todos saben,
deberían saber,
que no es tiempo de rosas, no.


© Francisco Vargas. 20.07.10