07 septiembre 2009

Trindade Coelho: "Estas eternas saudades".


Diario de Lisboa


Descubro poco a poco hasta qué punto tiene encanto esta ciudad, paseo por sus largas calles empedradas, como si me encontrara en la ciudad más conocida del mundo, y sin embargo es la primera vez que paseo sus calles, respiro el aroma de páginas escritas a fuego lento, me descubro en ella como observadora anónima, estadista libre, y me inspira tanto sin saberlo, sin ni siquiera intuirlo. Hay librerías con libros antiguos que cierran a deshoras, y cafés con genio en la Rua Garret, te escucho mientras bajo a contraluz la calle y me creo protagonista única del mundo, musa de tus relatos inciertos. Estas infinitas saudades que no logro despejar, hondas y profundas cuando me despido de ti, me desprendo de tu abrazo, y todo es tan real y colorido que me dan ganas de quedarme en ti. Ay Lisboa, amo.te Lisboa, adiós Lisboa, adiós.


© Virginia Fernández “Diario de Lisboa”
29.08.09




Amo.te Lisboa

Nunca supe de esta nostalgia
nacida de paseos, tranvías,
de avenidas empedradas
y de rostros desconocidos.

Nunca supe de calles que suben
y muestran el envés de una ciudad.
Calles como ríos o cataratas
buscando el remanso de una plaza
con fuente y estatua de héroe.

Nunca supe que un idioma
puede ser cadencia y melodía,
notas de fado en el bullicio
de calles ignotas.

Nunca supe que unas letras
pudieran inspirar dulzura
y sonrisa, colores y luz
sobre el amarillo de una tarde lejana.

Nunca supe que hicieran falta
siete veces siete vidas
para llevarse el latido
de tus siete corazones.

Nunca supe amar a una ciudad
como ahora te amo a ti, Lisboa.
Aquí te dejo
mis breves días de amante.
Yo me llevo
estas eternas saudades...


© Francisco Vargas, volando hacia Madrid (28-8-09).